Detectan glifosato en la saliva de personas que viven en una ciudad agrícola de Córdoba

14/03/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

Una investigación realizada por científicos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) detectó por primera vez la presencia de glifosato y su principal metabolito en muestras de saliva humana, tanto en trabajadores que aplican agroquímicos como en habitantes de una ciudad agrícola de la provincia. El hallazgo vuelve a poner en debate el impacto del modelo agroindustrial en la salud de las poblaciones que viven en zonas de producción intensiva.

El trabajo fue desarrollado por equipos de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC y analizó distintas muestras biológicas de personas que viven o trabajan en áreas rurales donde el uso de herbicidas es habitual. Entre los resultados más relevantes, los investigadores detectaron glifosato en el 65% de las muestras de saliva analizadas, además de rastros de AMPA —el principal producto de degradación del herbicida— en un porcentaje menor.

Un biomarcador novedoso

La investigación introduce una novedad metodológica: el uso de la saliva como biomarcador para medir la exposición a pesticidas. Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre presencia de agroquímicos en el organismo humano se concentraban en muestras de sangre u orina.

Según los investigadores, analizar saliva permite detectar exposiciones recientes de manera menos invasiva y con mayor facilidad para realizar estudios poblacionales. Esto abre la posibilidad de monitorear de forma más amplia el impacto de los herbicidas en comunidades rurales.

El estudio incluyó tanto a aplicadores de agroquímicos —personas que trabajan directamente con las sustancias— como a vecinos de la ciudad agrícola analizada. La presencia del herbicida en ambos grupos sugiere que la exposición no se limita al ámbito laboral, sino que también alcanza a quienes viven en entornos agrícolas.

Exposición más allá del trabajo rural

Los investigadores señalaron que la detección del herbicida en habitantes que no participan directamente en las tareas de fumigación sugiere múltiples vías de exposición. Entre ellas se mencionan la deriva de las pulverizaciones, el contacto con superficies contaminadas o la presencia de residuos en el ambiente.

En Argentina, el glifosato es el herbicida más utilizado, asociado principalmente al cultivo de soja transgénica. Desde mediados de la década de 1990 su uso se expandió de manera masiva junto con el modelo de agricultura industrial.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasificó en 2015 al glifosato como “probablemente cancerígeno para los humanos”, lo que alimentó el debate científico y regulatorio en distintos países.

Ciencia, salud y debate público

El hallazgo de glifosato en saliva humana se suma a una serie de investigaciones que en los últimos años detectaron residuos de pesticidas en distintos componentes del ambiente y en matrices biológicas humanas.

Para los autores del estudio, los resultados evidencian la necesidad de profundizar las investigaciones sobre exposición crónica a agroquímicos y sus posibles efectos en la salud, especialmente en regiones donde las aplicaciones agrícolas conviven con áreas urbanas.

En paralelo, el trabajo vuelve a reabrir el debate sobre las regulaciones del uso de agroquímicos, las distancias de fumigación y los mecanismos de monitoreo ambiental y sanitario en las zonas agrícolas del país.

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