

El pasado 12 de julio, el Observatorio de Trabajo, Economía y Sociedad (OTES) publicó un nuevo informe especial titulado “Ambiente, Economía y Presupuesto en Córdoba” que muestra cómo el modelo económico del cordobesismo trae aparejada la destrucción ambiental, sumado al desfinanciamiento de los programas de cuidado del ambiente por parte del gobierno provincial.
¿El modelo productivo?: desmonte y más desmonte
Como se viene sosteniendo desde el Observatorio de Trabajo, Economía y Sociedad (OTES) en informes anteriores, la economía cordobesa presenta un proceso de reprimarización y desindustrialización en los últimos años. De hecho, al analizar el Producto Geográfico Bruto (PGB), aquellas actividades que experimentaron un mayor crecimiento entre 2010 y 2020 fueron la agricultura y las actividades inmobiliarias respectivamente.
A su vez, como indican desde Proyecto MonTeS, entre los principales factores que explican la pérdida de bosque nativo en Córdoba, se encuentran el corrimiento de la frontera agropecuaria, los incendios y el crecimiento urbano. El modelo productivo cordobés se vincula directamente con uno de los principales problemas ambientales de la provincia, la pérdida de bosque nativo.
Un claro ejemplo de este vínculo entre modelo productivo y desmonte es que las zonas de la provincia donde ha crecido la explotación agropecuaria en los últimos años, el noroeste provincial, es donde más bosque nativo se ha perdido. Las imágenes a continuación muestran esta relación.
Variación de Explotación Agropecuaria por superficie en hectáreas entre 2002 y 2018. Fuente: OTES en base a datos de Proyecto MonTeS.
¿El presupuesto ambiental?: arrasado como el bosque nativo
En Argentina, por disposición de la Constitución Nacional, corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio. A su vez, Córdoba, a través de su constitución provincial en sus artículos 11, 66 y 68, establece lo siguiente: “Art. 11. El Estado provincial resguarda el equilibrio ecológico, protege el ambiente y preserva los recursos naturales; Art. 66, establece el derecho de toda persona a gozar de un ambiente sano; Art. 68, el Estado provincial defiende los recursos naturales renovables y no renovables”.
¿Cómo cumple el Estado provincial con estas obligaciones? Desde OTES, se realizó un análisis de la evolución del presupuesto que la provincia destina al cuidado y protección del ambiente. Se tomaron tanto los programas que componen la Secretaría de Ambiente como otros que se encuentran por fuera de la misma, pero están orientados a la protección, conservación o recuperación del patrimonio ambiental.
Al analizar estas partidas, se observa que, entre 2016 y 2021, se llevó a cabo una caída constante en los montos disponibles de los programas de Ambiente. En el monto presupuestado en 2022, se produce un repunte, pero no logra recuperar los niveles previos a 2020. A precios de hoy, se han recortado cerca de $390 millones entre 2016 y 2022. La figura a continuación muestra esta evolución.
Al desagregar el presupuesto de políticas ambientales, dentro de los principales datos, se destaca la fuerte caída en el programa Ambiente, el cual pierde el 50% de sus recursos. Este programa está compuesto entre un 97% y un 85% (dependiendo del año) por pago de salarios, lo cual implica una fuerte reducción en el presupuesto destinado al personal encargado de llevar a cabo los programas de ambiente.
A la hora de analizar política presupuestaria, no solo es necesario conocer el monto destinado a los diferentes programas, sino que también es interesante observar cuánto es lo que efectivamente se ejecutó. En este punto, el informe del OTES señala que la ejecución de los programas ambientales venía en ascenso desde 2016 hasta 2019 (alcanzando el 97% de ejecución). Sin embargo, en 2020, cayó el porcentaje a 86% y, en 2021, se devengó el 89% del presupuesto. Esto implica que, en 2021, quedaron sin utilizar $136 millones, lo que equivale a todo el programa de Ordenamiento de Bosques Nativos.
En síntesis
Si bien la preocupación ambiental está cada vez más presente en el discurso público, en Córdoba, al analizar sus aristas económicas, vemos que las perspectivas no son buenas. Por un lado, el modelo productivo fomentado desde el oficialismo provincial conlleva que las dos actividades económicas que más crecieron en la última década en Córdoba sean la explotación agropecuaria y los desarrollos inmobiliarios. Ambas vinculadas directamente a uno de los mayores desastres ambientales que sufrimos quienes habitamos en Córdoba, la desaparición de nuestro monte nativo.
Por otro lado, el presupuesto provincial destinado a la preservación del ambiente cae desde 2016 y, aunque en 2022 apunta a crecer, no logra alcanzar los valores de seis años atrás. A su vez, en 2020, con la llegada de la pandemia, la ejecución de este presupuesto se redujo y aún no se recuperaron los niveles previos.
Fuente: La Tinta



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