Renunció Fernando Brom: el Subsecretario de Ambiente de la Nación que llegó con promesas de gestión y se va sin haber logrado consolidar una política ambiental

Tras poco más de un año al frente de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, Fernando Jorge Brom dejó su cargo. Su salida reabre el debate sobre el futuro de la política ambiental del Gobierno y deja una nueva vacante en un área que atraviesa una etapa de permanentes cambios institucionales.
30/06/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

fernando

La política ambiental nacional vuelve a cambiar de conducción. El Gobierno de Javier Milei oficializó la renuncia de Fernando Jorge Brom como subsecretario de Ambiente de la Nación, poniendo fin a una gestión que comenzó en febrero de 2025 y que estuvo marcada por una profunda reorganización del Estado, el ajuste sobre el área ambiental y la ausencia de nuevas políticas públicas de alcance nacional.

La salida fue oficializada mediante la Resolución 62/2026, con efectos desde el 26 de junio de 2026. Como ocurrió en otras oportunidades, el Gobierno aceptó la renuncia sin explicar los motivos de la decisión y, hasta el momento, tampoco confirmó quién será el funcionario que quedará al frente de la Subsecretaría.

La renuncia representa un nuevo cambio en una de las áreas que más modificaciones sufrió desde el inicio de la actual administración.

Un desembarco en medio de una crisis

Fernando Brom asumió el 14 de febrero de 2025, luego de la renuncia de Ana Lamas, quien dejó el cargo en plena emergencia por los incendios forestales que afectaban distintas provincias argentinas.

Su nombramiento fue oficializado mediante el Decreto 107/2025 y quedó bajo la órbita de la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, conducida por Daniel Scioli, luego de que el Ministerio de Ambiente fuera eliminado al inicio del gobierno de Javier Milei como parte del proceso de reducción de ministerios.

Su llegada llamó la atención porque no provenía del ámbito ambiental.

Licenciado en Administración de Empresas, con trayectoria en grandes compañías como Quickfood, Kraft Foods, Unilever, Carrefour, Fratelli Branca y FelFort, Brom había ocupado previamente la vicepresidencia del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

Desde sus primeras declaraciones reconoció que no era un especialista en temas ambientales y sostuvo que su rol estaría centrado en la gestión, la articulación con las provincias y la búsqueda de consensos.

Las promesas con las que comenzó

Cuando asumió el cargo, Brom aseguró que pretendía construir una política ambiental basada en criterios técnicos y no ideológicos.

Habló de generar un equilibrio entre producción y conservación, fortalecer el diálogo con los sectores productivos, trabajar junto a las provincias y conseguir financiamiento internacional para proyectos ambientales.

También sostuvo que Argentina debía mantener una participación activa en los compromisos internacionales vinculados al cambio climático y defendió la permanencia del país dentro del Acuerdo de París, en un momento en que distintos referentes del oficialismo cuestionaban ese tratado internacional.

Sin embargo, con el correr de los meses, esas definiciones iniciales nunca terminaron de traducirse en una estrategia ambiental concreta.

Una gestión marcada más por las ausencias que por las políticas impulsadas

La gestión de Fernando Brom quedó caracterizada, principalmente, por la falta de iniciativas propias.

Durante poco más de un año al frente de la Subsecretaría no presentó un Plan Nacional Ambiental, no impulsó una nueva estrategia nacional de conservación de la biodiversidad, no lanzó programas federales de restauración de ecosistemas ni promovió políticas públicas de gran alcance para enfrentar la crisis climática.

Tampoco se anunciaron reformas orientadas a fortalecer la protección de los bosques nativos, mejorar los sistemas de prevención de incendios forestales o ampliar las herramientas de adaptación frente a eventos climáticos extremos.

En los hechos, su administración quedó concentrada en sostener el funcionamiento cotidiano del organismo y mantener la relación institucional con las provincias a través del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA).

Para distintos sectores ambientales, Brom terminó administrando una estructura cada vez más reducida, pero sin imprimirle una identidad propia ni impulsar una agenda que modificara el rumbo de la política ambiental nacional.

El contexto político también condicionó su gestión

La gestión de Brom no puede analizarse de manera aislada.

Su paso por la Subsecretaría estuvo condicionado por la política ambiental impulsada por el gobierno de Javier Milei.

Desde diciembre de 2023, el área perdió rango ministerial, sufrió una reducción de estructura administrativa, registró recortes presupuestarios y vio disminuida su capacidad institucional para coordinar políticas ambientales de alcance nacional.

Al mismo tiempo, distintas iniciativas del Gobierno estuvieron orientadas a revisar o flexibilizar regulaciones consideradas un obstáculo para determinadas actividades económicas, especialmente vinculadas con la minería, la energía y la producción agropecuaria.

En ese contexto también se produjeron debates sobre posibles modificaciones a la Ley de Glaciares, la reducción de la participación argentina en algunos espacios internacionales vinculados al cambio climático y una menor presencia del Estado nacional en programas ambientales.

Aunque varias de esas decisiones excedían las competencias directas de Brom, su gestión quedó inevitablemente asociada a esa orientación política.

Las críticas que recibió

Uno de los principales cuestionamientos durante su gestión fue la falta de un rumbo ambiental claramente definido.

Especialistas, organizaciones ambientales y distintos sectores académicos señalaron que la Subsecretaría perdió protagonismo dentro del Gobierno y dejó de ocupar un lugar central en debates relacionados con incendios forestales, biodiversidad, cambio climático, recursos naturales y ordenamiento territorial.

También se cuestionó que, durante su administración, el área no impulsara nuevas herramientas para fortalecer la aplicación de la Ley de Bosques, mejorar los mecanismos de prevención de incendios o ampliar los programas nacionales de restauración ambiental.

En paralelo, la disminución del presupuesto destinado al área profundizó las críticas sobre la capacidad real del organismo para cumplir sus funciones.

¿Por qué renunció?

Hasta el momento, no existe una explicación oficial.

La resolución publicada por el Gobierno únicamente acepta la renuncia y agradece los servicios prestados por el funcionario, sin mencionar las razones de su salida.

Tampoco Fernando Brom realizó declaraciones públicas explicando su decisión.

¿Qué pasa ahora? Explicado de manera simple

La renuncia del subsecretario no significa que el área de Ambiente deje de funcionar.

Los expedientes, autorizaciones, programas y trámites administrativos continúan normalmente.

Mientras el Gobierno decide quién será el nuevo subsecretario, otro funcionario asumirá temporalmente la conducción administrativa para que el organismo siga funcionando.

Es decir, el Estado no deja de atender los temas ambientales, pero sí queda vacante el principal cargo político encargado de definir prioridades, representar al área y conducir la política ambiental nacional.

Actualmente no existe un plazo legal que obligue al Poder Ejecutivo a nombrar inmediatamente a un reemplazante, por lo que la designación dependerá exclusivamente de la decisión del Gobierno.

Un cierre que deja más interrogantes que resultados

Fernando Brom llegó a la Subsecretaría prometiendo una gestión técnica, eficiente y orientada a construir consensos entre desarrollo económico y protección ambiental.

Sin embargo, su paso por el organismo terminó dejando una sensación de continuidad antes que de transformación.

Durante poco más de un año no logró consolidar un plan ambiental nacional, tampoco fortaleció institucionalmente un área que ya había sido degradada y finaliza su gestión en un contexto donde la política ambiental continúa ocupando un lugar secundario dentro de la agenda del Gobierno nacional.

Su salida vuelve a abrir una incógnita que se repite desde el inicio de la actual administración: quién conducirá ahora la política ambiental argentina y, sobre todo, si el país contará finalmente con una estrategia de largo plazo capaz de responder a desafíos cada vez más urgentes como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, los incendios forestales, la deforestación y la protección de los recursos naturales.

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