La Rioja: un incendio arrasó casi 900 hectáreas y las fuertes ráfagas de viento mantienen el fuego fuera de control

29/07/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

Guanchin, La Rioja.INCENDIO FORESTALAsí se veía el incendio anoche las Sierras del Famatina, Gua

La provincia de La Rioja, ubicada en el noroeste de Argentina, atraviesa una de las emergencias ambientales más importantes de los últimos años. Un incendio forestal de gran magnitud afecta desde hace varios días a las Sierras del Famatina, en el departamento Chilecito, donde las llamas ya consumieron cerca de 900 hectáreas de vegetación nativa y continúan avanzando impulsadas por las condiciones climáticas adversas.

El foco principal se desarrolla en la zona de Guanchín, una pequeña localidad serrana situada a pocos kilómetros de la ciudad de Chilecito, sobre las laderas del macizo del Famatina. Se trata de un sector de difícil acceso, con importantes pendientes, quebradas y abundante vegetación de monte serrano, características que complican considerablemente las tareas de combate contra el fuego.

Aunque todavía no existe una confirmación oficial sobre el origen del incendio, las autoridades mantienen abierta una investigación para determinar cómo comenzaron las llamas, mientras los equipos de emergencia concentran todos sus esfuerzos en evitar que el fuego continúe expandiéndose hacia nuevas áreas naturales.

El viento convirtió un incendio forestal en una emergencia de gran magnitud

Las primeras llamas fueron detectadas en un sector cercano al paraje La Yareta, desde donde el incendio comenzó a propagarse rápidamente por la vegetación seca propia del invierno riojano.

Sin embargo, fueron las intensas ráfagas de viento las que terminaron transformando el foco inicial en una emergencia de gran escala. En distintos momentos de la jornada se registraron vientos de hasta 100 kilómetros por hora, lo que favoreció que las llamas avanzaran con rapidez por las laderas de la montaña y generaran nuevos focos secundarios a cientos de metros del incendio principal.

A medida que el fuego ganaba intensidad, las columnas de humo comenzaron a hacerse visibles desde varios kilómetros de distancia, alcanzando incluso la ciudad de Chilecito y otras localidades cercanas, donde muchos vecinos observaron cómo una enorme nube gris cubría gran parte del horizonte.

Brigadistas trabajan sin descanso en un terreno extremadamente complejo

Desde que comenzó la emergencia, decenas de brigadistas forestales, bomberos voluntarios, personal de Defensa Civil, equipos provinciales y municipales, junto a baqueanos con amplio conocimiento de la zona, trabajan de manera ininterrumpida intentando contener el incendio.

Las tareas se desarrollan en condiciones particularmente difíciles. Gran parte del fuego avanza sobre sectores montañosos donde no existen caminos para vehículos, obligando a los brigadistas a caminar largas distancias cargando herramientas manuales, mochilas de agua y equipos de seguridad para poder llegar hasta el frente de las llamas.

La pendiente del terreno, las piedras sueltas, la vegetación densa y las permanentes ráfagas de viento hacen que cada maniobra resulte mucho más peligrosa y lenta. En muchos sectores el combate contra el fuego solo puede realizarse de manera manual, abriendo cortafuegos para intentar detener el avance de las llamas antes de que alcancen nuevas quebradas.

Durante varios momentos de la emergencia también se evaluó la utilización de medios aéreos para apoyar las tareas desde el cielo. Sin embargo, las fuertes ráfagas complicaron las operaciones, ya que representan un riesgo para el vuelo seguro de aviones hidrantes y helicópteros.

Cerca de 900 hectáreas ya fueron consumidas por el fuego

Las estimaciones preliminares realizadas por las autoridades indican que el incendio ya destruyó aproximadamente 900 hectáreas de vegetación nativa, convirtiéndose en uno de los focos forestales más importantes registrados este año en la provincia.

La superficie afectada incluye extensos sectores de monte serrano característicos de la región del Famatina, donde habitan numerosas especies de aves, pequeños mamíferos, reptiles e insectos que dependen de estos ambientes para sobrevivir.

Además del impacto inmediato sobre la fauna y la flora, especialistas advierten que este tipo de incendios también produce graves alteraciones sobre el suelo. Las altas temperaturas eliminan materia orgánica, reducen la capacidad de absorción del agua y favorecen procesos de erosión que pueden prolongarse durante varios años, dificultando la recuperación natural del ecosistema.

Una investigación busca determinar cómo comenzó el incendio

Mientras continúa el combate contra el fuego, otro frente de trabajo intenta establecer cuál fue el origen del siniestro.

Hasta el momento no existe una conclusión oficial, aunque los investigadores analizan distintas hipótesis para determinar si el incendio fue provocado por una acción humana accidental o intencional.

Cada año, una gran parte de los incendios forestales registrados en Argentina tiene su origen en actividades humanas, como quemas mal controladas, fogatas que no fueron completamente apagadas o acciones deliberadas. Por ese motivo, las pericias serán fundamentales para establecer las responsabilidades correspondientes una vez que la emergencia haya sido controlada.

Un escenario que vuelve a poner el foco en la prevención

Más allá del enorme esfuerzo realizado por los brigadistas, el incendio vuelve a abrir un debate que se repite cada temporada: la importancia de fortalecer las políticas de prevención frente a los incendios forestales.

Los especialistas sostienen desde hace años que la mejor herramienta para enfrentar este tipo de emergencias no comienza cuando aparecen las primeras llamas, sino mucho antes. La vigilancia permanente durante los períodos de mayor riesgo, el mantenimiento de cortafuegos, el control de actividades que puedan generar focos ígneos y las campañas de concientización dirigidas tanto a turistas como a pobladores resultan fundamentales para disminuir la cantidad de incendios.

En provincias como La Rioja, donde las condiciones climáticas suelen combinar largos períodos de sequía, vegetación altamente combustible y fuertes vientos, cualquier pequeño foco puede transformarse rápidamente en un incendio de enormes dimensiones si no es detectado y controlado a tiempo.

Una batalla que todavía continúa

Aunque los brigadistas lograron contener parcialmente algunos sectores, el incendio permanece activo y las tareas continúan sin descanso para evitar nuevos avances.

Las condiciones meteorológicas siguen representando el principal desafío para quienes trabajan sobre el terreno. Mientras persistan los fuertes vientos y la baja humedad, el riesgo de reactivación de distintos focos continuará siendo elevado.

Las casi 900 hectáreas ya consumidas reflejan la magnitud de una emergencia que deja profundas consecuencias ambientales para las Sierras del Famatina. Ahora, además de controlar definitivamente el fuego, el desafío será comenzar a planificar la recuperación de un ecosistema cuya regeneración demandará muchos años y reforzar las políticas de prevención para evitar que tragedias ambientales como esta vuelvan a repetirse.

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