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title: "CABA: Crean un mapa que muestra los edificios que la Ciudad autorizo demoler"
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description: "Una nueva cartografía colaborativa registra 203 edificios patrimoniales demolidos o en riesgo de desaparecer. La iniciativa de Ilustro para no olvidar y Cambalache Cooperativa Geográfica reúne ilustraciones, fotografías, historias y denuncias vecinales para reconstruir una ciudad que, durante años, permitió que buena parte de su patrimonio quedara a merced del negocio inmobiliario."
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date_published: "2026-10-07T22:30:00-03:00"
date_modified: "2026-10-07T11:11:22-03:00"
author_name: "La Política Ambiental"
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# CABA: Crean un mapa que muestra los edificios que la Ciudad autorizo demoler

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Hay una manera particular de perder una ciudad: no hace falta que desaparezcan sus calles ni que cambien sus nombres. Alcanza con que una por una comiencen a caer las casas, los petit hôtels, los comercios, las fachadas y las construcciones que durante décadas construyeron la identidad de sus barrios.

Eso es precisamente lo que intenta registrar [**No Demuelan Buenos Aires**](https://geonube.com.ar/no_demuelan_bsas/index.php), una iniciativa desarrollada por **Ilustro para no olvidar** y [**Cambalache Cooperativa Geográfica**](https://cambalache.coop.ar/), que convirtió un registro artístico y documental en un mapa público y colaborativo sobre la pérdida del patrimonio arquitectónico porteño.

La plataforma permite localizar edificios que fueron demolidos y otros que todavía se encuentran en riesgo. Actualmente reúne **203 registros: 167 edificios ya demolidos y 36 que continúan amenazados**. De ellos, 166 cuentan con ilustraciones realizadas dentro del proyecto. Palermo es el barrio que concentra mayor cantidad de registros.

## Dibujar lo que la ciudad está perdiendo

Detrás del mapa está el trabajo de **Natalia Kerbabian**, creadora de Ilustro para no olvidar, un proyecto que comenzó a documentar mediante ilustraciones edificios porteños que desaparecían o quedaban amenazados por nuevas construcciones.

La propuesta nació precisamente de observar una transformación acelerada del paisaje urbano. Las ilustraciones recuperan las fachadas, características arquitectónicas, fotografías e historias vinculadas con inmuebles que muchas veces desaparecieron antes de que existiera una documentación pública suficiente sobre ellos.

Ahora, con Cambalache Cooperativa Geográfica, ese trabajo se transformó en una cartografía interactiva. El mapa permite recorrer la ciudad y observar dónde estaban esas construcciones, cuáles desaparecieron y cuáles todavía pueden ser defendidas.

Además, cualquier vecino puede aportar nuevos casos, fotografías, datos e historias. La herramienta incorpora un formulario para sumar edificios demolidos o amenazados y ampliar el registro colectivo.

No es solamente un mapa. Es una especie de inventario de las ausencias de Buenos Aires.

## 167 edificios ya desaparecieron

El número más fuerte de la plataforma no está en los edificios que todavía pueden salvarse, sino en los que ya no existen.

**167 construcciones registradas fueron demolidas.**

Cada punto del mapa representa algo que alguna vez formó parte de un barrio y que hoy fue reemplazado, convertido en terreno baldío o directamente absorbido por una nueva construcción.

La iniciativa permite dimensionar un proceso que muchas veces aparece fragmentado. Una casa que desaparece en Palermo, otra en Belgrano, otra en Villa Devoto, otra en Almagro o en Colegiales pueden parecer casos aislados. Cuando se colocan todas sobre un mismo mapa, la transformación deja de ser anecdótica y empieza a mostrar un patrón urbano.

La propia plataforma define el proyecto como una cartografía sobre la demolición y la pérdida del patrimonio arquitectónico urbano. También incorpora información sobre el Código Urbanístico, las áreas de protección histórica y los distintos niveles de protección de los inmuebles.

## Tres gestiones y una misma deuda con el patrimonio

El problema no comenzó con Jorge Macri. Tampoco puede explicarse únicamente por una decisión puntual de los últimos años.

**Buenos Aires lleva varias gestiones porteñas administrando una tensión cada vez más evidente entre la protección del patrimonio y el desarrollo inmobiliario.**

Durante el gobierno de **Mauricio Macri**, organizaciones patrimonialistas ya denunciaban las dificultades para impedir la demolición de edificios anteriores a 1941. En 2007 se sancionó la Ley 2548, que creó un procedimiento especial de protección para inmuebles incluidos en determinadas categorías y, especialmente, para construcciones cuyos planos fueran anteriores al 31 de diciembre de 1941. La norma buscaba que esos edificios fueran evaluados antes de autorizar determinadas obras.

Sin embargo, la protección estuvo lejos de resolver el problema. La propia historia legislativa muestra que el régimen fue modificado y prorrogado, mientras organizaciones vecinales y patrimonialistas continuaron recurriendo a la Justicia para intentar frenar demoliciones y exigir que el Gobierno porteño completara los catálogos de protección.

En otras palabras, **la ciudad tenía herramientas para proteger su patrimonio, pero durante años esas herramientas convivieron con un sistema que permitió que numerosos inmuebles quedaran fuera de una protección efectiva.**

## Larreta y el Código que aceleró la transformación urbana

El segundo capítulo llegó durante la gestión de **Horacio Rodríguez Larreta**.

En 2018 la Legislatura porteña aprobó el nuevo Código Urbanístico mediante la Ley 6099. La normativa reemplazó el viejo Código de Planeamiento Urbano y estableció nuevos parámetros sobre dónde, cuánto y cómo se podía construir en la Ciudad.

El Gobierno porteño presentó aquel cambio como una actualización necesaria de las reglas urbanísticas. Pero con el paso de los años aparecieron fuertes cuestionamientos de organizaciones, especialistas y vecinos por el impacto de la mayor capacidad constructiva sobre los barrios tradicionales.

La crítica patrimonial es concreta: cuando se habilita una mayor capacidad de construcción sobre un tejido urbano consolidado, aumenta también el incentivo económico para reemplazar una casa baja por un edificio de mayor volumen.

Y allí aparece uno de los problemas centrales que expone No Demuelan Buenos Aires: **no alcanza con proteger algunos edificios emblemáticos si alrededor de ellos se destruye progresivamente el tejido urbano que les da contexto.**

Una ciudad patrimonial no está formada solamente por monumentos.

También está formada por las casas comunes, las esquinas, los comercios antiguos, los patios, los jardines, las fachadas y las construcciones que quizás nunca aparecieron en una postal pero que durante décadas hicieron reconocible a un barrio.

## Jorge Macri: la promesa de proteger una ciudad que sigue perdiendo patrimonio

Con **Jorge Macri** la discusión no desapareció. Por el contrario, el propio Gobierno porteño reconoció que era necesario modificar nuevamente el Código Urbanístico.

En 2024 la administración presentó una reforma con el argumento de preservar la identidad de los barrios de casas bajas, proteger inmuebles de valor patrimonial y limitar determinados efectos de la densificación.

El problema es que esa discusión llegó después de años de transformación urbana.

Incluso durante la gestión de Jorge Macri continuaron apareciendo conflictos alrededor de edificios históricos. En 2026, por ejemplo, vecinos de la Avenida Alvear cuestionaron la demolición de una fachada clásica. El inmueble estaba dentro de un Área de Protección Histórica, aunque no tenía protección individual, y el permiso de demolición había sido otorgado por la Ciudad en 2024.

Es decir, **el discurso oficial sobre la preservación convive con una realidad en la que edificios ubicados incluso dentro de áreas patrimoniales pueden quedar expuestos a intervenciones o demoliciones dependiendo de su grado de catalogación y de las autorizaciones otorgadas.**

## La ciudad no debería tener que ser dibujada después de desaparecer

Hay algo particularmente potente en No Demuelan Buenos Aires: sus ilustraciones muchas veces terminan siendo el registro de edificios que la propia ciudad no logró conservar.

La artista dibuja aquello que existe o existió, pero el mapa termina funcionando como una memoria de las pérdidas. Lo que debería ser una herramienta complementaria para conocer el patrimonio termina convirtiéndose, en muchos casos, en el archivo de lo que las políticas urbanas dejaron desaparecer.

Y ahí aparece una pregunta incómoda para las sucesivas administraciones porteñas: **¿cuánto patrimonio tiene que perder Buenos Aires antes de considerar que el modelo de protección fracasó?**

Porque demoler una casa no significa únicamente reemplazar una construcción vieja por una nueva. También significa eliminar una parte del paisaje urbano y, muchas veces, borrar las historias que se desarrollaron alrededor de ella.

La propia iniciativa plantea que cuando una arquitectura desaparece también pueden desaparecer historias, paisajes cotidianos, formas de habitar y parte de la identidad de un barrio.

## Un mapa que también funciona como denuncia

La importancia del proyecto está justamente en que **convierte la memoria en una herramienta pública**.

El mapa permite ver la ciudad que ya no está, pero también localizar los lugares que todavía pueden ser defendidos. Y al permitir que vecinos y organizaciones incorporen nuevos casos, transforma una preocupación individual en una construcción colectiva.

La tecnología utilizada por Cambalache —con herramientas de cartografía y software libre— permite además cruzar los registros con información del Código Urbanístico, las áreas de protección histórica y los distintos niveles de catalogación patrimonial.

La iniciativa llega, entonces, para ocupar un lugar que debería ser mucho más fuerte desde el Estado: **documentar qué se pierde, explicar por qué se pierde y permitir que la sociedad conozca qué está en riesgo antes de que aparezca la máquina demoledora.**

Buenos Aires no necesita solamente un mapa de sus edificios demolidos. Necesita políticas que hagan que ese mapa deje de crecer.

Porque una vez que una casa histórica desapareció, una ilustración puede conservar su memoria, una fotografía puede reconstruir su fachada y un mapa puede señalar dónde estuvo.

Pero ninguna de esas herramientas puede devolverla a la ciudad.

**No Demuelan Buenos Aires no es solamente un mapa de edificios. Es el registro de una pregunta que las sucesivas gestiones porteñas todavía no terminan de responder: qué ciudad quieren dejar cuando el negocio inmobiliario ya haya pasado por todos los barrios.**

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