Patagonia Argentina en emergencia: incendios forestales siguen fuera de control

02/02/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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La Patagonia argentina atraviesa una de las crisis ambientales más severas del verano. Los incendios forestales continúan activos en distintos puntos de la cordillera, con frentes simultáneos que afectan áreas protegidas, campos rurales y zonas cercanas a pequeñas localidades. Las condiciones climáticas extremas, sumadas a la sequedad del terreno, mantienen en máxima tensión a los equipos de combate.

En Chubut, los focos más preocupantes se concentran en la región de Villa Lago Rivadavia, Cholila y dentro del Parque Nacional Los Alerces, donde el fuego se mantiene fuera de control en varios sectores y amenaza bosques nativos de altísimo valor ecológico.

Rutas cortadas y circulación interrumpida

El avance de las llamas obligó a cortar de manera preventiva la Ruta Provincial N°71, un corredor clave para la conexión entre localidades cordilleranas y la Ruta Nacional 40. El humo espeso, la baja visibilidad y la cercanía del fuego hicieron imposible sostener el tránsito normal.

Los cortes complican no solo la movilidad de vecinos y turistas, sino también la logística del operativo: el traslado de brigadistas, autobombas, topadoras y camiones cisterna debe reorganizarse constantemente por caminos alternativos más largos y complejos.

Villa Lago Rivadavia: jornada crítica por el viento

En la zona de Villa Lago Rivadavia, los brigadistas enfrentan uno de los escenarios más delicados. Las ráfagas de viento cambian de dirección de manera constante, empujando el fuego hacia sectores que ya habían sido parcialmente contenidos y obligando a rediseñar estrategias en cuestión de minutos.

La prioridad es proteger viviendas rurales, establecimientos turísticos y líneas de servicios básicos, mientras se intenta frenar el avance con cortafuegos y descargas aéreas cuando el clima lo permite.

Los Alerces y otros parques bajo amenaza

Dentro del Parque Nacional Los Alerces, el incendio sigue activo en áreas de bosque andino-patagónico, un ecosistema de recuperación extremadamente lenta. A esto se suman focos detectados en otros parques y reservas de la región, lo que eleva la preocupación por la magnitud del impacto ambiental.

Especialistas advierten que la pérdida de estas masas forestales no solo implica daño paisajístico, sino también afectación a cuencas hídricas, fauna silvestre y actividades económicas vinculadas al turismo y la producción local.

Operativos al límite y desgaste de brigadistas

Cientos de brigadistas, bomberos voluntarios, personal de parques nacionales y fuerzas provinciales trabajan en los distintos frentes. El despliegue incluye maquinaria pesada, autobombas, helicópteros y aviones hidrantes, aunque las ventanas de vuelo son reducidas por el viento y el humo.

En el terreno se repiten reclamos por el desgaste físico acumulado, jornadas extensas y la necesidad de más recursos para sostener un combate que lleva semanas. La simultaneidad de focos obliga a dividir fuerzas y priorizar sectores críticos, dejando otros bajo monitoreo constante.

Comunidades en alerta permanente

Las poblaciones cercanas viven días de incertidumbre. El humo cubre pueblos enteros, afecta la calidad del aire y obliga a extremar cuidados sanitarios. En varias zonas se dispusieron evacuaciones preventivas y planes de contingencia ante un posible avance rápido de las llamas.

Vecinos organizados colaboran con donaciones de agua, alimentos y logística básica, mientras siguen de cerca cada parte oficial que pueda anticipar cambios en la situación.

La discusión por la prevención

La magnitud de la emergencia volvió a instalar el debate sobre la preparación frente a este tipo de desastres. Técnicos y organizaciones ambientales insisten en que la falta de inversión sostenida en prevención, manejo de combustible vegetal y restauración de bosques deja a la región más expuesta temporada tras temporada.

También se reclama fortalecer brigadas permanentes, mejorar infraestructura y avanzar en políticas de largo plazo que permitan reducir la recurrencia de incendios de gran escala en un contexto de cambio climático cada vez más marcado.

Un escenario abierto y de alto riesgo

Sin lluvias importantes en el horizonte inmediato y con pronósticos de viento persistente, el panorama sigue siendo incierto. Las autoridades mantienen la vigilancia sobre todos los focos activos y no descartan que nuevas áreas deban ser protegidas si las condiciones empeoran.

Mientras el fuego continúa avanzando en distintos puntos de la Patagonia, la región enfrenta otra vez una escena que se repite cada verano: bosques centenarios en peligro, economías locales afectadas y comunidades enteras pendientes del clima y del trabajo incansable de quienes luchan contra las llamas.

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