Santa Fe: detectaron microplásticos y metales en muestras de granizo y ahora buscan determinar de dónde provienen

30/09/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

Conduciendo entre granizo urbano

Un análisis realizado sobre muestras de granizo recolectadas en Funes, Santa Fe, detectó fibras compatibles con microplásticos y distintos elementos químicos, entre ellos aluminio, arsénico, bario, boro, cromo, estroncio, plata y zinc. El estudio fue realizado sobre piedras de una fuerte granizada ocurrida en 2025 y abrió nuevas preguntas sobre las partículas que circulan por la atmósfera y terminan incorporándose a las precipitaciones.

La tormenta ocurrió en abril de 2025 y llamó particularmente la atención de vecinos y productores de Funes por el tamaño y las características del granizo. Según relataron quienes conservaron muestras, algunas piedras permanecieron durante muchas horas sin derretirse completamente, incluso cuando las temperaturas posteriores alcanzaron aproximadamente los 27 °C.

A partir de esa situación, se recolectaron muestras en distintos puntos de la ciudad y fueron enviadas para su análisis a tres laboratorios privados: Patagonia Instrumental, Greenlab y JLA Argentina. El trabajo fue financiado mediante aportes de ciudadanos y estuvo a cargo de Marcela Sangorrín, Lorena Diblasi y Juan José Cinalli.

Qué encontraron dentro del granizo

El informe describe una matriz de granizo con distintos compuestos disueltos y partículas microscópicas. Entre los elementos identificados aparecen sodio, calcio, potasio, magnesio, sulfatos y nitratos, mientras que en concentraciones menores se detectaron silicio, aluminio, boro, plata, zinc y estroncio.

También fueron encontrados cromo, bario, yodo, arsénico y galio en concentraciones todavía menores. La presencia de estos elementos fue determinada mediante diferentes técnicas analíticas, entre ellas espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente.

Uno de los resultados que más llamó la atención fue la detección de fibras microscópicas. Según el informe, las estructuras observadas tenían aproximadamente 0,5 micrones de diámetro y entre 12 y 20 micrones de longitud.

Los investigadores observaron estas fibras mediante microscopía y luz ultravioleta y señalaron que sus características podrían corresponder a polímeros plásticos, posiblemente poliéster. El propio informe plantea que serían necesarios análisis complementarios, como espectroscopía Raman, FTIR o microscopía electrónica, para confirmar con mayor precisión su naturaleza.

No es la primera vez que encuentran partículas en el granizo argentino

El hallazgo de Funes aparece además en un contexto científico más amplio. En 2025, investigadores publicaron en la revista Atmospheric Chemistry and Physics un estudio sobre partículas no solubles presentes en granizos recolectados en el centro de Argentina.

Ese trabajo analizó dos piedras de granizo y encontró partículas minerales y orgánicas, además de partículas que contenían cobre, cloro y zinc. Los investigadores señalaron que algunas de esas partículas podían estar relacionadas con actividades agrícolas y otros usos del suelo presentes en la región.

El estudio también mostró que las partículas no se distribuyen necesariamente de la misma manera dentro de una piedra de granizo: su composición puede variar entre el núcleo y las capas exteriores. Esto resulta relevante porque el granizo se forma mediante sucesivos procesos de congelamiento y acumulación de agua y partículas presentes dentro de las nubes.

En otras palabras, el granizo puede funcionar también como una especie de registro de parte del material que circula por la atmósfera durante una tormenta.

¿De dónde salen los microplásticos y los metales?

Esta es, por ahora, una de las principales preguntas que deja el análisis realizado en Funes.

Encontrar determinados elementos químicos o partículas plásticas en una muestra de granizo no permite establecer por sí solo cuál fue su origen. Pueden existir múltiples fuentes naturales y antropogénicas capaces de aportar partículas a la atmósfera, que luego pueden ser incorporadas a las nubes y a las precipitaciones.

El propio informe sobre Funes reconoce que se trata de un estudio inicial y exploratorio, realizado sobre un número reducido de muestras, y plantea la necesidad de ampliar los análisis para determinar las fuentes, el transporte atmosférico y la posible distribución de estos materiales.

Por eso, el dato ambiental más relevante no es solamente qué apareció dentro de esas piedras de hielo, sino la necesidad de conocer qué partículas están circulando habitualmente por el aire y cuánto de ese material termina depositándose sobre el suelo, los cursos de agua y las zonas productivas.

Microplásticos en las precipitaciones: una preocupación que va más allá de Funes

Los microplásticos ya no son considerados un problema limitado a los residuos acumulados en mares, ríos o ciudades. Distintos estudios científicos han demostrado que estas partículas pueden desplazarse por la atmósfera y ser transportadas a grandes distancias.

En el caso del granizo, las condiciones de formación de las nubes permiten que partículas presentes en el aire queden atrapadas durante el crecimiento de los cristales de hielo. Por eso, analizar la composición de las precipitaciones puede aportar información sobre la contaminación atmosférica de una determinada región.

En Funes, además, el análisis encontró una combinación de partículas microscópicas y numerosos elementos químicos. Sin embargo, el estudio no permite determinar que todos esos materiales tengan una única fuente ni que hayan sido incorporados artificialmente a las nubes.

Las hipótesis sobre intervención climática

La publicación del informe también generó especulaciones sobre una posible intervención artificial de las tormentas o sobre técnicas de modificación climática.

La hipótesis apareció vinculada principalmente a la presencia de determinados elementos químicos y a la discusión sobre la siembra de nubes. Sin embargo, la detección de metales, sales o partículas plásticas no constituye por sí misma una prueba de geoingeniería ni demuestra que la tormenta haya sido provocada o modificada artificialmente.

De hecho, el análisis realizado en Funes presenta sus resultados como un estudio inicial y señala expresamente la necesidad de realizar una cantidad mucho mayor de análisis antes de poder determinar el origen de las partículas encontradas.

Desde el municipio de Funes también se difundieron explicaciones que atribuyeron la presencia de estos materiales a la contaminación antropogénica existente en la atmósfera y señalaron que el estudio no aportaba evidencia de una intervención climática deliberada.

Qué debería investigarse ahora

El caso de Funes deja una pregunta ambiental concreta: ¿qué contiene realmente el agua que cae sobre las ciudades y las zonas productivas?

Para responderla no alcanza con analizar una tormenta aislada. Sería necesario realizar muestreos sistemáticos de lluvia, granizo y aire en diferentes regiones, comparar los resultados y determinar las concentraciones de microplásticos, metales, agroquímicos y otras partículas presentes en la atmósfera.

También sería necesario identificar las posibles fuentes de esos materiales y estudiar hasta dónde pueden desplazarse antes de incorporarse a las precipitaciones.

El antecedente científico publicado en Atmospheric Chemistry and Physics muestra que este tipo de investigación ya permite identificar partículas y relacionarlas con posibles fuentes regionales.

En Funes, mientras tanto, hay un dato que ya quedó registrado: las muestras de granizo analizadas contenían fibras compatibles con microplásticos y una variedad de elementos químicos. Lo que todavía falta determinar es cuánto de ese material está presente habitualmente en la atmósfera argentina, de dónde proviene y qué impacto puede tener su incorporación permanente al ambiente.

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