Miles de personas salieron a exigir agua potable en Guadalajara, donde vecinos denuncian que el suministro llega turbio, con mal olor y posibles contaminantes. Una primera protesta terminó con gases lacrimógenos, heridos y detenidos. Una semana después, grupos encapuchados provocaron destrozos e incendios en edificios públicos, en medio de una crisis ambiental que se convirtió en un conflicto social y político.