
Misterio por la desaparición de dos cachorros de yaguareté tras un operativo de traslado
11/02/2026
La Política Ambiental
La desaparición de dos cachorros de yaguareté luego de un operativo de traslado volvió a exponer la fragilidad del programa de conservación de la especie en Argentina. El hecho, ocurrido tras una intervención oficial para mover a los animales, abrió interrogantes sobre la trazabilidad, custodia y protocolos aplicados durante el procedimiento.
El Yaguareté (Panthera onca) está declarado Monumento Natural Nacional y se encuentra en peligro crítico en el país. Se estima que quedan menos de 250 ejemplares en estado silvestre, distribuidos principalmente en la Selva Misionera, el Chaco y el corredor de Yungas. Cada individuo, y más aún cada cachorro, tiene un valor estratégico en términos de diversidad genética y recuperación poblacional.
Un operativo bajo sospecha
Según trascendió, los cachorros formaban parte de un esquema de manejo y traslado. Tras el procedimiento, se perdió el rastro de ambos ejemplares. La situación generó preocupación en organizaciones ambientalistas y especialistas en fauna silvestre, que reclaman explicaciones claras sobre:
Quién ordenó y supervisó el traslado.
Bajo qué protocolo técnico y sanitario se actuó.
Qué sistema de identificación y monitoreo tenían los animales (microchips, radiocollares, registros).
Qué medidas de control existieron durante y después del operativo.
En este tipo de procedimientos, la cadena de custodia no es una formalidad administrativa: es un elemento central para garantizar transparencia, evitar tráfico ilegal y asegurar la supervivencia de ejemplares críticamente amenazados.
Un contexto delicado para la conservación
En Argentina, los programas de reproducción y reintroducción –como los desarrollados en el Iberá– han sido claves para revertir la extinción local en algunas regiones. Sin embargo, estos avances dependen de una coordinación estricta entre autoridades ambientales, veterinarios y organizaciones especializadas.
La desaparición de dos cachorros no es un hecho menor:
Impacta en la confianza pública en las políticas de conservación.
Debilita esfuerzos de recuperación genética.
Puede abrir la puerta a responsabilidades administrativas o penales si existiera negligencia o irregularidades.
Lo que está en juego
El yaguareté no es solo un símbolo ambiental. Es el principal depredador de los ecosistemas donde habita y su presencia indica salud ecológica. La pérdida de ejemplares jóvenes compromete años de trabajo científico y millones de pesos invertidos en conservación.
El caso exige investigación independiente, acceso a la información pública y rendición de cuentas. En especies al borde de la extinción, la opacidad institucional no es admisible.


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