
Neuquén: filmaron a una constructora descargando un líquido en el río y la multa podría llegar a $15 millones
La Política Ambiental
Un camión cisterna detenido a pocos metros del río Neuquén, un operario sobre el vehículo y un líquido espeso y oscuro cayendo directamente al cauce. La escena fue registrada por un vecino y rápidamente comenzó a circular por las redes sociales.
El hecho ocurrió sobre el final de la calle Figueroa Alcorta, en las inmediaciones de Parque Norte, una zona donde ya existe una fuerte discusión ambiental por las intervenciones y obras que se realizan sobre las bardas y el entorno del río.
El video terminó convirtiéndose en una denuncia y obligó a intervenir a la Municipalidad de Neuquén.
La empresa involucrada fue identificada a partir de las imágenes. Se trata de una constructora vinculada a una UTE que realiza obras en la ciudad, y el vehículo que aparece en la filmación es un camión Mercedes Benz que llevaba el logo de la compañía.
¿Qué arrojaron al río?
La pregunta central ahora es qué contenía exactamente el líquido que terminó dentro del río Neuquén.
La empresa fue convocada por el Municipio para explicar lo ocurrido y sostuvo que no se trataba de un residuo químico ni de un efluente industrial, sino de agua extraída de un pozo de una obra, que contenía tierra y por eso presentaba el color marrón observado en el video.
Pero esa explicación no alcanza para cerrar el caso.
Desde el Municipio remarcaron que no está permitido descargar de esa manera un líquido en el cauce, independientemente de la explicación que pueda brindar la empresa sobre su origen.
Por eso se inició un proceso contravencional y se ordenaron estudios para determinar qué había efectivamente en el líquido y si produjo algún impacto sobre el ambiente.
Van a analizar el río durante tres kilómetros
Ahora viene una de las partes más importantes del caso: determinar si aquello que se ve caer desde el camión produjo algún daño.
El Municipio anunció que se tomarán muestras de agua en distintos puntos del río Neuquén, incluyendo sectores ubicados hasta 3 kilómetros aguas abajo del lugar donde se produjo la descarga.
Los análisis deberán ser realizados por un laboratorio habilitado y los resultados serán auditados por las autoridades municipales.
Hasta que esos estudios estén terminados, no se puede afirmar que el río haya sido contaminado por la descarga. Lo que sí quedó registrado es el vertido y la intervención municipal ante una práctica considerada irregular.
Una multa de hasta $15 millones
La empresa deberá afrontar una sanción económica cuyo monto todavía no fue definido.
El régimen vigente contempla multas que van desde aproximadamente $5.000 hasta $15 millones, dependiendo de la gravedad de la infracción. El máximo que podría aplicarse en este caso es de $15 millones.
El subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, confirmó además que la empresa deberá hacerse cargo de los estudios de calidad del agua y de la remediación del sector afectado.
La compañía se presentó ante el Municipio, fue notificada y aceptó la contravención.
Pero hay un dato que no debería pasar desapercibido.
¿$15 millones alcanzan para cuidar un río?
En una provincia donde los recursos hídricos tienen un enorme valor ambiental, productivo y social, una multa máxima de $15 millones puede resultar sorprendentemente baja, especialmente cuando se trata de una empresa constructora y de una descarga realizada directamente sobre un río.
Si una empresa puede ahorrar costos, tiempo o logística descargando líquidos directamente en un curso de agua y la consecuencia económica máxima es una multa que puede resultar relativamente pequeña frente al presupuesto de una obra, aparece un problema evidente: la sanción puede terminar funcionando más como un costo operativo que como un verdadero mecanismo de prevención.
La lógica ambiental debería ser exactamente la contraria.
Contaminar —o realizar una acción con potencial de afectar un recurso natural— debería resultar siempre mucho más caro que cumplir con la normativa.
Y en este caso todavía falta saber algo fundamental: qué había dentro del camión y qué terminó efectivamente en el río.
Un vecino fue quien puso el caso frente a las autoridades
La denuncia no comenzó con una inspección.
Comenzó con un celular.
Un vecino observó la situación, la grabó y difundió las imágenes. El video llegó a las redes sociales y posteriormente fue tomado por el grupo Juntos por la Barda, una organización que viene siguiendo y denunciando situaciones relacionadas con la protección de Parque Norte.
A partir de esa filmación, las autoridades pudieron identificar rápidamente el vehículo y llegar hasta la empresa responsable.
El caso vuelve a mostrar la importancia del control ciudadano sobre el ambiente: una escena que podría haber quedado registrada solamente como una descarga más terminó generando una investigación y obligando a la empresa a responder.
Una descarga que está prohibida por la normativa
La legislación ambiental neuquina establece límites claros para este tipo de situaciones.
La normativa provincial prohíbe incorporar o volcar efluentes en cuerpos de agua cuando contengan agentes físicos, químicos o biológicos en cantidades capaces de afectar negativamente a la flora, la fauna o la salud humana.
También existen disposiciones del Código de Aguas y su reglamentación que prohíben arrojar sustancias que puedan afectar directa o indirectamente las aguas o su entorno.
Por eso, el problema no pasa solamente por determinar si el líquido era “agua con tierra”.
Que el contenido no sea un residuo químico peligroso no significa que pueda ser descargado libremente en un río.
El procedimiento, el lugar y la forma en que se realizó la descarga también importan.
El río Neuquén, en el centro de una discusión más grande
El episodio ocurre además en una zona donde la presión sobre el territorio viene creciendo.
Neuquén atraviesa una fuerte expansión urbana y productiva, al mismo tiempo que la actividad vinculada con Vaca Muerta transformó buena parte de la dinámica económica de la provincia.
En ese escenario, los ríos Neuquén y Limay son recursos estratégicos.
Abastecen a poblaciones, sostienen actividades productivas y forman parte de ecosistemas que necesitan protección frente al avance urbano, industrial y energético.
Por eso, una descarga como la registrada en Parque Norte no debería analizarse como un hecho aislado.
El desafío es que el desarrollo de la provincia no termine convirtiendo a los ríos en el lugar donde se descargan los costos ambientales de las obras y las actividades económicas.
Ahora habrá que esperar los resultados de los análisis.
Porque el video ya mostró lo que ocurrió.
Lo que falta determinar es qué cayó al río, cuánto llegó a dispersarse y si el ambiente sufrió algún daño.
Y si finalmente se confirma una afectación ambiental, habrá que preguntarse si una multa de hasta $15 millones realmente representa una sanción o si, para determinadas empresas, puede terminar siendo simplemente el precio de incumplir.


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