
España: un terremoto de magnitud 5,2 sacudió Granada y activó la emergencia sísmica durante la madrugada
15/08/2026
La Política Ambiental
Un terremoto de magnitud 5,2 sacudió durante la madrugada de este sábado a Granada y buena parte de Andalucía, provocando una fuerte alarma entre la población y movilizando a los servicios de emergencia. El epicentro se localizó en las inmediaciones de Alhendín, al sur de la ciudad de Granada, en una zona conocida por su elevada actividad sísmica.
El movimiento se produjo alrededor de la 1:04 de la madrugada y, debido a su escasa profundidad, fue percibido con intensidad en una extensa área. La sacudida alcanzó a numerosos municipios de Granada y también fue sentida en otras provincias andaluzas.
El terremoto volvió a poner en evidencia una realidad geológica que muchas veces queda relegada frente a otros riesgos naturales: el sur de España es una de las regiones con mayor actividad sísmica de la península Ibérica.
Una madrugada marcada por el movimiento de la tierra
El sismo sorprendió a miles de personas mientras dormían. La intensidad de la sacudida provocó que vecinos abandonaran sus viviendas y salieran a las calles ante el temor de que se produjeran nuevos movimientos.
Los servicios de emergencia recibieron numerosas llamadas durante la madrugada y se realizaron inspecciones en diferentes edificios y estructuras para determinar si habían sufrido daños.
En algunas localidades se registraron grietas, desprendimientos de elementos y otros daños materiales. También se adoptaron medidas preventivas en edificios que generaron preocupación entre sus ocupantes.
La situación llevó a las autoridades andaluzas a activar los protocolos previstos para este tipo de fenómenos y mantener desplegados los equipos de emergencia.
Un terremoto superficial y por eso más perceptible
Uno de los elementos más importantes para comprender el impacto del sismo es su profundidad.
Un terremoto de magnitud 5,2 puede generar efectos muy diferentes dependiendo de la profundidad a la que se produzca. Cuando el foco se encuentra cerca de la superficie, la energía liberada tiene menos distancia que recorrer antes de alcanzar las zonas habitadas.
Eso puede provocar una sacudida mucho más perceptible y generar daños incluso cuando la magnitud no alcanza los niveles de los grandes terremotos destructivos.
La actividad sísmica registrada en la zona de Granada durante las últimas décadas muestra precisamente ese comportamiento: numerosos movimientos de magnitud baja o moderada, algunos de ellos superficiales, que pueden ser sentidos claramente por la población.
Granada, una de las zonas sísmicas más activas de España
La Cuenca de Granada es considerada una de las regiones de mayor peligrosidad sísmica de la península Ibérica.
La razón está en la compleja interacción tectónica entre las placas africana y euroasiática. El movimiento relativo entre ambas genera esfuerzos que se acumulan en la corteza terrestre y que periódicamente se liberan mediante terremotos.
La historia de la región demuestra que estos movimientos pueden alcanzar magnitudes considerablemente mayores.
El propio Instituto Geográfico Nacional registra numerosos terremotos históricos en Granada y sus alrededores que provocaron daños importantes. Entre ellos se encuentra el terremoto de 1884, de magnitud estimada 6,5, que devastó numerosas localidades y dejó cientos de víctimas.
Más recientemente, la zona volvió a experimentar una intensa actividad sísmica durante 2020 y 2021, cuando miles de pequeños terremotos se registraron en la Vega de Granada. El IGN señaló entonces que la región había experimentado históricamente series sísmicas prolongadas, algunas con magnitudes máximas de hasta 5,5.
El terremoto de magnitud 5,2 registrado ahora se inscribe dentro de ese contexto geológico.
La tierra sigue moviéndose después del terremoto principal
Otro aspecto que mantiene bajo vigilancia a las autoridades es la posibilidad de nuevas réplicas.
Después de un terremoto de esta magnitud pueden producirse movimientos secundarios de menor intensidad. Las réplicas son consecuencia del reajuste de las estructuras geológicas después de la liberación de energía del terremoto principal.
Su aparición no significa necesariamente que vaya a producirse un terremoto de mayor magnitud, pero sí justifica mantener la vigilancia sobre las estructuras que hayan podido sufrir daños.
Por ese motivo, las autoridades realizan inspecciones y recomiendan extremar las precauciones en edificios donde hayan aparecido grietas o desprendimientos.
No es el primer episodio sísmico de 2026 en Andalucía
El terremoto de Granada se produce además en un año en el que Andalucía ya registró diferentes episodios de actividad sísmica.
Durante febrero, el Instituto Geográfico Nacional documentó una serie sísmica en el suroeste de Málaga y el sureste de Cádiz. Desde el 3 de febrero se registraron cientos de terremotos, aunque la mayoría fueron de magnitudes inferiores a 3 y el mayor alcanzó magnitud 4,0.
Aquella serie se desarrolló en una zona diferente a la de Granada y demuestra que la actividad tectónica del sur de España no se concentra en un único punto.
La región mediterránea occidental se encuentra atravesada por numerosas estructuras geológicas activas capaces de generar terremotos.
¿Puede predecirse otro terremoto?
No.
La ciencia actualmente no puede determinar con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud se producirá un terremoto.
Lo que sí pueden hacer los organismos especializados es estudiar las fallas, analizar los registros históricos, identificar las zonas de mayor peligrosidad y establecer normas de construcción destinadas a reducir el riesgo.
En este sentido, el problema no es solamente la magnitud de un terremoto.
También importan la profundidad, la distancia respecto de las zonas pobladas, la calidad de las construcciones y la preparación de la población.
Un mismo terremoto puede generar consecuencias muy diferentes dependiendo de dónde ocurra y de qué tan preparada esté la sociedad para enfrentarlo.
La memoria sísmica de Granada vuelve a activarse
Para los habitantes de Granada, el terremoto de este sábado no es un fenómeno completamente desconocido.
La región ya atravesó períodos de intensa actividad sísmica y conserva además una memoria histórica marcada por grandes terremotos.
En 1956, un terremoto de magnitud 5,2 en Albolote provocó graves daños en la Vega de Granada y dejó víctimas fatales. El episodio forma parte de los antecedentes que explican por qué las autoridades mantienen una vigilancia especial sobre esta región.
El terremoto de magnitud 5,2 registrado ahora no se acerca a los grandes terremotos históricos que devastaron partes de Andalucía, pero sí es suficientemente fuerte como para recordar que el riesgo sísmico continúa presente.
Una advertencia que no llega desde el clima
En medio de un verano europeo marcado por temperaturas extremas, sequías, incendios y fenómenos meteorológicos cada vez más intensos, el terremoto de Granada recuerda que existen amenazas naturales que responden a una dinámica completamente diferente.
Los terremotos no son consecuencia del cambio climático.
Son fenómenos asociados a la dinámica interna del planeta y a los movimientos de las placas tectónicas.
Pero el riesgo que generan sí depende de las decisiones humanas: dónde se construye, cómo se construye, cuánto se controla la infraestructura y qué capacidad tienen los sistemas de emergencia para responder.
Granada acaba de recibir una nueva advertencia de la naturaleza.
La tierra se movió con una magnitud de 5,2 y millones de personas volvieron a recordar que, debajo de las ciudades, las montañas y las carreteras, las mismas fuerzas geológicas que construyeron el paisaje continúan activas.
Y aunque nadie puede saber cuándo llegará el próximo gran terremoto, una cosa sí está clara: en Granada, la tierra nunca dejó de moverse.



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