Histórico fallo en San Antonio de Areco: la Justicia quitó dos galgos de la caza ilegal y los entregó a una ONG protectora

La decisión judicial marca un precedente en la lucha contra el maltrato animal y abre una nueva etapa para dos perros que eran utilizados en actividades prohibidas
19/06/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
Por primera vez en nuestra ciudad, se nos hace entrega judicial, en carácter de depositarias jud

La Justicia de San Antonio de Areco dictó una resolución que podría convertirse en un antecedente importante en la protección de los animales utilizados para la caza ilegal. Dos galgos que fueron rescatados durante una investigación vinculada a actividades cinegéticas prohibidas quedaron bajo custodia judicial de una organización protectora, una medida poco habitual que busca garantizar su bienestar mientras continúa el proceso judicial.

El caso se desarrolló en esa localidad del norte de la provincia de Buenos Aires, donde una investigación encabezada por el fiscal Lisandro Masson permitió detectar la utilización de perros galgos en maniobras relacionadas con la caza ilegal. A partir de los elementos reunidos durante la causa, las autoridades avanzaron con un operativo en el que participaron efectivos del Comando de Prevención Rural.

Durante el procedimiento, los agentes secuestraron dos perros que eran utilizados para la persecución de animales silvestres. Los galgos quedaron inmediatamente a disposición de la Justicia, que debía resolver cuál sería su destino mientras avanzaba la investigación.

Por primera vez en nuestra ciudad, se nos hace entrega judicial, en carácter de depositarias jud (1)

Una decisión inédita

Lo que convirtió al expediente en un caso excepcional fue la resolución adoptada posteriormente por el juzgado interviniente.

En lugar de mantener a los animales en dependencias oficiales o devolverlos a quienes los utilizaban, la Justicia resolvió entregarlos en custodia judicial a la organización Corazones Vagabundos, una entidad dedicada al rescate, recuperación y protección de animales víctimas de abandono y maltrato.

La medida fue celebrada por organizaciones proteccionistas porque reconoce el rol que cumplen este tipo de instituciones en la recuperación de animales que han sido sometidos a situaciones de explotación.

Además, representa uno de los pocos antecedentes en los que una ONG recibe formalmente la custodia judicial de animales secuestrados en una causa vinculada a la caza ilegal.

El problema detrás de la caza con galgos

La utilización de perros para la persecución de fauna silvestre es una práctica que continúa generando controversias en distintos puntos del país.

Las organizaciones animalistas denuncian desde hace años que muchos galgos son sometidos a entrenamientos intensivos, largas jornadas de exigencia física y condiciones de vida inadecuadas para maximizar su rendimiento durante las jornadas de caza.

En numerosos casos, cuando los animales dejan de cumplir las expectativas de quienes los utilizan, terminan abandonados, lesionados o expuestos a situaciones de maltrato.

Por esa razón, cada rescate de galgos genera una fuerte repercusión dentro del movimiento proteccionista.

Una nueva oportunidad para los animales

Tras la resolución judicial, los perros fueron trasladados para comenzar un proceso de evaluación veterinaria y recuperación integral.

Los especialistas que trabajan con animales rescatados explican que este tipo de perros suelen presentar secuelas físicas y emocionales derivadas de los contextos en los que fueron utilizados.

La tarea ahora consistirá en brindarles atención médica, alimentación adecuada y un entorno seguro que les permita recuperar progresivamente una vida alejada de la explotación.

Posteriormente, y dependiendo de su evolución, podrán ser incorporados a programas de adopción responsable.

Un mensaje de la Justicia

La decisión adoptada en San Antonio de Areco fue interpretada por organizaciones protectoras como una señal de que los tribunales comienzan a otorgar cada vez mayor relevancia al bienestar animal dentro de los procesos judiciales.

Más allá del destino de los dos galgos rescatados, el fallo envía un mensaje claro respecto de las consecuencias que pueden enfrentar quienes continúan utilizando animales en actividades ilegales.

Para los defensores de los derechos animales, la resolución representa un avance significativo porque reconoce que los perros no son simples objetos secuestrados dentro de una causa, sino seres vivos que requieren protección y cuidados específicos.

Mientras la investigación continúa para determinar las responsabilidades correspondientes, los dos galgos ya dejaron atrás el circuito de la caza ilegal y comenzaron una nueva etapa bajo el cuidado de personas comprometidas con su recuperación.

El caso, además de marcar un precedente judicial, vuelve a poner en debate la necesidad de reforzar los controles sobre las prácticas de caza y de profundizar las políticas de protección animal en toda la provincia de Buenos Aires.

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