
Mendoza: renunció el titular de la empresa estatal de agua en medio del escándalo por los derrames cloacales
21/10/2026
La Política Ambiental
Los reiterados derrames de líquidos cloacales en Mendoza siguen generando consecuencias ambientales, reclamos políticos e investigaciones judiciales. En ese contexto, Humberto Mingorance renunció a la presidencia de Aguas Mendocinas (Aysam), la empresa estatal responsable del servicio de agua potable y saneamiento. Su salida se produjo tras nuevos cuestionamientos por el colapso de la red cloacal en Guaymallén. Tanto Mingorance como su reemplazante, Ginés Darío Hernández, están imputados en la causa judicial que investiga los hechos.
Una renuncia en medio de una crisis ambiental
La crisis por los derrames cloacales en Mendoza sumó un nuevo capítulo con la renuncia de Humberto Mingorance, quien presidía Aguas Mendocinas (Aysam) desde enero de 2024. La empresa estatal es responsable de los servicios de agua potable y saneamiento en buena parte de la provincia, por lo que tiene un papel central en el funcionamiento de las redes de agua y cloacas.
Mingorance presentó su renuncia indeclinable el martes 20 de octubre y atribuyó su decisión a motivos personales. Sin embargo, su salida se produjo en medio de fuertes cuestionamientos por los desbordes cloacales, las consecuencias ambientales de los vuelcos de efluentes y una investigación judicial que lo tiene entre los imputados.
El foco más grave de la crisis se encuentra en Los Corralitos, en el departamento de Guaymallén, donde los problemas de la infraestructura cloacal provocaron derrames reiterados. La situación llegó a la Justicia después de denuncias por el vertido de líquidos cloacales en un canal de riego y por sus posibles consecuencias sobre el agua y el ambiente.
La renuncia no resuelve la emergencia ni determina las responsabilidades por lo ocurrido. Pero sí marca un cambio en la conducción de una empresa que quedó bajo presión por su respuesta ante una problemática que afecta a los vecinos y que todavía requiere soluciones estructurales.
El escándalo que terminó en una causa judicial
La investigación judicial se inició a partir de las denuncias por los derrames de líquidos cloacales en Los Corralitos. La Fiscalía investiga posibles delitos vinculados con daños agravados sobre bienes de uso público y contaminación del agua de un modo peligroso para la salud.
En mayo de 2026, la Justicia imputó a Mingorance y a otros integrantes de la conducción de Aysam. Entre ellos se encuentra Ginés Darío Hernández, quien se desempeñaba como gerente general y ahora asumirá la presidencia de la empresa.
Las imputaciones no equivalen a una condena, pero significan que la Justicia investiga la posible responsabilidad de los funcionarios en los hechos denunciados. La causa busca determinar qué ocurrió, qué decisiones se tomaron y quiénes deben responder por los daños que se investigan.
El caso también involucró al Departamento General de Irrigación de Mendoza, que denunció los vuelcos de efluentes y reclamó que cesaran. La controversia dejó expuesto un problema que va más allá de una rotura puntual: el sistema cloacal necesita obras y controles capaces de evitar que los líquidos residuales terminen en canales y espacios que pueden afectar al ambiente y a la población.
Nuevos desbordes y reclamos por la falta de respuestas
La salida de Mingorance se conoció un día después de que el intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, reclamara públicamente medidas urgentes ante nuevos desbordes cloacales.
Los episodios no se limitaron a Los Corralitos. También se denunciaron colapsos en zonas de Dorrego, San José y Buena Nueva, lo que amplió la preocupación por el estado de los colectores que atraviesan el departamento.
Calvente exigió a Aysam un plan de contingencia específico, con personal, equipos y cuadrillas disponibles para intervenir ante emergencias. También reclamó un protocolo que establezca cómo actuar frente a las roturas, quiénes deben intervenir y de qué manera se coordinarán las tareas para reducir las consecuencias sobre los vecinos.
El intendente advirtió que las lluvias pueden agravar los problemas porque el ingreso de grandes volúmenes de agua al sistema termina sobrecargando una infraestructura que ya presenta puntos críticos. Por eso, reclamó una respuesta que contemple al conjunto del departamento y no solamente los sectores donde se produjeron los derrames más graves.
La exigencia es concreta: no alcanza con reparar una rotura después de que los líquidos cloacales ya se derramaron. Se necesitan prevención, capacidad de respuesta y obras que permitan superar los problemas estructurales de la red.
Cambia la conducción, pero continúa el problema
Tras la renuncia, el Gobierno de Alfredo Cornejo designó a Ginés Darío Hernández como nuevo presidente de Aysam. El economista tiene una extensa trayectoria dentro del sistema provincial de agua y saneamiento: fue gerente de Finanzas de la empresa y luego ocupó la gerencia general.
Sin embargo, su llegada no representa un cambio completamente externo a la gestión cuestionada. Hernández formaba parte de la conducción de Aysam y también está imputado en la investigación por los derrames cloacales en Los Corralitos.
El recambio, por lo tanto, deja planteados dos desafíos. Por un lado, la empresa debe responder a las emergencias y avanzar con las obras necesarias para evitar nuevos desbordes. Por otro, la Justicia debe determinar las responsabilidades individuales en la causa, sin que la renuncia de uno de los funcionarios investigados cierre el expediente.
La crisis también pone bajo presión al Gobierno provincial, que deberá explicar cómo piensa garantizar un servicio esencial y evitar que los problemas de infraestructura continúen generando consecuencias ambientales.
Las obras que todavía deben dar resultados
Entre las soluciones estructurales planteadas se encuentran obras destinadas a aliviar y renovar sectores críticos de la red cloacal, incluidos proyectos vinculados con los colectores que atraviesan Guaymallén. Sin embargo, las intervenciones de fondo demandan tiempo, mientras que los vecinos necesitan respuestas inmediatas.
La transición en la presidencia de Aysam no puede convertirse en una excusa para postergar las medidas urgentes. La empresa debe garantizar el mantenimiento, disponer de equipos para atender emergencias y establecer mecanismos de coordinación con los municipios y los organismos ambientales.
Los derrames cloacales no son solamente un problema de infraestructura: cuando los efluentes llegan a canales de riego o a espacios públicos, también representan un riesgo ambiental y sanitario que exige prevención y control.
Mingorance se va de la conducción de Aysam en medio de una crisis que combina denuncias por contaminación, reclamos municipales y una investigación penal. Su reemplazante también está imputado, y los desbordes siguen exigiendo soluciones.
La renuncia cambia el nombre de quien conduce la empresa estatal, pero no resuelve la pregunta central para los mendocinos: cuándo dejarán de sufrir las consecuencias de un sistema cloacal que continúa colapsando.


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