El L.O. X-10, perforado en 1983 en Lomas de Olmedo, continúa expulsando gases y líquidos con hidrocarburos. Una pericia oficial confirmó daño ambiental, mientras la contaminación avanza sobre el bosque, los productores denuncian mortandad de animales y la Justicia investiga las responsabilidades empresariales por el abandono de la perforación.