La comunidad Lule acudirá a la Justicia para frenar la cesión de tierras al Tigres Rugby Club y denuncia un nuevo avance sobre su territorio ancestral

30/07/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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La provincia de Salta, en el norte argentino, suma un nuevo conflicto por la posesión y el destino de tierras reclamadas por pueblos originarios. La Comunidad Indígena Lule, asentada en la zona de Finca Las Costas, anunció que recurrirá a la Justicia para intentar frenar la cesión de un predio al Tigres Rugby Club, una decisión impulsada por el Gobierno provincial que fue aprobada por la Legislatura y que despertó un fuerte rechazo entre los integrantes de la comunidad.

El terreno en disputa se encuentra en San Lorenzo, una localidad ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Salta, en una zona de gran valor ambiental y paisajístico donde desde hace décadas viven familias pertenecientes al pueblo Lule. Para la comunidad, esas tierras no representan solamente un espacio físico: forman parte de su historia, de su identidad cultural y de un territorio que consideran ancestral.

Con la promulgación de la ley que autoriza la cesión del inmueble, el conflicto ingresó en una nueva etapa. Ahora serán los tribunales quienes deberán analizar si la medida respetó la legislación vigente y los derechos reconocidos a los pueblos indígenas por la Constitución Nacional y por distintos tratados internacionales.

La ley autoriza entregar casi nueve hectáreas por 25 años

El origen del conflicto se encuentra en la aprobación de la Ley Provincial N.º 8543, mediante la cual el Poder Ejecutivo quedó habilitado para otorgar en comodato un terreno de 88.756 metros cuadrados, equivalente a casi nueve hectáreas, al Tigres Rugby Club por un plazo de 25 años.

Según establece la norma, el predio será destinado a la ampliación de la infraestructura deportiva de la institución, que deberá ejecutar las obras previstas dentro de los primeros cinco años de vigencia del contrato. En caso de incumplimiento, el comodato podrá ser revocado y las tierras volverán al patrimonio provincial.

La ley también contempla que el club otorgue becas deportivas para niños y adolescentes de bajos recursos y que permita el uso de sus instalaciones por parte de establecimientos educativos públicos y otras instituciones cuando estas no se encuentren siendo utilizadas por la entidad.

Sin embargo, para la Comunidad Lule, el debate nunca pasó por el destino que tendrá el terreno, sino por una cuestión mucho más profunda: sostienen que esas tierras forman parte de su territorio ancestral y que el Estado no podía avanzar con la cesión sin consultar previamente a quienes habitan y reclaman ese espacio desde hace generaciones.

La comunidad sostiene que nunca fue consultada

Los representantes de la Comunidad Lule afirman que la aprobación de la ley vulneró uno de los principios fundamentales establecidos tanto por la legislación argentina como por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, incorporado al ordenamiento jurídico nacional: el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados previamente cuando una decisión estatal pueda afectar sus territorios o sus derechos colectivos.

David Torres, presidente de la comunidad, aseguró que nunca existió una instancia de consulta libre, previa e informada antes de que el proyecto fuera debatido y aprobado por la Legislatura salteña.

Según explicó, el pueblo Lule mantiene una ocupación histórica sobre Finca Las Costas y cuenta con antecedentes administrativos que reconocen esa situación territorial a partir del relevamiento realizado en el marco de la Ley Nacional 26.160, norma que ordenó relevar las tierras ocupadas por comunidades indígenas en todo el país.

Para la comunidad, avanzar con una cesión sobre un territorio que continúa siendo objeto de reclamos constituye una violación directa de los derechos que la Constitución Nacional reconoce a los pueblos originarios.

Mucho más que un terreno: un territorio con valor histórico y cultural

Los integrantes de la comunidad sostienen que el conflicto no puede analizarse únicamente desde una perspectiva inmobiliaria.

Afirman que en esas tierras desarrollan actividades productivas, mantienen animales, realizan prácticas culturales y conservan espacios considerados de profundo valor para su identidad colectiva. También aseguran que allí descansan los restos de antiguos integrantes de la comunidad y que el territorio constituye un elemento esencial para preservar su historia y su vínculo con las generaciones futuras.

Por ese motivo consideran que cualquier decisión sobre esas tierras debería contar necesariamente con la participación de la comunidad y no ser resuelta de manera unilateral por el Estado.

Desde el pueblo Lule sostienen que el reconocimiento de sus derechos territoriales no implica impedir el desarrollo de actividades deportivas o sociales, sino garantizar que cualquier proyecto respete primero la existencia de quienes habitan históricamente ese lugar.

El conflicto también abrió un debate político

La aprobación de la ley generó cuestionamientos durante su tratamiento legislativo.

Uno de los principales críticos fue el senador provincial Walter Cruz, representante del departamento Iruya, quien durante el debate expresó su rechazo a la iniciativa y advirtió que la cesión podría afectar derechos territoriales reconocidos a la comunidad indígena.

Desde distintos sectores también se planteó que este tipo de decisiones profundizan conflictos históricos vinculados a la tenencia de tierras en Salta, una provincia donde numerosas comunidades indígenas mantienen desde hace años reclamos por el reconocimiento definitivo de sus territorios ancestrales.

Mientras tanto, desde la Comunidad Lule cuestionan que el Estado provincial haya priorizado la ampliación de un club privado sin resolver previamente la situación jurídica de un territorio cuya ocupación continúa siendo motivo de disputa.

La Justicia será el próximo escenario del conflicto

Tras la promulgación de la ley, la comunidad confirmó que iniciará acciones judiciales para solicitar la suspensión de la cesión y reclamar la nulidad de la norma.

Los representantes indígenas adelantaron que agotarán todas las instancias disponibles dentro del sistema judicial argentino y que, en caso de no obtener una respuesta favorable, recurrirán a organismos internacionales especializados en la protección de los derechos de los pueblos indígenas y los derechos humanos.

Mientras se preparan las presentaciones judiciales, las familias aseguraron que continuarán permaneciendo en el territorio y defendiendo el espacio que consideran parte de su patrimonio histórico y cultural.

Un conflicto que trasciende a Finca Las Costas

Lo que hoy ocurre en San Lorenzo vuelve a poner sobre la mesa un debate que atraviesa distintas provincias argentinas: la convivencia entre proyectos impulsados por el Estado o instituciones privadas y los derechos territoriales de las comunidades indígenas.

La Constitución Nacional reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios y garantiza el respeto por la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan. Al mismo tiempo, diversas normas internacionales establecen la obligación del Estado de consultar a esas comunidades antes de adoptar decisiones que puedan afectar directamente sus territorios.

Será ahora la Justicia la que deberá determinar si esos principios fueron respetados durante el proceso que culminó con la aprobación de la ley que beneficia al Tigres Rugby Club. Mientras tanto, el conflicto continúa creciendo y vuelve a reflejar que, en Argentina, la discusión sobre la tierra sigue siendo uno de los temas más sensibles cuando se cruzan derechos históricos, intereses institucionales y decisiones del poder político.

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