Escándalo ambiental en Entre Ríos: descubren tráfico de fauna y caza ilegal en un coto que ofrecía safaris para extranjeros

Un allanamiento en Gualeguaychú destapó un entramado de caza de trofeo, ingreso irregular de especies exóticas y presuntas irregularidades que ahora salpican a funcionarios provinciales.
16/06/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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Un operativo ambiental realizado en el departamento Gualeguaychú sacó a la luz uno de los casos más graves vinculados a la fauna silvestre registrados en Entre Ríos durante los últimos años. Lo que comenzó como una investigación por presunta caza ilegal terminó revelando un entramado que incluye tráfico de fauna, introducción de especies prohibidas y un millonario negocio orientado a cazadores extranjeros.

La inspección fue realizada en un establecimiento rural de Costa Uruguay Sur conocido como "De Bernardis Hunting", un coto de caza que promocionaba paquetes exclusivos para turistas internacionales dispuestos a pagar decenas de miles de dólares por obtener trofeos de animales silvestres.

El allanamiento que destapó el escándalo

Cuando los inspectores ingresaron al predio encontraron una escena que encendió todas las alarmas.

En el lugar había restos de animales cazados, cabezas y cornamentas utilizadas como trofeos, además de ejemplares de fauna cuya presencia generó serias sospechas sobre su origen y legalidad.

Entre los hallazgos más llamativos aparecieron ejemplares de ciervo colorado, una especie cuya caza no está habilitada en Entre Ríos y cuya introducción en la provincia genera fuertes cuestionamientos ambientales debido a su carácter de especie exótica invasora.

Las autoridades también detectaron importantes inconsistencias en la documentación vinculada a los animales encontrados dentro del establecimiento.

Cazadores extranjeros y paquetes de lujo

La investigación apunta a que el establecimiento ofrecía programas de caza destinados principalmente a turistas internacionales interesados en la denominada "caza de trofeo".

Según trascendió durante la investigación, algunos paquetes podían alcanzar valores cercanos a los 50.000 dólares e incluían la posibilidad de abatir ejemplares de gran porte para conservar sus cabezas, astas o cornamentas como recuerdo.

Este tipo de actividad viene siendo cuestionada desde hace años por organizaciones ambientalistas, que consideran que convierte a los animales en simples objetos de entretenimiento y negocio.

La polémica por los ciervos colorados

Uno de los aspectos más delicados del caso gira alrededor del ingreso de ciervos colorados al territorio entrerriano.

La especie no forma parte de la fauna nativa de la provincia y es considerada invasora debido al impacto que puede generar sobre los ecosistemas locales.

La investigación reveló además que la documentación para el traslado de algunos ejemplares habría contado con autorización oficial, situación que abrió interrogantes sobre los mecanismos de control y fiscalización utilizados por organismos provinciales.

Por este motivo, la causa no sólo apunta a posibles responsabilidades privadas, sino también a determinar si existieron irregularidades administrativas en la autorización y control de estas actividades.

Un negocio bajo la lupa

El caso volvió a poner en debate el funcionamiento de determinados cotos de caza que operan en distintas provincias argentinas.

Mientras sus defensores sostienen que generan ingresos económicos y atraen turismo internacional, los críticos denuncian que en muchos casos existe una delgada línea entre la actividad cinegética legal y prácticas vinculadas al tráfico de fauna, la introducción irregular de especies y la explotación comercial de animales silvestres.

Las organizaciones ambientalistas sostienen además que la presencia de especies exóticas criadas específicamente para la caza de trofeo constituye una amenaza para la biodiversidad local.

Las críticas al gobierno provincial

El escándalo también reavivó cuestionamientos hacia la política ambiental de Entre Ríos.

Durante los últimos meses, distintos sectores vienen denunciando una flexibilización de los controles vinculados a la fauna silvestre y una creciente influencia de intereses económicos relacionados con la actividad cinegética.

Para ambientalistas y especialistas, el caso expone fallas graves en los sistemas de fiscalización y control estatal, especialmente en una provincia caracterizada por su riqueza biológica, sus humedales y la importancia de sus ecosistemas naturales.

Una investigación que recién comienza

El procedimiento abrió una causa que podría derivar en sanciones por tráfico de fauna, caza ilegal, tenencia irregular de especies y posibles incumplimientos administrativos.

Mientras avanza la investigación, crece la presión para que se esclarezca cómo ingresaron los animales al establecimiento, quién autorizó esos movimientos y cuál era el verdadero alcance de las actividades desarrolladas dentro del coto.

Lo ocurrido en Gualeguaychú ya es considerado por organizaciones ambientalistas como uno de los mayores escándalos vinculados a la fauna silvestre registrados recientemente en Entre Ríos y vuelve a plantear una pregunta incómoda: cuánto control existe realmente sobre un negocio que mueve miles de dólares a costa de la vida animal.

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