Renunció Demian Reidel a Nucleoeléctrica Argentina en medio de un escándalo por corrupción

10/02/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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La renuncia de Demian Reidel al frente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. —la empresa estatal que administra las centrales nucleares del país— estalló en medio de denuncias de corrupción interna, cuestionamientos públicos y un fuerte debate sobre la privatización de sectores estratégicos de la energía nacional.

Una figura controvertida y cercanía con el Gobierno

Durante una exposición en el Latam Forum en Buenos Aires, Reidel pronunció una frase que lo catapultó a una de las mayores polémicas de su carrera: “El único problema de Argentina es que está llena de argentinos”. La declaración generó un rechazo transversal, ya que fue interpretada como una descalificación hacia la sociedad argentina en su conjunto, y amplificó las críticas sobre su gestión pública.

Reidel es amigo personal del presidente Javier Milei, relación que fue clave para su llegada a cargos de alta responsabilidad dentro del Estado. Su cercanía con el núcleo del poder lo convirtió en una figura central, tanto para sus defensores como para sus críticos, durante su paso por NASA.

Corrupción y manejo de fondos en la mira

La gestión de Reidel terminó envuelta en dudas luego de que se difundieran investigaciones internas y auditorías sobre presuntas irregularidades en licitaciones y contrataciones. Se cuestionaron contratos vinculados a servicios de mantenimiento, limpieza y sistemas informáticos en las centrales nucleares, con señales de sobreprecios y falta de transparencia en los procesos de adjudicación.

A pesar de que Reidel defendió su gestión y negó irregularidades, la presión política y mediática terminó por hacer inviable su continuidad al frente de una de las empresas estratégicas del Estado argentino.

Debate sobre privatización y soberanía energética

La renuncia de Reidel se da en un contexto de cambios estructurales en la política energética nacional. En 2025, el Gobierno nacional impulsó el Decreto 695/2025 y respaldó la Ley de Bases 27.742, que habilitan la apertura al capital privado de empresas públicas clave, incluyendo la posibilidad de asignar participación accionaria de Nucleoeléctrica Argentina a inversores externos.

Este enfoque generó un fuerte rechazo entre organizaciones sociales, sindicatos del sector energético, académicos y exfuncionarios, quienes señalaron que permitir que la empresa que controla las centrales nucleares quede parcialmente en manos privadas representa una pérdida de soberanía energética. Para estos críticos, las decisiones sobre tecnología nuclear, investigación científica y planificación de largo plazo no deberían estar sujetas a intereses comerciales externos.

Qué implica para el futuro de NASA

Tras la renuncia de Reidel, la conducción de la empresa fue renovada y se anunciaron medidas para reforzar los mecanismos de control interno. Sin embargo, el debate sobre la privatización parcial de NASA sigue siendo central en la discusión pública.

La crisis en la compañía pone en evidencia tensiones profundas en la política energética argentina: la tensión entre transparencia institucional, control estatal de sectores estratégicos y la apertura al capital privado en áreas que históricamente fueron consideradas de soberanía nacional.

La figura de Reidel, su relación con el poder central y su salida en medio de denuncias de corrupción reavivaron una conversación más amplia sobre quién administra recursos críticos para el futuro del país, en un momento donde los debates en torno a la energía, la economía y la política pública no hacen más que intensificarse.

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