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description: "Canadá y Estados Unidos atraviesan una temporada de incendios particularmente intensa. El fuego ya consumió más de 7,9 millones de acres en territorio estadounidense y 4,1 millones de hectáreas en Canadá, mientras Washington y Oregon enfrentan una temporada récord."
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date_published: "2026-08-29T11:43:00-03:00"
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# Incendios extremos arrasan América del Norte: millones de hectáreas quemadas y una temporada que todavía no terminó

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América del Norte atraviesa una temporada de incendios forestales que vuelve a poner en evidencia el impacto de las condiciones climáticas extremas sobre los ecosistemas.

Desde los bosques boreales de Canadá hasta el noroeste de Estados Unidos, millones de hectáreas fueron alcanzadas por las llamas durante los últimos meses, mientras las altas temperaturas, la sequedad de la vegetación y las condiciones meteorológicas adversas dificultan las tareas de los equipos de emergencia.

En Canadá, el último balance oficial disponible indica que **4,1 millones de hectáreas ya fueron quemadas durante la temporada 2026**, después de 4.793 incendios registrados. Al 18 de agosto había 582 incendios activos en todo el país, de los cuales 31 estaban clasificados como fuera de control.

En Estados Unidos, la superficie afectada es todavía mayor. Hasta el 27 de agosto, los incendios habían quemado **más de 7,9 millones de acres**, equivalentes a aproximadamente **3,2 millones de hectáreas**. Se trata del 164% del promedio de superficie quemada durante los últimos diez años.

La temporada, además, todavía no terminó.

## Washington y Oregon baten récords

Uno de los principales focos de preocupación se encuentra en el noroeste de Estados Unidos.

El estado de **Washington ya superó las 851.000 acres quemadas**, unos 344.000 hectáreas, después de que la superficie afectada prácticamente se duplicara en apenas un mes: a finales de julio eran unas 425.000 acres.

Hasta el 28 de agosto, Washington contabilizaba **1.456 incendios** durante la temporada. Los incendios que comenzaron a principios de agosto en los alrededores de Spokane destruyeron más de **830 viviendas**, mientras distintas comunidades continúan bajo órdenes o advertencias de evacuación.

La situación también es excepcional en Oregon. Los incendios registrados en Oregon y Washington ya superaron conjuntamente los **3 millones de acres quemadas**, una superficie equivalente a aproximadamente 1,2 millones de hectáreas. Oregon, además, ya había superado su récord histórico de superficie quemada para una temporada.

Y todavía falta atravesar septiembre, que tradicionalmente puede mantener un riesgo elevado de incendios en buena parte de la región.

## Canadá: más de cuatro millones de hectáreas consumidas

En Canadá, el fuego volvió a convertirse en una emergencia de escala nacional.

Los **4,1 millones de hectáreas quemadas** registrados hasta mediados de agosto representan una superficie enorme, aunque todavía se encuentran por debajo de los 7,7 millones de hectáreas que el país había perdido para la misma fecha de 2025.

La diferencia, sin embargo, no implica una temporada tranquila. La cantidad de incendios registrados ya era superior a la del mismo momento del año anterior y las autoridades mantenían cientos de focos activos.

La actividad se aceleró especialmente durante julio, después de un período prolongado de temperaturas elevadas y condiciones secas.

Un análisis de World Weather Attribution concluyó que el cambio climático provocado por las actividades humanas **más que duplicó la probabilidad de las condiciones meteorológicas extremas** que favorecieron los incendios de esta temporada en Canadá.

Los investigadores analizaron las condiciones de calor, sequedad y riesgo de incendio y encontraron que el calentamiento global está modificando el escenario sobre el cual se desarrollan estos fenómenos.

Esto no significa que el cambio climático sea la causa directa de cada incendio. Pero sí que está generando condiciones cada vez más favorables para que un fuego pueda transformarse rápidamente en un incendio de grandes dimensiones.

## California también enfrenta nuevos focos

Mientras el noroeste estadounidense continúa combatiendo enormes incendios, California enfrenta una situación especialmente delicada en la región de Big Sur.

El **Timber Fire**, iniciado el 8 de agosto, ya quemó cerca de **31 millas cuadradas**, alrededor de 8.000 hectáreas, y se encuentra aproximadamente en un 20% de contención. El avance del fuego volvió a obligar a cerrar sectores de la Highway 1 y mantiene bajo amenaza a zonas pobladas y áreas naturales.

Pero el problema se agravó esta semana.

El **26 de agosto comenzó el Plaskett Fire**, otro incendio en la zona de Big Sur, a unos 40 kilómetros al sur del Timber Fire. El nuevo foco provocó órdenes y advertencias de evacuación y obligó a desplegar aviones cisterna y helicópteros para combatir las llamas en un terreno montañoso y de difícil acceso.

Las condiciones meteorológicas complican todavía más el escenario. Las autoridades mantienen la preocupación por **rayos secos y vientos erráticos**, capaces de generar nuevos focos incluso cuando las precipitaciones son escasas o directamente no alcanzan el suelo.

## El calor y la sequía preparan el terreno

Los incendios forestales no tienen una única causa.

Un rayo, una actividad humana accidental o intencional y otros factores pueden ser el punto de partida. Sin embargo, para que un incendio se convierta en un fenómeno extremo hacen falta determinadas condiciones ambientales.

La combinación de **altas temperaturas, baja humedad, sequía prolongada, vegetación seca y viento** transforma los bosques y pastizales en enormes reservorios de combustible.

El calentamiento global está modificando precisamente esas condiciones.

Las temperaturas más elevadas aumentan la evaporación y pueden reducir la humedad de los suelos y de la vegetación. Cuando además las precipitaciones son insuficientes, los ecosistemas quedan mucho más expuestos al fuego.

En el oeste de Estados Unidos, especialistas describen la combinación de sequía prolongada, calor récord y bajos niveles de nieve como un escenario particularmente favorable para una temporada extrema de incendios.

## El fuego también viaja por el aire

Las consecuencias no quedan limitadas a las zonas donde avanzan las llamas.

Los grandes incendios liberan enormes cantidades de humo y partículas finas que pueden desplazarse cientos o incluso miles de kilómetros.

En temporadas anteriores, el humo de los incendios canadienses llegó a cubrir ciudades estadounidenses situadas a gran distancia de los focos, deteriorando la calidad del aire y generando alertas sanitarias.

Las partículas finas presentes en el humo pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio y representar un riesgo especialmente importante para niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

Así, un incendio forestal puede terminar convirtiéndose en un problema de salud pública para poblaciones que se encuentran muy lejos de las llamas.

## Bosques que almacenan carbono terminan liberándolo

Existe además una dimensión climática particularmente preocupante.

Los bosques almacenan enormes cantidades de carbono. Cuando son destruidos por incendios de gran intensidad, parte de ese carbono vuelve a la atmósfera.

Al mismo tiempo, la pérdida de vegetación disminuye la capacidad de los ecosistemas afectados para continuar almacenando carbono en el futuro.

Se genera así un círculo difícil de romper: **el calentamiento favorece condiciones para incendios más extremos, los incendios liberan carbono y la pérdida de bosques reduce la capacidad natural de determinados ecosistemas para absorberlo**.

Por eso, el problema no puede analizarse solamente desde la perspectiva de la emergencia forestal.

También tiene implicancias directas sobre la crisis climática.

## Una temporada que todavía puede empeorar

El panorama de América del Norte todavía está lejos de cerrarse.

En Estados Unidos, los equipos continúan trabajando sobre decenas de grandes incendios y más de 21.800 bomberos y personal de apoyo estaban asignados a distintos incidentes al 27 de agosto.

En Canadá, cientos de incendios permanecen activos y las autoridades continúan siguiendo especialmente aquellos que se encuentran fuera de control.

Mientras tanto, septiembre se acerca con vegetación extremadamente seca en amplias regiones del oeste estadounidense.

Los números muestran la magnitud del fenómeno: **más de 4 millones de hectáreas quemadas en Canadá y más de 3,2 millones de hectáreas en Estados Unidos**.

Pero detrás de esas cifras hay bosques destruidos, biodiversidad perdida, comunidades evacuadas, viviendas arrasadas y millones de personas expuestas al humo.

Los incendios forestales siempre formaron parte de los ecosistemas norteamericanos. Lo que está cambiando es el escenario en el que ocurren.

Con temperaturas más elevadas y períodos de sequía más prolongados, los incendios tienen cada vez más posibilidades de crecer rápidamente y alcanzar dimensiones difíciles de controlar.

**América del Norte vuelve a arder. Y la pregunta ya no es solamente cuántos incendios habrá, sino hasta dónde puede llegar una temporada alimentada por un clima cada vez más extremo.**

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