
Pesca ilegal en el Mar Argentino: multaron con $1.833 millones a un buque extranjero que operaba dentro de la Zona Económica Exclusiva
La Política Ambiental
El Mar Argentino volvió a quedar en el centro de una disputa por la protección de sus recursos naturales. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación sancionó con $1.833 millones a la empresa propietaria del buque pesquero Hai Xiang 2, de bandera de Vanuatu, luego de detectar que la embarcación operaba dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA).
La multa equivale a un millón de Unidades de Pesca, unos US$1,2 millones al tipo de cambio oficial. El buque había sido detectado en marzo por la Prefectura Naval Argentina y su recorrido fue reconstruido mediante el análisis de sus movimientos, velocidad y trayectoria a través de sistemas electrónicos de seguimiento.
Una frontera marítima de 200 millas
La Zona Económica Exclusiva Argentina se extiende hasta las 200 millas marinas desde las líneas de base. Allí, Argentina posee derechos de soberanía para la exploración y explotación de los recursos naturales, incluidos los pesqueros.
El problema es que en los límites de esta zona opera habitualmente una enorme cantidad de embarcaciones extranjeras que permanecen en aguas internacionales y que pueden desplazarse muy cerca de la frontera marítima argentina.
Por eso, detectar cuándo un barco cruza la línea y cuándo sus movimientos son compatibles con una actividad pesquera ilegal resulta fundamental para proteger uno de los principales recursos naturales del país.
En este caso, la investigación se realizó bajo los criterios establecidos por la Disposición 20/2026 de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, que permite utilizar información de sistemas electrónicos de seguimiento para determinar la presunción de actividad pesquera de buques extranjeros.
Cuatro buques sancionados en lo que va del año
El caso del Hai Xiang 2 no es aislado.
Con esta sanción ya son cuatro las embarcaciones extranjeras sancionadas por Argentina durante 2026.
Antes habían sido multados los buques chinos Bao Feng y Bao Win, pertenecientes a una misma empresa, por un monto conjunto superior a $2.700 millones, después de que sus movimientos fueran considerados compatibles con actividad pesquera dentro de la ZEEA.
El tercer antecedente fue el arrastrero portugués Coimbra, detectado el 17 de abril luego de ingresar aproximadamente 700 metros en aguas argentinas. La sanción fue confirmada, aunque el monto económico todavía no había sido informado.
El Gobierno asegura que estos procedimientos forman parte de una política de “tolerancia cero” contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
El recurso que está en juego
Más allá de las multas, detrás de cada incursión ilegal hay un problema ambiental y económico de enorme magnitud.
El Mar Argentino alberga poblaciones de especies de enorme importancia ecológica y comercial, entre ellas el calamar, la merluza y distintas especies que sostienen comunidades pesqueras y una cadena productiva que genera miles de puestos de trabajo.
El complejo pesquero argentino exportó entre enero y mayo de 2026 US$1.048 millones y 286.675 toneladas de productos, representando el 4,5% de las exportaciones argentinas de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario durante ese período.
El calamar fue el principal producto exportado, con 163.115 toneladas y US$451 millones en ventas externas durante los primeros cinco meses del año.
Por eso, la pesca ilegal no representa solamente una infracción administrativa: puede convertirse en una amenaza directa para la sustentabilidad de las poblaciones marinas y para quienes dependen legalmente de esos recursos.
El desafío de controlar un océano enorme
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿cómo controlar efectivamente miles de kilómetros de frontera marítima?
La vigilancia satelital y el seguimiento electrónico se transformaron en herramientas centrales para detectar movimientos sospechosos. Pero la dimensión del área a controlar hace que la tarea sea particularmente compleja.
En las aguas internacionales ubicadas frente a la Argentina existe una intensa actividad de flotas extranjeras, especialmente durante las temporadas de captura de especies de alto valor comercial.
Cuando esas embarcaciones cruzan hacia la ZEEA sin autorización, el problema deja de ser solamente económico.
Lo que está en juego son recursos naturales que pertenecen al país y ecosistemas marinos cuya recuperación puede llevar años.
La sanción al Hai Xiang 2 representa, en ese sentido, una señal concreta frente a una problemática que permanece abierta: el Mar Argentino es una de las grandes reservas naturales y económicas de la Argentina, y protegerlo requiere vigilancia permanente, controles efectivos y sanciones que realmente desincentiven la pesca ilegal.


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