Salta: investigan a una carnicería por la presunta venta de carne de gato y crece la alarma sanitaria

15/01/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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Un allanamiento judicial sacudió a un barrio de la ciudad de Salta y desató una fuerte preocupación social. Una carnicería fue intervenida por orden de la Justicia tras una denuncia que apuntó a la posible comercialización de productos elaborados con carne de gato, una práctica prohibida y considerada un grave riesgo para la salud pública.

La investigación se inició luego de que una vecina alertara a las autoridades sobre el contenido de un embutido adquirido en el comercio. A partir de ese testimonio, la Fiscalía avanzó con medidas urgentes y dispuso un operativo en el local, donde participaron fuerzas de seguridad y personal de control sanitario. Durante el procedimiento se secuestraron distintos productos cárnicos para su análisis y se inspeccionaron las condiciones de elaboración y conservación.

Además de la sospecha sobre el origen de la carne, los inspectores detectaron serias irregularidades bromatológicas: alimentos sin la cadena de frío adecuada, falta de condiciones mínimas de higiene y ausencia de documentación que garantizara la trazabilidad de la mercadería. Estos elementos agravaron la situación del comercio y reforzaron la hipótesis de posibles delitos contra la salud pública.

Desde el ámbito judicial explicaron que ahora serán clave los estudios de laboratorio para determinar con precisión la composición de los productos incautados. En paralelo, se evalúan responsabilidades penales por la posible venta de alimentos no aptos para el consumo humano, una figura que contempla sanciones severas en la legislación argentina.

El caso generó conmoción entre vecinos y consumidores, que manifestaron su indignación y temor ante la posibilidad de haber ingerido productos de origen desconocido. También reavivó un debate de fondo sobre los controles estatales y la necesidad de reforzar la fiscalización en carnicerías y comercios de cercanía, especialmente en contextos de crisis económica donde proliferan prácticas ilegales para reducir costos.

Más allá del desenlace judicial, el episodio expuso una falla grave en el sistema de control alimentario y volvió a poner en agenda una demanda urgente: garantizar que lo que llega a la mesa de las familias sea seguro, trazable y elaborado bajo normas sanitarias estrictas. En Salta, la investigación sigue abierta y el impacto social del caso ya dejó una señal de alerta que trasciende a un solo comercio.

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