Un estudio global pone al AMBA entre las megaciudades donde el calor urbano puede ser hasta 3°C más intenso

21/05/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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Un nuevo estudio internacional publicado en la revista npj Urban Sustainability —del grupo editorial Nature— encendió una señal de alerta sobre el futuro climático de las ciudades y ubicó al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) dentro del grupo de megaciudades donde el calor urbano se intensifica de forma significativa.

La investigación, realizada con participación de científicos del CONICET y la Universidad de Buenos Aires (UBA), logró por primera vez representar de manera explícita grandes áreas urbanas dentro de simulaciones climáticas regionales y medir cómo el diseño urbano modifica la temperatura barrio por barrio.

El hallazgo para Buenos Aires es contundente: durante el verano, algunas zonas densamente urbanizadas del AMBA pueden registrar temperaturas entre 2 y 3 grados por encima de las áreas rurales cercanas.

ChatGPT Image 21 may 2026, 18_56_28El calor no afecta igual a toda la ciudad

Aunque el fenómeno de que las ciudades retienen más calor que el entorno rural ya era conocido, el trabajo permitió avanzar un paso más: identificar que dentro de una misma ciudad existen diferencias térmicas importantes asociadas a la forma en que está construido el territorio.

El fenómeno estudiado se conoce como isla urbana de calor. Ocurre porque materiales como el asfalto, el cemento y el hormigón absorben y liberan calor de manera diferente al suelo natural, elevando las temperaturas urbanas.

En contextos de olas de calor, esa diferencia deja de ser un dato técnico y pasa a convertirse en un problema de salud pública.

Los investigadores remarcan que el impacto térmico no se distribuye de forma homogénea dentro del AMBA. Un barrio con presencia de espacios verdes y ventilación natural puede experimentar condiciones muy distintas respecto de zonas con alta densidad edilicia y menor circulación de aire.

El diseño urbano también define el clima

Para llegar a estas conclusiones, el estudio utilizó modelos climáticos regionales del proyecto internacional CORDEX con una resolución cercana a los 25 kilómetros, suficiente para detectar la huella térmica urbana en 41 megaciudades del mundo, entre ellas Buenos Aires.

Además, el equipo argentino avanzó sobre una escala aún más fina para comprender diferencias internas del AMBA y encontró que variables como la altura de los edificios, el ancho de las calles y la densidad urbana son factores determinantes en la temperatura local.

La conclusión abre un debate que excede al cambio climático: las decisiones sobre urbanización, densificación y planificación del espacio urbano también son decisiones ambientales.

Una advertencia para ciudades cada vez más pobladas

El estudio llega en un contexto de creciente urbanización. Actualmente más del 50% de la población mundial vive en ciudades y las proyecciones indican que ese porcentaje alcanzará el 70% hacia 2050. En Argentina, el escenario ya está adelantado: cerca del 91% de la población habita entornos urbanos.

En ese escenario, los investigadores plantean que entender el comportamiento del calor urbano ya no es solamente una cuestión científica: es una herramienta clave para diseñar ciudades más habitables, resilientes y adaptadas a un clima cada vez más extremo.

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