Perú: traficantes de tierras destruyen un geoglifo de más de mil años de antigüedad y provocan una pérdida irreparable para el patrimonio histórico

La figura prehispánica conocida como “Triple Espiral”, ubicada en la región de La Libertad, fue arrasada dentro de una zona arqueológica protegida. Las autoridades apuntan contra grupos dedicados a la ocupación ilegal de terrenos.
16/06/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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Una de las piezas arqueológicas más antiguas y valiosas del norte de Perú desapareció en cuestión de días. Se trata de la Triple Espiral, un geoglifo con más de 1.000 años de antigüedad que fue destruido en la región de La Libertad, en un hecho que generó indignación entre arqueólogos, investigadores y autoridades culturales del país.

La figura se encontraba en la zona arqueológica de Quebrada Santo Domingo, en el distrito de Laredo, perteneciente a la provincia de Trujillo, un área considerada de enorme importancia histórica debido a la cantidad de vestigios de antiguas civilizaciones que aún se conservan allí.

Qué era la Triple Espiral

La Triple Espiral era una enorme figura trazada sobre el suelo por culturas prehispánicas que habitaron la costa norte peruana hace más de un milenio.

El geoglifo tenía aproximadamente 22 metros de longitud y seis metros de ancho y estaba compuesto por tres espirales conectadas entre sí. Los especialistas consideraban que podía estar relacionado con antiguas ceremonias vinculadas al agua, la fertilidad o la organización social de los pueblos que habitaron la región mucho antes del Imperio Inca.

Por sus características, era considerada una de las expresiones arqueológicas más importantes del norte peruano y una muestra del extraordinario conocimiento territorial y simbólico desarrollado por aquellas culturas.

Cómo fue destruido

La desaparición de la figura no ocurrió por causas naturales ni por el paso del tiempo.

Las investigaciones determinaron que el geoglifo fue arrasado por personas que ingresaron ilegalmente al área protegida y modificaron el terreno hasta borrar por completo las líneas que conformaban la figura.

Las autoridades señalaron que detrás del hecho estarían grupos vinculados al tráfico ilegal de tierras, una actividad que desde hace años afecta distintos sectores arqueológicos de la región.

Según los investigadores, la destrucción ocurrió poco tiempo después de que organismos estatales realizaran operativos para desalojar ocupaciones ilegales dentro de la misma zona arqueológica.

Una zona bajo presión constante

El geoglifo estaba ubicado dentro de la Quebrada Santo Domingo, un complejo arqueológico que ocupa alrededor de 1.500 hectáreas y que conserva evidencias de ocupación humana de hasta 11.000 años de antigüedad.

La zona alberga restos arqueológicos de distintas épocas y constituye uno de los espacios patrimoniales más importantes del norte peruano.

Sin embargo, durante años fue objeto de invasiones, loteos clandestinos y ocupaciones ilegales impulsadas por grupos que buscan apropiarse de terrenos protegidos para luego comercializarlos.

Especialistas vienen alertando desde hace tiempo que el avance de estas actividades pone en riesgo sitios históricos que forman parte de la memoria cultural del país.

Un daño que no puede repararse

Lo ocurrido con la Triple Espiral es especialmente grave porque los geoglifos son manifestaciones arqueológicas extremadamente frágiles.

A diferencia de otros monumentos históricos, estas figuras dependen de la conservación exacta del terreno sobre el que fueron construidas. Cuando sus trazos son removidos o alterados, gran parte de la información histórica y científica desaparece para siempre.

Los arqueólogos sostienen que la destrucción de la Triple Espiral implica la pérdida definitiva de un patrimonio que logró sobrevivir más de mil años y que ahora ya no podrá ser estudiado en su estado original.

Una advertencia para el patrimonio cultural de Perú

El caso volvió a poner en evidencia la creciente amenaza que representan las ocupaciones ilegales y el tráfico de tierras para los sitios arqueológicos peruanos.

Perú posee algunos de los patrimonios históricos más importantes de América Latina, pero muchos de ellos se encuentran expuestos a invasiones, urbanizaciones clandestinas y actividades que avanzan sobre áreas protegidas sin ningún tipo de control.

La destrucción de la Triple Espiral no sólo representa la pérdida de una figura arqueológica. También constituye la desaparición de una parte de la historia de las civilizaciones que habitaron la región durante siglos.

Mientras las autoridades intentan identificar a los responsables, arqueólogos y especialistas advierten que el daño ya está hecho. Lo que desapareció en Laredo no fue simplemente un dibujo sobre el suelo: fue un fragmento irremplazable de la memoria cultural de Perú que logró sobrevivir más de mil años y que terminó destruido por el avance del negocio ilegal de la tierra.

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