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date_published: "2026-08-12T12:24:00-03:00"
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author_name: "La Política Ambiental"
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# CABA: el PRO privatizó en diez años una superficie equivalente a Villa Ortúzar

![Asunción_Jorge_Macri_1](/download/multimedia.normal.be444d9b009b2873.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

En la Ciudad de Buenos Aires, el avance sobre las tierras públicas dejó de ser una sucesión de operaciones aisladas para convertirse en un proceso que ya puede medirse en escala urbana. Durante los gobiernos del PRO se privatizaron **más de 500 hectáreas de tierra pública** y, solamente en la última década, la superficie verde pública y absorbente perdida fue equivalente a **75 Plazas de Mayo**.

La cifra permite traducir el proceso a una dimensión mucho más concreta: esa superficie equivale aproximadamente a la extensión de **Villa Ortúzar**, uno de los barrios de la Comuna 15, que tiene alrededor de **1,8 kilómetros cuadrados**.

No significa que el barrio haya sido literalmente vendido. La comparación sirve para dimensionar cuánto territorio verde público se perdió en una década. Detrás de ese número aparecen parques, terrenos públicos, espacios destinados originalmente a actividades deportivas y áreas que fueron incorporadas a proyectos privados mediante ventas, concesiones, licitaciones o modificaciones en su destino.

Y mientras la Ciudad enfrenta temperaturas cada vez más altas, lluvias intensas y una creciente necesidad de contar con suelo absorbente, el territorio público que podría funcionar como infraestructura ambiental continúa reduciéndose.

## El caso más reciente está junto al Riachuelo

Uno de los episodios que volvió a poner el tema en el centro de la discusión ocurrió en el **Parque Ribera Sur**, un área natural de aproximadamente **50 hectáreas ubicada en el sur de la Ciudad, cerca del Riachuelo, entre la Avenida Roca y la General Paz**.

El 17 de julio, el Gobierno porteño anunció el comienzo de las obras para construir una **pista de karting** en el sector. Con el inicio del proyecto, el parque dejó de funcionar como espacio público bajo la administración que tenía hasta entonces y pasó a quedar vinculado a un fideicomiso integrado por empresas privadas y acompañado por el Estado porteño a través del ámbito del **Autódromo Oscar y Juan Gálvez**.

La intervención generó cuestionamientos por la falta de información pública sobre el proyecto.

**Carlos Gradin**, integrante del Colectivo Ribereño e investigador en Patrimonio y Ambiente, señaló que el Gobierno porteño no brindó detalles suficientes sobre las obras ni sobre su alcance y cuestionó que tampoco se conozcan públicamente los estudios de impacto ambiental ni el marco jurídico que permitió avanzar con la habilitación.

Pero el lugar tiene además un valor que excede ampliamente la superficie que ocupa.

## Un territorio donde también está la historia más antigua de Buenos Aires

Entre el Parque Ribera Sur y el Autódromo Gálvez se encuentra el **Sitio Arqueológico La Noria**, considerado el sitio arqueológico más antiguo de la Ciudad.

El lugar conserva evidencias de ocupación humana vinculadas con comunidades **querandíes** que habitaron ese territorio aproximadamente entre los años **1160 y 1240**.

Por eso, la preocupación de las organizaciones no está relacionada únicamente con la pérdida de un espacio verde. También existe un reclamo para proteger un área que reúne patrimonio natural, histórico y arqueológico.

“Queremos que se proteja el uso público del área y se dispongan medidas de protección para su patrimonio histórico, arqueológico y natural”, planteó Gradin.

La discusión alrededor del Parque Ribera Sur resume buena parte del conflicto que atraviesa a la Ciudad: **qué terrenos deben permanecer como patrimonio colectivo y cuáles pueden ser transformados para desarrollar actividades privadas**.

## La ex AU3: el comienzo de una transformación inmobiliaria

Uno de los antecedentes más importantes de este proceso se encuentra en los terrenos de la **ex AU3**, conocidos posteriormente como **Corredor Donado-Holmberg**.

Esas tierras habían sido expropiadas durante la década de 1970 para construir una autopista que finalmente nunca se realizó. Durante años permanecieron vinculadas a aquel proyecto vial hasta que comenzaron a ser incorporadas a un proceso de transformación urbana.

La zona terminó convertida en uno de los primeros grandes ejemplos de privatización masiva de tierras públicas en la Ciudad.

Entre las empresas que recibieron terrenos o participaron de los desarrollos aparecen **G&D Developers, Bricons SAICFI, Conorvial SA, Punto Emprendimientos SA y Azzolini Construcciones**, entre otras.

Lo que había sido reservado para una obra pública que nunca se concretó terminó dando lugar a una fuerte expansión inmobiliaria.

## Villa Soldati y el legado de los Juegos Olímpicos

Otro de los casos se encuentra en **Villa Soldati**, donde parte de las tierras que integraban el **Polígono del Barrio Olímpico** pertenecían al dominio público del Gobierno de la Ciudad.

Esos terrenos fueron utilizados para instalar infraestructura destinada a los **Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018**.

Sin embargo, una vez finalizado el evento deportivo, algunas de esas superficies comenzaron a incorporarse a proyectos de explotación privada.

Uno de ellos es un **hotel de alta gama de 9.930 metros cuadrados construido dentro del Parque Olímpico**. En diciembre del año pasado, el Ministerio de Hacienda y Finanzas porteño preadjudicó la explotación del establecimiento mediante la Licitación Pública N.º 924/DGCOYP/25.

El interrogante vuelve a ser qué ocurre con los terrenos públicos después de que dejan de cumplir la función para la cual fueron desarrollados y cómo se decide su nuevo destino.

## Ocho hectáreas del Parque de la Ciudad

La transformación también alcanzó al histórico **Parque de la Ciudad**.

En este caso, se trata del área de zonificación denominada **U57 “Área de Equipamiento Lacarra”**, una superficie de aproximadamente **8 hectáreas** que formaba parte del antiguo parque público de diversiones.

En 2025, esos terrenos quedaron en manos de **Access Argentina Sociedad Anónima**.

Para **María Eva Koutsovitis**, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería e integrante del movimiento *La Ciudad Somos Quienes la Habitamos*, esta operación forma parte de una tendencia mucho más amplia de pérdida de espacios verdes públicos.

Koutsovitis advierte que, durante la última década, la Ciudad perdió una superficie verde pública equivalente a 75 Plazas de Mayo y cuestiona además el avance de los **estacionamientos subterráneos debajo de distintas plazas**.

El problema, explica, es que un espacio puede conservar árboles y vegetación en su superficie y, sin embargo, perder buena parte de su capacidad ambiental si debajo se construye infraestructura.

El suelo absorbente deja de funcionar como antes y el espacio verde termina convertido, en términos ambientales, en una especie de **terraza verde**.

## Una norma que ponía límites también fue eliminada

El avance sobre los espacios públicos tuvo además un cambio legal que generó preocupación entre especialistas y organizaciones.

En **junio de 2026**, la Legislatura porteña aprobó la denominada **Ley Hojarasca local**, que eliminó más de 20 normas y ordenanzas.

Entre las disposiciones derogadas estaba la **Ordenanza 46.229**, una norma que establecía límites a la privatización y al cambio de destino de los espacios verdes públicos y que protegía específicamente el suelo absorbente.

Koutsovitis cuestionó la derogación porque consideró que eliminó una herramienta fundamental para defender el carácter público de esos espacios.

La modificación ocurre mientras Buenos Aires enfrenta un escenario climático que demanda exactamente lo contrario: **más superficies permeables, más vegetación y más espacios capaces de absorber agua y reducir temperaturas**.

## El negocio inmobiliario también avanza sobre terrenos nacionales

El proceso no se limita a las tierras que pertenecen al Gobierno porteño.

En la Ciudad también existen grandes superficies de **tierra pública nacional** que fueron transferidas al sector privado mediante procesos administrados por la Agencia de Administración de Bienes del Estado o a través de leyes de rezonificación aprobadas por la Legislatura.

Uno de los terrenos que todavía permanece en manos del Estado está ubicado en **Francisco Acuña de Figueroa 981, en Almagro**.

Desde el año pasado, el Gobierno nacional intenta avanzar con su remate. Frente a esa posibilidad, organizaciones vecinales presentaron proyectos en la Legislatura para convertir el predio en una **Micro Reserva**.

El caso muestra que todavía existen espacios donde la disputa por el destino de las tierras públicas continúa abierta.

## IRSA y las grandes parcelas porteñas

Entre los actores privados que concentran grandes extensiones de tierra en Buenos Aires aparece **IRSA**, el grupo empresarial de **Eduardo Elsztain**.

La compañía tiene en sus manos los terrenos de la antigua **Ciudad Deportiva de Boca Juniors**, una superficie de aproximadamente **71 hectáreas** ubicada en el sur porteño.

Allí está proyectado **Ramblas del Plata**, un megaproyecto residencial y comercial.

El holding ya vendió además parcelas de ese predio a otras empresas constructoras por más de **150 millones de dólares**.

Otro caso es el **Playón Ferroviario de Caballito**, un terreno nacional ubicado junto al club Ferro. Allí, tras años de disputas por la rezonificación, quedó habilitado un proyecto que contempla la construcción del shopping **Alto Caballito** y viviendas de alta densidad.

En Palermo, IRSA también administra el desarrollo conocido como **Distrito Arcos**, construido sobre terrenos ferroviarios nacionales correspondientes a las antiguas **Bodegas Giol**, que fueron subastados para desarrollar un polo comercial y de oficinas.

## Cuando el suelo público se transforma en un negocio

Para **María Angélica Di Giácomo**, titular de la agrupación *Basta de Mutilar Nuestros Árboles*, el problema debe analizarse desde una perspectiva que vaya más allá de la propiedad de cada terreno.

La especialista cuestiona un modelo urbano en el que espacios públicos y áreas verdes terminan subordinados a actividades privadas.

Entre los ejemplos que menciona se encuentran la utilización del **Jardín Botánico para espectáculos privados** y la construcción de torres alrededor de plazas, parques y sectores costeros.

El impacto no se reduce a perder una determinada cantidad de metros cuadrados.

Un espacio verde público cumple funciones ambientales: **absorbe agua de lluvia, reduce el escurrimiento, aporta sombra, disminuye las temperaturas, ayuda a moderar el efecto de isla de calor y ofrece refugio para biodiversidad urbana**.

Cuando esas superficies son reemplazadas por edificios, estacionamientos o infraestructura impermeable, una parte de esas funciones desaparece.

## ¿Qué ciudad se está construyendo?

La comparación con Villa Ortúzar permite dimensionar el proceso.

**Villa Ortúzar tiene alrededor de 1,8 km² de superficie.** La investigación sobre la privatización de tierras en CABA utiliza la referencia de 75 Plazas de Mayo para graficar la superficie verde pública y absorbente perdida durante la última década.

No se trata de decir que el barrio fue privatizado. Se trata de imaginar sobre el mapa de Buenos Aires una superficie equivalente a uno de sus barrios enteros para comprender la escala del territorio que dejó de estar disponible como espacio verde público.

Y ahí aparece el problema ambiental de fondo.

Buenos Aires necesita más infraestructura verde para enfrentar las consecuencias del cambio climático. Necesita espacios donde el agua pueda infiltrarse, árboles que proporcionen sombra, parques que reduzcan el calor y áreas naturales capaces de sostener biodiversidad.

Sin embargo, el proceso de privatización y transformación del suelo público avanza en sentido contrario.

La discusión, entonces, ya no debería limitarse a cuánto dinero obtiene el Estado por cada terreno ni a qué empresa queda a cargo de cada desarrollo.

La pregunta es **qué pierde la sociedad cada vez que una superficie pública deja de cumplir una función ambiental y pasa a estar condicionada por una actividad privada**.

Porque una tierra pública puede tener un precio de mercado. Pero un parque, un suelo absorbente, un árbol o un espacio natural también tienen un valor ambiental que no aparece en ninguna escritura.

Y si en apenas diez años se perdió una superficie verde pública que puede compararse con **todo Villa Ortúzar**, la pregunta que queda sobre la mesa es inevitable: **¿cuánto más territorio público está dispuesto a perder Buenos Aires mientras la crisis climática exige exactamente lo contrario?  
  
Con info de [tiempoar](https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/en-diez-anos-el-pro-privatizo-en-caba-el-equivalente-a-75-plazas-de-mayo/)**

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