
Mendoza: Del desvío a la restitución, qué pasó con el río Tordillo en Malargüe?
13/04/2026
La Política Ambiental
Una denuncia ambiental en el sur de Mendoza terminó con una intervención oficial que restituyó el cauce del río Tordillo, en la zona de Valle Hermoso, dentro del departamento de Malargüe. El episodio expuso, en pocos días, una secuencia que se repite cada vez más.
La denuncia que encendió la alarma
El conflicto se originó a fines de marzo, cuando se detectaron movimientos de suelo y el uso de maquinaria pesada sobre el lecho del río. La intervención alteró uno de sus brazos, modificando el recorrido natural del agua en un área de alto valor ambiental.
La situación generó preocupación inmediata entre organizaciones y actores locales, no solo por el impacto puntual, sino por el contexto: Mendoza atraviesa una crisis hídrica sostenida, donde cada curso de agua cumple un rol clave.
Una intervención sin autorización
Las inspecciones posteriores confirmaron que el cauce había sido modificado sin ningún tipo de permiso. El desvío, aunque acotado, afectó la dinámica del río dentro de su propia traza.
Según se reconstruyó, la intervención habría tenido un objetivo práctico —facilitar el cruce de animales—, pero se realizó sin evaluación de impacto ni autorización de los organismos competentes.
Ese tipo de acciones, aunque parezcan menores, pueden alterar el equilibrio de los sistemas fluviales, especialmente en zonas de montaña.
La respuesta oficial y la restitución
Una vez constatada la irregularidad, las autoridades ordenaron revertir la intervención. Se identificó a los responsables y se dispuso la restitución inmediata del cauce original.
Los trabajos se realizaron en el lugar utilizando maquinaria, permitiendo que el río recupere su recorrido natural en un plazo breve. El flujo volvió a su estado previo, cerrando rápidamente el episodio desde el punto de vista operativo.
El impacto que queda
Aunque el cauce fue restablecido, el caso dejó planteadas dudas sobre las consecuencias ambientales. La alteración de un río no solo implica mover agua: también modifica sedimentos, márgenes y hábitats.
En ecosistemas sensibles como los de alta montaña, estos cambios pueden tener efectos que no siempre son visibles de inmediato, pero que impactan en la biodiversidad y en el funcionamiento general del sistema.
Un problema que va más allá del caso
Lo ocurrido en Valle Hermoso no es un hecho aislado. Las intervenciones sobre cursos de agua sin control se repiten en distintas regiones del país, muchas veces en zonas alejadas donde la fiscalización es limitada.
El caso del río Tordillo vuelve a poner en discusión la capacidad del Estado para prevenir este tipo de situaciones, más allá de la reacción posterior.
La discusión de fondo
En una provincia donde el agua es un recurso estratégico, cada río forma parte de un equilibrio más amplio. Alterar su curso, incluso de forma puntual, puede tener implicancias que exceden el lugar donde ocurre la intervención.
La restitución del cauce resolvió el problema inmediato, pero dejó abierta una pregunta clave: cómo evitar que estas situaciones se repitan y qué tan preparados están los sistemas de control para actuar antes del daño y no después.


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