Inundaciones históricas en El Impenetrable: productores y comunidades apuntan al desmonte y alertan por la reforma de la Ley de Bosques

13/05/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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Las lluvias extraordinarias que golpearon al norte chaqueño dejaron pueblos bajo agua, cultivos destruidos y comunidades aisladas. En El Impenetrable, pequeños productores y familias indígenas aseguran que el desastre no puede explicarse solo por el clima: denuncian que el avance del agronegocio y la deforestación agravaron las inundaciones y ponen en riesgo la supervivencia del monte nativo.

“Nunca en esta parte del Chaco se vio este tipo de inundación. En esta época no suele llover”, relata Roberto Benítez, productor hortícola de Juan José Castelli. El 20 de abril, una lluvia de 240 milímetros cubrió de agua sus tierras y arrasó con la producción de zapallos que estaba por sembrar junto a su padre en una chacra de 15 hectáreas.

Castelli, considerada una de las puertas de entrada a El Impenetrable chaqueño, terminó con el 70 por ciento de su superficie inundada. Allí viven unas 50.000 personas y cientos de familias dependen de la horticultura para abastecer de alimentos a ciudades como Resistencia. Pero ahora gran parte de las parcelas quedaron inutilizadas.

Benítez sostiene que el problema viene agravándose desde hace años. “Cada vez estamos yendo más al norte, donde todavía no hay pooles de siembra”, explica. Según describe, la expansión agrícola con uso intensivo de agrotóxicos y desmontes viene desplazando la producción agroecológica y degradando los suelos.

A unos 70 kilómetros de allí, en El Espinillo, el panorama fue similar. En esa localidad cayeron 320 milímetros de lluvia en pocas horas y varias comunidades quedaron anegadas. Entre ellas, Pozo Los Ranchos, una comunidad qom integrada por unas veinte familias dedicadas a la cría de animales, la apicultura y la cestería tradicional con hojas de palma.

“Nos afectó muchísimo el tema de las lluvias”, cuenta Alcira Pérez, artesana qom de 30 años. Mientras señala los restos del monte que sobreviven alrededor de su casa, recuerda cómo en las últimas décadas desaparecieron quebrachos y algarrobos por la tala indiscriminada. “Deforestan para aprovechar la madera, pero no hacen manejo sostenible. Queda todo ralo y por eso queda mucho el agua”, afirma.

La joven explica que en su lote todavía se conservan especies nativas y que eso evitó que su vivienda quedara inundada. Sin embargo, muchos vecinos sí perdieron todo. Además, advierte que el cambio climático también afecta la producción artesanal de las comunidades indígenas: las hojas de palma necesitan días de sol para secarse y las lluvias persistentes complican cada vez más ese proceso.

El Impenetrable abarca cerca de cuatro millones de hectáreas de bosque nativo distribuidas entre Chaco, Formosa, Salta y Santiago del Estero. En esa región, miles de familias viven de la producción rural a pequeña escala y dependen directamente del equilibrio del ecosistema.

Pero mientras crecen las consecuencias de los eventos climáticos extremos, también avanza el debate político sobre una posible flexibilización de la Ley de Bosques. El proyecto impulsado por sectores alineados con el Gobierno nacional busca ampliar las posibilidades de desmonte en zonas actualmente protegidas.

La iniciativa propone permitir desmontes incluso en áreas catalogadas como “amarillas”, que hoy tienen restricciones por su valor ambiental, y reducir controles en otras zonas del monte nativo. Organizaciones socioambientales alertan que la reforma podría acelerar aún más la pérdida de bosques en el norte argentino.

Según datos citados por Greenpeace, entre noviembre de 2020 y julio de 2025 se deforestaron 167.684 hectáreas en Chaco pese a que existía una suspensión judicial de desmontes.

La organización Somos Monte sostiene que las inundaciones actuales son consecuencia directa del cambio de uso del suelo y de la expansión extractiva. “La depredación de la naturaleza para el negocio de un puñado de ricos no nos va a sacar de la pobreza”, señalaron en un documento difundido tras el temporal.

También advirtieron que el impacto del desmonte ya no afecta únicamente a las zonas rurales. “Ahora también se inundaron los del centro y no sólo los barrios bajos”, remarcaron, al describir cómo el agua avanzó sobre sectores urbanos históricamente menos afectados.

El dato técnico que más preocupa a las organizaciones es la pérdida de capacidad de absorción del suelo. Según cifras del INTA citadas por Somos Monte, una hectárea de bosque chaqueño puede absorber hasta 300 milímetros de agua por hora, mientras que una superficie sembrada con soja apenas absorbe unos 30 milímetros.

En medio del conflicto, el Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema) rechazó la reforma de la Ley de Bosques mediante la Resolución 573/26. Diecisiete provincias votaron en contra de la modificación y el 90 por ciento de las ponencias recibidas durante el proceso de consulta cuestionaron el intento de flexibilización. Chaco, sin embargo, no participó de la votación.

Mientras tanto, en Castelli y El Espinillo, las familias intentan recuperarse con ayuda de vecinos y colectas solidarias. Benítez asegura que perdió el 80 por ciento de su producción y teme por el futuro. “La naturaleza está cambiando, los climas son otros y los desastres climáticos pasan por un mal manejo del ser humano”, resume.

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