Chile declara perímetro de seguridad por actividad del volcán Láscar y crece el monitoreo en el norte argentino

El aumento de la actividad sísmica y las emisiones de gases en el volcán ubicado en el norte de Chile llevó a establecer una zona de seguridad de cinco kilómetros alrededor del cráter. El fenómeno es seguido de cerca por organismos científicos de Argentina
13/03/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

El incremento de la actividad en el volcán Láscar, uno de los sistemas volcánicos más activos del norte de Chile, encendió las alertas en la región andina. Autoridades chilenas decidieron establecer un perímetro de seguridad de cinco kilómetros alrededor del cráter tras detectarse cambios en la dinámica interna del volcán durante las últimas semanas.

El monitoreo científico registró un aumento de la actividad sísmica asociada al movimiento de fluidos y fracturas de roca en el interior del sistema volcánico. También se detectaron emisiones de gases volcánicos y anomalías térmicas visibles mediante imágenes satelitales, indicadores que muestran que el volcán atraviesa un período de mayor inestabilidad.

Si bien los especialistas aclaran que estos cambios no implican necesariamente una erupción inminente, las autoridades optaron por reforzar las medidas preventivas y restringir el acceso al entorno del volcán para evitar riesgos en caso de una eventual explosión o expulsión de material volcánico.

Dónde está el volcán Láscar y qué relación tiene con Argentina

El volcán Láscar se encuentra en la región de Antofagasta, en el norte de Chile, dentro de la cordillera de los Andes y en pleno altiplano andino. Tiene una altura aproximada de 5.592 metros sobre el nivel del mar y forma parte de una cadena de volcanes que se extiende cerca del Salar de Atacama.

Aunque el macizo está completamente dentro del territorio chileno, su ubicación lo coloca relativamente cerca del noroeste argentino. Algunas localidades de las provincias de Salta y Jujuy se encuentran entre 170 y 300 kilómetros del volcán, por lo que cualquier evento eruptivo importante podría generar efectos indirectos en el país, principalmente a través de la dispersión de ceniza volcánica transportada por los vientos de altura.

Por ese motivo, organismos argentinos especializados en riesgos geológicos mantienen un seguimiento permanente de su comportamiento en coordinación con centros de monitoreo chilenos.

El volcán más activo del norte de Chile

El Láscar es considerado el volcán más activo del norte chileno. Se trata de un estratovolcán que posee varios cráteres en su cima y que presenta una fumarola permanente visible desde decenas de kilómetros de distancia.

A lo largo de su historia geológica ha registrado decenas de erupciones explosivas, muchas de ellas caracterizadas por columnas de ceniza que se elevan varios kilómetros sobre el cráter y por la expulsión de material volcánico.

Una de las erupciones más importantes ocurrió en abril de 1993, cuando una gigantesca columna de cenizas se elevó sobre el altiplano y fue transportada por los vientos a lo largo de Sudamérica. En aquel episodio se registró caída de ceniza en distintas regiones del continente.

Más recientemente, el volcán volvió a mostrar episodios eruptivos de menor intensidad, incluyendo emisiones de ceniza y gases que obligaron a reforzar los sistemas de monitoreo científico.

Antecedentes de volcanes que afectaron a Argentina

La cordillera de los Andes alberga numerosos volcanes activos que pueden impactar tanto a Chile como a Argentina dependiendo de la dirección del viento y de la magnitud de las erupciones.

Uno de los casos más recordados fue la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle en 2011. En ese evento, grandes cantidades de ceniza volcánica cruzaron la cordillera y afectaron ciudades argentinas como Bariloche, Villa La Angostura y amplias zonas de la Patagonia, provocando cancelaciones de vuelos, problemas sanitarios y pérdidas económicas en la actividad turística.

Otro antecedente histórico ocurrió en 1932 con la erupción del volcán Quizapú en Chile, cuya nube de ceniza alcanzó regiones argentinas e incluso llegó a extenderse por gran parte del Cono Sur.

Estos antecedentes explican por qué cualquier cambio en la actividad de los volcanes andinos es seguido con atención en ambos lados de la cordillera.

Monitoreo permanente en la cordillera

Frente a la reciente actividad del Láscar, los organismos científicos de Chile y Argentina continúan monitoreando en tiempo real la evolución del volcán mediante redes sísmicas, cámaras de vigilancia, sensores de gases y observaciones satelitales.

El objetivo es detectar con anticipación cualquier cambio significativo en el sistema volcánico que pueda indicar un proceso eruptivo en desarrollo.

Mientras tanto, el establecimiento del perímetro de seguridad en torno al cráter busca reducir los riesgos para turistas, pobladores y trabajadores que transitan habitualmente por el altiplano andino, una de las regiones volcánicas más activas de Sudamérica.

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