
Tucumán: denuncian nuevos hechos ambientales cerca del ex Ingenio Marapa en Alberdi
La Política Ambiental
Una nueva denuncia ambiental volvió a poner la atención sobre el sur de Tucumán, esta vez en la localidad de Juan Bautista Alberdi, ubicada a unos 100 kilómetros de San Miguel de Tucumán. Allí, vecinos del Barrio Sur registraron una serie de situaciones en las inmediaciones del Complejo Azucarero San Salvador, establecimiento conocido históricamente como Ingenio Marapa.
A partir de esos hechos, AVE FÉNIX – Organización Ambiental presentó una denuncia ante la Subsecretaría de Medio Ambiente de Tucumán y solicitó la intervención urgente de los organismos provinciales para determinar qué está ocurriendo en la zona.
La presentación ya fue recibida oficialmente por la Dirección de Fiscalización Ambiental y quedó registrada bajo el Expediente N.º 952/621/AF/2026.
La organización acompañó el planteo con fotografías, registros audiovisuales y antecedentes municipales, policiales y técnico-epidemiológicos. El objetivo, según explicó, es que toda esa información sea evaluada por las autoridades y que se realicen estudios sobre el terreno.
Qué pide investigar la denuncia
AVE FÉNIX evitó atribuir de manera anticipada los hechos a una causa determinada. En lugar de señalar directamente a una actividad o establecimiento como responsable, la organización pidió que sean los organismos competentes los que establezcan técnicamente qué sucedió.
Para ello, solicitó que se lleven adelante inspecciones, monitoreos, mediciones y muestreos que permitan determinar la naturaleza de los fenómenos denunciados.
Entre los puntos que deberían establecerse se encuentran su composición, concentración y eventual origen, de manera que pueda determinarse si existe algún tipo de afectación ambiental y, en ese caso, cuál sería su causa.
La diferencia no es menor: por el momento existe una denuncia ambiental y documentación aportada por vecinos, pero serán los análisis y controles oficiales los que deberán determinar si efectivamente hubo una afectación y de dónde provino.
Un conflicto que vuelve a poner al Ingenio Marapa bajo la lupa
La preocupación actual tampoco aparece en un territorio sin antecedentes.
El Ingenio Marapa, ubicado en Juan Bautista Alberdi, lleva décadas formando parte de la actividad productiva de esta zona del sur tucumano. La fábrica azucarera, que actualmente integra el Complejo Alimenticio San Salvador, se encuentra próxima a sectores urbanos donde viven familias que conviven durante las distintas etapas de la actividad industrial.
En los últimos años hubo diferentes reclamos ambientales relacionados con el funcionamiento del establecimiento.
Uno de los antecedentes se remonta a 2012, cuando organizaciones ambientalistas denunciaron presuntos vuelcos de vinaza, un residuo líquido generado durante la producción de alcohol a partir de la caña de azúcar. El caso fue vinculado con el arroyo Matazambi y con la problemática ambiental que durante años atravesó la cuenca Salí-Dulce, uno de los principales sistemas hídricos del norte argentino.
Aquella situación se produjo dentro de un conflicto ambiental de mayor escala, que involucró a organizaciones, vecinos y autoridades de Tucumán y Santiago del Estero por la contaminación de cursos de agua y los posibles impactos de los residuos de la actividad azucarera.
Hollín, emisiones y la llamada “lluvia negra”
Los antecedentes también alcanzaron al aire.
En 2019, AVE FÉNIX presentó denuncias relacionadas con la presencia de hollín y partículas en las inmediaciones del Ingenio Marapa. En ese momento, vecinos de Juan Bautista Alberdi habían manifestado su preocupación por las emisiones provenientes de la actividad industrial y por el impacto que podían tener sobre las viviendas cercanas.
La problemática volvió a adquirir relevancia en 2020, cuando vecinos del sur tucumano denunciaron episodios que fueron descriptos como una “lluvia negra”, debido a la presencia de partículas oscuras y hollín sobre viviendas y espacios abiertos.
En ese contexto también hubo cuestionamientos relacionados con las emisiones de las calderas de los ingenios. En el caso de Marapa, se informó que el establecimiento debió detener temporalmente su producción para realizar reparaciones en los filtros.
Aquellos episodios quedaron como antecedentes de una discusión que todavía atraviesa a las localidades del sur de Tucumán: cómo garantizar la continuidad de una actividad industrial de enorme importancia económica sin que las comunidades que viven en sus alrededores queden expuestas a posibles impactos ambientales.
El agua también forma parte de la preocupación
La historia ambiental de la zona no se limita a las emisiones atmosféricas.
La producción azucarera genera diferentes residuos y subproductos que requieren tratamiento y control. Uno de ellos es la mencionada vinaza, cuyo manejo durante años generó conflictos en Tucumán por sus posibles efectos sobre cursos de agua.
El problema adquiere una dimensión mayor si se tiene en cuenta que Juan Bautista Alberdi se encuentra en una región atravesada por numerosos cursos hídricos y vinculada a la cuenca Salí-Dulce, que se extiende desde Tucumán hacia Santiago del Estero.
Por eso, los controles ambientales sobre la actividad industrial no solamente tienen importancia para quienes viven alrededor de una fábrica. También pueden involucrar la protección de arroyos, ríos, suelos y otros ecosistemas que forman parte de una cuenca que atraviesa distintas jurisdicciones.
Qué ocurre ahora en Juan Bautista Alberdi
La nueva denuncia de AVE FÉNIX vuelve a poner el foco en el vínculo entre la actividad productiva y las comunidades cercanas al complejo azucarero.
La organización remarcó que no pretende anticipar conclusiones sobre lo ocurrido. Su pedido apunta a que el Estado provincial intervenga, inspeccione el lugar y realice los estudios necesarios para determinar técnicamente la situación.
En ese sentido, la presentación reclama que se controle no solamente el establecimiento industrial, sino también las condiciones ambientales del área en la que viven los vecinos que realizaron los primeros registros.
El expediente ya fue formalmente abierto, por lo que ahora serán los organismos provinciales los que deberán avanzar con las actuaciones correspondientes.
La cuestión central será determinar qué fueron exactamente los fenómenos denunciados, qué sustancias o partículas estuvieron involucradas, en qué concentración se encontraban y cuál fue su eventual origen.
Producción y ambiente, una discusión que sigue abierta
Para AVE FÉNIX, la actividad productiva y la protección ambiental no deberían ser cuestiones enfrentadas. El reclamo apunta a que ambas puedan desarrollarse conjuntamente, pero bajo controles capaces de garantizar condiciones adecuadas para las poblaciones cercanas.
En una localidad como Juan Bautista Alberdi, donde la actividad azucarera forma parte de la historia económica y social de la región, esa discusión tiene un peso particular.
El desafío consiste en determinar si los mecanismos de control existentes son suficientes para detectar y prevenir posibles impactos sobre el aire, el agua, el suelo y la calidad de vida de los vecinos.
Por ahora, la nueva denuncia abre nuevamente ese interrogante. No existe todavía una conclusión oficial sobre el origen de los hechos registrados, pero sí una presentación formal, documentación aportada por vecinos y un expediente administrativo que deberá ser investigado.
La respuesta, en definitiva, tendrá que surgir de los controles y estudios que realicen las autoridades ambientales de Tucumán.


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