Inundaciones en Santiago del Estero: cómo las lluvias en Tucumán y Catamarca desatan una crisis hídrica en cadena

19/03/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

652710053_1245002454468287_3892465979670112750_n (1)

Las lluvias de las últimas semanas volvieron a golpear con fuerza a Santiago del Estero, donde la crecida del río Dulce provocó inundaciones en zonas urbanas y rurales, evacuaciones y complicaciones en la vida cotidiana de miles de personas.

En la capital provincial y en La Banda, el agua avanzó rápidamente sobre barrios enteros, especialmente en sectores cercanos al río y en áreas bajas. Calles anegadas, viviendas afectadas y familias que debieron abandonar sus hogares forman parte de una escena que, lejos de ser excepcional, empieza a repetirse con mayor frecuencia.

En el interior de la provincia, el panorama es aún más complejo. Caminos rurales quedaron intransitables, lo que dejó comunidades aisladas y dificultó el acceso a alimentos, atención médica y asistencia estatal. A esto se suman pérdidas en la producción agrícola y daños en infraestructura básica.

Además del impacto inmediato, surgen otros problemas: contaminación del agua, riesgos sanitarios y proliferación de enfermedades, en un contexto donde muchas zonas ya presentan condiciones estructurales vulnerables.

Cómo se generan las inundaciones: el rol clave de Catamarca y Tucumán

Para entender lo que ocurre en Santiago del Estero, hay que mirar hacia el norte. Las inundaciones no se originan únicamente por lluvias locales, sino por un sistema hídrico que conecta varias provincias.

En Catamarca, los temporales afectaron con fuerza la zona centro, especialmente en los departamentos Ambato y Paclín. En estas regiones serranas, el agua de lluvia desciende rápidamente y alimenta distintos diques y cursos de agua.

Desde Paclín, el caudal se dirige hacia el dique La Escaba, integrándose al sistema que luego continúa hacia Santiago del Estero. En paralelo, desde Ambato, el agua se canaliza hacia el dique Las Pirquitas y el dique El Jumeal.

Esto genera también impactos locales: la crecida de ríos cercanos a la capital catamarqueña, como el río del Valle y el río El Tala.

A su vez, en el este de la provincia, zonas como Ancasti e Icaño también registraron crecidas de ríos y anegamientos, ampliando el volumen de agua dentro del sistema.

La situación se agrava con lo que ocurre en Tucumán. Allí, las lluvias intensas generaron inundaciones importantes, especialmente en el sur provincial. El caso más crítico se vivió en La Madrid, donde el agua cubrió barrios completos y obligó a evacuaciones.

Toda esa masa de agua fluye hacia el embalse Río Hondo. Cuando el embalse recibe caudales extraordinarios, debe liberar agua, lo que incrementa el volumen del río Dulce y provoca su desborde en territorio santiagueño.

Consecuencias: el impacto que puede llegar hasta Córdoba

El problema no termina en Santiago del Estero. El agua sigue su curso natural hacia el sur, donde el río Dulce desemboca en la laguna Mar Chiquita, en Córdoba.

El ingreso sostenido de grandes volúmenes de agua genera preocupación por una posible crecida de la laguna. Esto podría expandir su superficie, afectar caminos rurales, impactar actividades productivas y modificar ecosistemas en uno de los humedales más importantes del país.

En términos más amplios, el escenario deja en evidencia varios problemas estructurales:

  • Falta de planificación territorial
  • Infraestructura hídrica insuficiente
  • Ocupación de zonas inundables
  • Escasa gestión integral de cuencas

A esto se suma un contexto de cambio climático que intensifica las lluvias y vuelve más frecuentes estos eventos extremos.

Las inundaciones en Santiago del Estero no son un episodio aislado. Son parte de un sistema que conecta provincias, ríos y decisiones. Y mientras no haya una mirada integral, el agua va a seguir bajando… y el problema también.

Lo más visto
Suscríbete a La Política Ambiental para recibir periódicamente las novedades en tu email