Buenos Aires: usaron baldes que habían contenido glifosato para trasladar chorizos en una fiesta popular

Unos 1.000 chorizos fueron preparados para la primera Fiesta del Chorizo a la Pomarola. Durante el evento se utilizaron recipientes que habían contenido un producto fitosanitario para trasladar los alimentos. El propio municipio reconoció lo ocurrido y asumió la responsabilidad por los controles.
30/09/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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Lo que debía ser una celebración popular terminó generando preocupación entre los vecinos de La Colina, una localidad ubicada en el partido de General La Madrid, en el centro de la provincia de Buenos Aires. Durante la primera edición de la Fiesta del Chorizo a la Pomarola, realizada el 26 de septiembre, se utilizaron recipientes que habían contenido un producto fitosanitario para trasladar y manipular parte de los alimentos que después fueron cocinados para el público.

Las imágenes registradas durante el festejo muestran a trabajadores utilizando un balde para volcar los chorizos dentro de un paellero de aproximadamente tres metros. En otras imágenes también aparecen recipientes vinculados a productos agroquímicos en el sector donde se preparaba la comida. El evento se realizó en el marco del 115° aniversario de La Colina y se cocinaron alrededor de 1.000 chorizos.

La situación tomó estado público después de que las imágenes fueran difundidas por vecinos en redes sociales. Ante la repercusión, la Municipalidad de General La Madrid publicó un comunicado en el que reconoció que recipientes que habían pertenecido a un producto fitosanitario fueron utilizados para trasladar alimentos.

El propio municipio calificó el uso de los recipientes como "inadecuado" y asumió la responsabilidad que le corresponde por la supervisión y el control de la organización del evento. También pidió disculpas a la comunidad y anunció que reforzará los controles en futuras actividades.

Qué dice la normativa sobre los envases de fitosanitarios

El problema no es solamente que los recipientes fueran viejos o que hubieran sido utilizados para un producto agroquímico hace años.

En Argentina existe desde 2016 la Ley 27.279, que establece los presupuestos mínimos para la gestión de los envases vacíos de fitosanitarios. La norma establece un sistema específico para estos residuos debido a los riesgos asociados a los productos que contuvieron.

La legislación establece un circuito diferenciado para su almacenamiento, transporte, tratamiento y disposición. El objetivo es evitar que estos recipientes terminen siendo reutilizados de manera que puedan generar riesgos para las personas o el ambiente.

La reglamentación de la ley, aprobada mediante el Decreto 134/2018, establece que los sitios donde se almacenen temporalmente envases vacíos deben mantenerse alejados de los lugares destinados al almacenamiento de alimentos para consumo humano o animal.

Es decir, el sistema creado por la legislación apunta justamente en sentido contrario a lo ocurrido en La Colina: un envase que contuvo un fitosanitario no debe volver al circuito de manipulación de alimentos.

Los envases no pueden volver a utilizarse para alimentos

La normativa también establece restricciones para el material recuperado de los envases de fitosanitarios.

El Decreto 134/2018 determina que entre los usos prohibidos del material valorizado o reciclado se encuentran aquellos destinados a productos que puedan estar en contacto con alimentos humanos o animales.

La Resolución Conjunta 2/2019 profundizó esa prohibición y estableció restricciones para productos destinados al uso humano y para aquellos que puedan entrar en contacto con agua de consumo o alimentos.

Por eso, el episodio ocurrido en La Colina no debería analizarse simplemente como la utilización de un balde viejo para trasladar comida. Se trató de un recipiente cuya utilización anterior estaba vinculada a un producto fitosanitario y que terminó nuevamente en contacto directo con alimentos.

¿Los chorizos quedaron contaminados?

Ese punto requiere especial cuidado.

Las imágenes y el reconocimiento municipal permiten afirmar que se utilizaron recipientes que habían contenido un producto fitosanitario para trasladar alimentos. No permiten afirmar que los aproximadamente 1.000 chorizos hayan quedado contaminados con glifosato ni que las personas que los consumieron hayan sufrido una intoxicación.

Para determinar una eventual contaminación serían necesarios análisis específicos de los alimentos y de los recipientes utilizados.

Pero la ausencia de un análisis de contaminación no convierte la práctica en segura. La normativa sobre envases de fitosanitarios establece justamente un sistema diferenciado para evitar que estos recipientes vuelvan a usos que puedan generar riesgos.

El problema, entonces, no es demostrar retrospectivamente que cada chorizo quedó contaminado, sino entender por qué un recipiente que había contenido un agroquímico terminó siendo utilizado para manipular alimentos destinados al consumo de una comunidad.

El municipio reconoció su responsabilidad

La Municipalidad de General La Madrid no negó lo ocurrido.

En el comunicado difundido después de la repercusión pública, la administración municipal reconoció que los recipientes habían pertenecido a un producto fitosanitario y admitió que fueron utilizados de manera inadecuada para trasladar alimentos.

Además, el gobierno local asumió la responsabilidad que le corresponde en materia de supervisión y control de la organización del evento, pidió disculpas a los vecinos y aseguró que realizará las averiguaciones correspondientes para esclarecer lo sucedido.

La respuesta oficial también plantea una pregunta que excede a este episodio: ¿qué controles sanitarios existieron antes de habilitar la preparación de alimentos para una fiesta pública?

Porque no se trató de una comida preparada dentro de una vivienda particular. Fue un evento organizado para una comunidad, con alrededor de mil chorizos destinados al consumo de quienes asistieron a la celebración.

Un problema que no termina en el balde

La gestión de los envases vacíos de fitosanitarios existe precisamente porque estos recipientes no pueden ser tratados como cualquier otro plástico.

La Ley 27.279 establece un sistema que comienza con la generación del envase y continúa con su almacenamiento, transporte, tratamiento y disposición final. La normativa contempla procedimientos específicos para reducir los residuos de fitosanitarios y evitar que los recipientes vuelvan a usos que puedan generar riesgos.

El Decreto 134/2018 establece que los lugares destinados al almacenamiento temporal de estos envases deben ser exclusivos para esa finalidad, estar señalizados y mantenerse separados de alimentos destinados al consumo humano o animal.

Por eso, que un recipiente identificado como perteneciente a un producto fitosanitario termine en una cocina comunitaria no es un detalle menor.

Es justamente el tipo de reutilización que el sistema de gestión de estos residuos busca impedir.

Las preguntas que quedan después de la fiesta

La Fiesta del Chorizo a la Pomarola terminó, pero el episodio deja una discusión que va mucho más allá de La Colina.

¿Cómo llegaron recipientes que habían contenido fitosanitarios hasta el lugar donde se preparaba comida para cientos de personas? ¿Quién debía controlar los elementos utilizados para manipular los alimentos? ¿Se inspeccionó previamente el sector de cocina? ¿Qué medidas se tomaron después del hallazgo?

El municipio aseguró que realizará averiguaciones y que reforzará los controles para futuros eventos.

Mientras tanto, lo que quedó registrado en imágenes y fue reconocido oficialmente es concreto: durante una fiesta popular organizada en La Colina, partido de General La Madrid, provincia de Buenos Aires, se utilizaron recipientes que habían contenido un producto fitosanitario para trasladar alimentos.

Y en Argentina existe desde hace una década una legislación específica destinada a impedir que los envases de agroquímicos vuelvan a circular sin control y terminen generando riesgos para la salud y el ambiente.

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