Lobos marinos en Patagonia: una investigación científica sigue sus movimientos por el Mar Argentino

Un equipo integrado por investigadores, organismos provinciales y nacionales y operadores locales colocó transmisores satelitales a ocho hembras de lobo marino de dos pelos sudamericano en las islas Rasa y Arce. Los primeros registros ya permitieron conocer parte de los desplazamientos de la especie durante el invierno.
10/08/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

Cientificos 1 PH - Lautaro comesaña

Un equipo multidisciplinario llevó adelante una campaña científica en las islas Rasa y Arce, dentro del Parque Provincial Patagonia Azul, con el objetivo de conocer mejor los movimientos del lobo marino de dos pelos sudamericano durante los meses de invierno y generar información que permita fortalecer su conservación.

La expedición se desarrolló durante los últimos días de julio y la primera semana de agosto y reunió a representantes del Estado provincial y nacional, investigadores y especialistas en mamíferos marinos, guardafaunas, guardaparques y operadores náuticos de la localidad de Camarones.

Uno de los principales objetivos fue estudiar la ecología espacial de los animales que utilizan Isla Rasa como colonia reproductiva y otros sectores del parque como apostaderos no reproductivos. Para ello, los investigadores colocaron transmisores satelitales a ocho hembras adultas: cuatro en Isla Rasa y otras cuatro en Isla Arce.

Los dispositivos permiten conocer diariamente la ubicación de cada ejemplar y seguir sus desplazamientos a través de satélites. De esta manera, los investigadores podrán determinar qué sectores del Mar Argentino utilizan los animales para alimentarse y desplazarse durante el invierno.

Ignacio “Nacho” Gutiérrez, coordinador de conservación del Proyecto Patagonia Azul, explicó que la campaña busca conocer con mayor precisión cómo se distribuyen los lobos marinos fuera de su período reproductivo y qué áreas utilizan con mayor intensidad.

La información resulta especialmente relevante porque la distribución de las colonias reproductivas del lobo marino de dos pelos en el Atlántico Sudoccidental se encuentra fragmentada. Los principales centros reproductivos se encuentran en Uruguay y las Islas Malvinas, mientras que la costa argentina funciona como un importante corredor biológico para la especie.

En este contexto, uno de los interrogantes centrales de la investigación es determinar si los desplazamientos de los animales coinciden con zonas donde se desarrollan actividades humanas, especialmente la pesca industrial.

Isla Rasa, un sitio clave para la conservación

La investigación también pone en valor la importancia de la protección alcanzada por Isla Rasa. En mayo de 2025, con la creación formal del Parque Provincial Patagonia Azul, la isla obtuvo protección total tanto sobre su superficie terrestre como sobre las aguas que la rodean.

La medida fue considerada un avance significativo para la conservación de la biodiversidad marina de Chubut, ya que la isla del archipiélago ubicado en el norte del golfo San Jorge no contaba anteriormente con protección legal.

Según los datos aportados por el Proyecto Patagonia Azul, Isla Rasa concentra aproximadamente el 60% de la población reproductiva del lobo marino de dos pelos de toda la costa atlántica argentina, sin incluir las colonias ubicadas en las Islas Malvinas.

Por esta razón, conocer qué ocurre con los animales una vez que abandonan las colonias reproductivas resulta fundamental para diseñar estrategias de conservación que contemplen no solamente las islas, sino también las áreas marinas que utilizan durante sus desplazamientos.

Los primeros movimientos ya aportan información

La campaña combinó el seguimiento satelital con relevamientos mediante drones para conocer la cantidad de ejemplares presentes durante el invierno en distintos sectores, entre ellos Cabo Dos Bahías, Isla Arce e Isla Rasa.

Los transmisores comenzaron a generar información poco después de ser colocados. Dos de las hembras fueron registradas alimentándose cerca de la costa, en la zona de Cabo Raso, mientras que otro ejemplar regresó a Isla Rasa después de permanecer durante algunos días en las aguas del norte de la Bahía Camarones.

Uno de los animales monitoreados realizó un desplazamiento particularmente extenso hacia el norte. La hembra se encontraba al momento de los primeros registros frente a las costas de la provincia de Buenos Aires, aproximadamente a 100 millas náuticas al este de San Blas.

Para los investigadores, estos primeros datos demuestran el enorme potencial de la tecnología satelital para conocer el comportamiento de una especie cuyos movimientos mar adentro resultan difíciles de observar mediante métodos tradicionales.

Un trabajo conjunto para estudiar y proteger la fauna marina

La campaña fue posible gracias a la articulación entre distintas instituciones y actores vinculados con la conservación del territorio.

Las tareas contaron con los permisos y avales de la Subsecretaría de Conservación y Áreas Protegidas y de la Dirección de Flora y Fauna Silvestre de la provincia de Chubut. También participaron los guardafaunas del Parque Provincial Patagonia Azul y guardaparques nacionales de la Administración de Parques Nacionales pertenecientes al Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral.

Desde el ámbito científico participaron el investigador del CONICET Martín Brogger y Florencia Grandi, integrante del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CENPAT. Ambos forman parte de los trabajos vinculados con los censos aéreos y el análisis de la información biológica obtenida durante la campaña.

La logística marítima fue proporcionada por Viento Azul, un operador náutico de Camarones que aportó su experiencia en navegación y conocimiento de las costas de la región para trasladar al equipo y asistirlo durante los trabajos realizados en las islas.

La experiencia demuestra la importancia de integrar al Estado, la ciencia y a quienes conocen el territorio para desarrollar investigaciones en ambientes de difícil acceso y generar información que pueda transformarse en políticas concretas de conservación.

Una ventana para conocer el comportamiento de los lobos marinos

El seguimiento de los ocho ejemplares permitirá obtener durante los próximos meses información sobre las rutas que utilizan, las zonas donde se alimentan y los sectores del Mar Argentino donde permanecen durante diferentes períodos.

Estos datos serán fundamentales para determinar cuáles son las áreas de mayor importancia para la especie y evaluar posibles interacciones con actividades humanas.

Además, el proyecto ofrece una posibilidad inédita para que la comunidad pueda observar los desplazamientos de los animales. Las posiciones registradas por los transmisores pueden consultarse a través de un mapa de seguimiento satelital disponible en línea.

Así, ocho lobos marinos de dos pelos se transformaron en verdaderos indicadores del estado y el uso del ecosistema marino patagónico. Seguir sus movimientos permitirá conocer mejor un territorio que todavía guarda enormes interrogantes y, sobre todo, contar con evidencia científica para tomar mejores decisiones destinadas a proteger la biodiversidad del Mar Argentino.

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