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# Europa se seca: la sequía extrema golpea a todo el continente y pone en jaque al agua, los cultivos y los grandes ríos

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*Vista aérea muestra el lecho reseco del lago Brenets, frontera natural entre el este de Francia y el oeste de Suiza. Foto: AFP elpais*

Europa atraviesa una de las crisis hídricas más graves de las últimas décadas. Después de meses de precipitaciones insuficientes y una sucesión de olas de calor excepcionales, la sequía dejó de ser un problema concentrado en el Mediterráneo y comenzó a extenderse por buena parte del continente.

La combinación de temperaturas extremas, suelos cada vez más secos y falta de lluvias está reduciendo las reservas de agua, llevando a ríos a niveles extraordinariamente bajos y golpeando de lleno a la agricultura. La situación también empieza a comprometer la navegación, la generación de energía y el abastecimiento de algunas regiones.

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El Centro Común de Investigación de la Unión Europea advirtió que la sequía se deterioró durante julio y agosto y que los principales ríos europeos atraviesan una situación crítica. El Loira, el Po, el Rin y el Danubio registraron niveles excepcionalmente bajos, mientras las previsiones meteorológicas anticipan condiciones más cálidas y secas durante las próximas semanas.

Y el mapa de la crisis muestra que el problema no tiene una sola cara.

## Inglaterra: un país acostumbrado a la lluvia enfrenta una emergencia hídrica

Uno de los casos más llamativos es el de Inglaterra. Casi tres cuartas partes del territorio inglés se encuentran oficialmente en situación de sequía y las restricciones al consumo de agua ya alcanzan a unos 27 millones de personas.

La situación resulta especialmente significativa porque Inglaterra tiene una histórica imagen de país lluvioso. Sin embargo, julio de 2026 fue el mes de julio más seco registrado desde al menos 1836, mientras las altas temperaturas aceleraron todavía más la evaporación.

Los embalses también están bajo una enorme presión. En Inglaterra y Gales hay reservorios en niveles excepcionalmente bajos y el almacenamiento promedio de los embalses ingleses cayó hasta alrededor del 66%, muy por debajo de lo esperado para esta época del año.

La sequía ya golpea a la agricultura, especialmente a cultivos como trigo, cebada, papa y hortalizas. También se están secando humedales y turberas, aumentando el riesgo de incendios.

## Francia: restricciones de agua, incendios y una sequía histórica

Francia atraviesa uno de los escenarios más extremos del continente. El país enfrenta una nueva ola de calor después de una temporada marcada por temperaturas récord, precipitaciones insuficientes y una sequía histórica.

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Alrededor del 70% del territorio francés se encuentra sometido a algún tipo de restricción para el uso del agua, mientras el estrés hídrico se combina con una temporada de incendios forestales extraordinariamente destructiva.

La agricultura también está sufriendo. El maíz se encuentra entre los cultivos más afectados y las estimaciones apuntan a fuertes pérdidas productivas.

Pero el problema no termina en los campos. La falta de agua y las temperaturas extremas también están afectando a los ríos utilizados para refrigerar instalaciones industriales y centrales eléctricas.

Francia muestra así una de las caras más preocupantes de la crisis: cuando falta agua, no solamente se seca la tierra; también comienzan a aparecer problemas para producir alimentos, generar energía y sostener los ecosistemas.

## Alemania: el Rin se queda sin agua

En Alemania, uno de los principales indicadores de la crisis es el Rin, una de las arterias económicas más importantes de Europa.

El nivel extraordinariamente bajo del río está afectando al transporte de mercancías y aumentando los costos de navegación. El problema tiene consecuencias que exceden ampliamente las fronteras alemanas, porque el Rin conecta importantes zonas industriales y comerciales de Europa occidental.

Las imágenes recientes muestran grandes bancos de arena y sectores del cauce que normalmente permanecen cubiertos por el agua.

La combinación entre sequía, altas temperaturas y suelos extremadamente secos también incrementó el riesgo de incendios en distintas regiones del país.

## España: el agua vuelve a convertirse en un problema estratégico

España llega a este verano después de varios años en los que la escasez hídrica se convirtió en uno de los principales problemas ambientales del país.

Aunque la situación de las reservas no es idéntica en todo el territorio y algunas regiones habían comenzado el año con una posición más favorable que en las peores etapas recientes, el calor extremo y la falta de lluvias vuelven a ejercer una enorme presión sobre los recursos.

Cataluña y otras regiones españolas enfrentan restricciones y una creciente presión sobre las reservas, mientras los incendios forestales se multiplican.

En Huelva, uno de los grandes incendios de este verano ya había afectado unas 31.000 hectáreas y obligado a evacuar a cientos de personas.

España representa además uno de los puntos donde la crisis climática se cruza de manera más evidente con la agricultura: menos agua significa más presión sobre los cultivos, mayores costos de riego y una creciente competencia entre el consumo humano, la producción de alimentos y otras actividades económicas.

## Portugal: el sur europeo continúa bajo presión

Portugal tampoco queda al margen. El Algarve es una de las regiones que históricamente ha sufrido con mayor intensidad los efectos de la escasez de agua y los períodos prolongados de sequía.

Las lluvias registradas durante algunos períodos permitieron mejorar las reservas en determinados embalses, pero la recuperación no elimina la vulnerabilidad estructural de una región sometida a temperaturas cada vez más elevadas y una creciente demanda de agua.

La situación portuguesa demuestra que la crisis no debe analizarse únicamente mirando cuánta agua queda hoy en un embalse. El verdadero problema es cuánta agua puede recuperarse durante los próximos años en un clima cada vez más cálido y con precipitaciones más irregulares.

## Italia: el río Po agoniza y Suiza empieza a liberar agua

En el norte de Italia, la situación alcanza niveles particularmente preocupantes.

El río Po, columna vertebral hídrica de una de las regiones agrícolas más productivas de Europa, registra caudales muy inferiores a los habituales para esta época del año. En algunos puntos, los niveles se aproximan o incluso superan los récords negativos de la histórica sequía de 2022.

La situación amenaza directamente a la agricultura de la llanura Padana, donde el agua del Po es fundamental para cultivos como el arroz, frutas y hortalizas.

La crisis llegó incluso a generar una situación poco habitual: Italia recurrió a Suiza para obtener agua destinada a sostener la agricultura del norte del país. Las reservas hídricas del Piamonte habían caído fuertemente por debajo del promedio y el caudal del Po llegó a disminuir alrededor de un 75% en algunos sectores.

El episodio muestra hasta qué punto la crisis hídrica puede comenzar a modificar las relaciones entre países: el agua deja de ser solamente un recurso ambiental y se transforma en un asunto estratégico.

## Países Bajos: hasta el país del agua enfrenta escasez

El caso de Países Bajos es particularmente simbólico.

Un país que construyó buena parte de su historia alrededor de la gestión del agua declaró una situación de escasez hídrica durante este verano debido a la persistencia de la sequía y las olas de calor.

El déficit de precipitaciones en algunas regiones llegó incluso a superar registros históricos de uno de los veranos más secos del siglo XX.

La disminución del caudal del Rin también afecta directamente al país, ya que una parte importante del suministro de agua dulce neerlandés depende de los grandes ríos que atraviesan Europa central.

La sequía también está afectando cultivos como la remolacha azucarera y otros productos agrícolas.

## Bélgica: restricciones por falta de agua

Bélgica también está sintiendo la presión.

En la provincia de Amberes se amplió la prohibición de extracción de agua debido al agravamiento de la sequía y las altas temperaturas. En Flandes, las autoridades pidieron a la población utilizar el agua de manera especialmente cuidadosa ante la escasez.

La situación demuestra que la crisis no está limitada a los países tradicionalmente asociados con climas secos.

El norte y el centro de Europa también están entrando en una nueva realidad climática.

## Austria, Hungría y Rumania: el Danubio también cae

En Europa central y oriental, el gran protagonista es el Danubio.

El segundo río más largo de Europa descendió hasta niveles extraordinariamente bajos, dejando expuestas enormes superficies de arena y sectores del lecho que normalmente permanecen bajo el agua. Imágenes satelitales muestran claramente la diferencia entre el verano de 2025 y agosto de 2026.

La situación afecta a Austria, Hungría, Rumania y otros países de la cuenca.

El bajo nivel del Danubio perjudica el transporte de mercancías, la agricultura y la generación de energía. En algunos países, incluso centrales eléctricas dependientes del agua para sus sistemas de refrigeración comenzaron a enfrentar dificultades.

## Grecia y los Balcanes: sequía, calor e incendios

En Grecia, Croacia y otros países de los Balcanes, la combinación entre altas temperaturas, vegetación extremadamente seca y falta de lluvias está alimentando una nueva temporada de incendios.

En Grecia, cientos de personas tuvieron que ser evacuadas de zonas turísticas, mientras Croacia enfrentó incendios de gran magnitud que dejaron víctimas y obligaron a desplazar a miles de personas.

El fuego es, en este contexto, el resultado visible de una crisis que comienza mucho antes: cuando el suelo pierde humedad, la vegetación se seca y las temperaturas se disparan, el paisaje se convierte en combustible.

## Un continente entero atrapado entre el calor y la falta de agua

Lo que está ocurriendo en Europa no puede explicarse como una sucesión de fenómenos aislados.

La sequía está afectando simultáneamente a los grandes ríos, los embalses, las napas, los cultivos y los ecosistemas. Y las altas temperaturas están acelerando el proceso mediante una mayor evaporación y una demanda creciente de agua.

La Unión Europea ya advirtió que la situación podría continuar deteriorándose durante las próximas semanas.

El problema también tiene una dimensión económica. Cuando baja el nivel de los ríos, se dificulta transportar mercancías. Cuando falta agua, cae la producción agrícola. Cuando los ríos están demasiado bajos o calientes, aparecen problemas para la generación eléctrica y la refrigeración industrial.

Y cuando los suelos pierden humedad, aumenta el riesgo de incendios.

Europa está enfrentando, en definitiva, una crisis que une clima, agua, alimentos, energía y biodiversidad.

Durante décadas, la escasez hídrica fue considerada principalmente un problema del sur europeo. El verano de 2026 está mostrando algo diferente: la frontera de la sequía se está desplazando hacia el norte.

Desde Inglaterra hasta Italia y desde Francia hasta Rumania, el continente está comenzando a experimentar una realidad que hasta hace pocos años parecía propia de las regiones más áridas del Mediterráneo.

El agua que falta hoy en los ríos europeos no es solamente una consecuencia del calor extremo. Es también una advertencia sobre cómo puede cambiar la disponibilidad de un recurso básico en un continente que durante mucho tiempo dio por sentado que siempre estaría allí.

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