
A seis años del fallo de la Corte Suprema, La Pampa denuncia que Mendoza sigue sin cumplir y Sergio Ziliotto vuelve a hablar de un "ecocidio"
17/07/2026
La Política Ambiental
A seis años de uno de los fallos ambientales más importantes dictados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el conflicto por las aguas del río Atuel continúa sin resolverse. El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, volvió a denunciar públicamente que Mendoza incumple la sentencia judicial que ordenó garantizar un caudal mínimo permanente hacia territorio pampeano y aseguró que la provincia sigue siendo víctima de un verdadero "ecocidio".
Al recordar el aniversario de la decisión judicial, el mandatario cuestionó la falta de avances concretos y lanzó una pregunta que resume el reclamo histórico de La Pampa: "¿Hasta cuándo esta injusticia?".
Un conflicto que lleva casi ocho décadas
La disputa entre ambas provincias tiene una larga historia. Todo comenzó hace casi 80 años, cuando la construcción del Complejo Hidroeléctrico El Nihuil, en territorio mendocino, modificó el curso natural del río Atuel y redujo drásticamente el ingreso de agua hacia el oeste pampeano.
Desde entonces, La Pampa sostiene que el manejo unilateral del río por parte de Mendoza provocó graves consecuencias ambientales, económicas y sociales sobre una extensa región que históricamente dependía del curso de agua.
Con el paso de los años desaparecieron humedales, avanzó la desertificación, se degradaron amplias superficies de monte nativo, disminuyó la biodiversidad y numerosas familias rurales vieron afectadas sus posibilidades de producción y acceso al agua.
El fallo que marcó un antes y un después
Luego de décadas de litigios, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó un fallo considerado histórico al reconocer el carácter interprovincial del río Atuel y ordenar a Mendoza garantizar un caudal hídrico mínimo permanente de 3,2 metros cúbicos por segundo hacia La Pampa mientras ambas jurisdicciones avanzaban en una solución definitiva para administrar la cuenca.
La resolución fue celebrada como un precedente trascendental para el derecho ambiental argentino y para la gestión compartida de los recursos hídricos.
Sin embargo, seis años después, el gobierno pampeano sostiene que la sentencia aún no fue cumplida.
La denuncia de Sergio Ziliotto
Con motivo del aniversario del fallo, el gobernador Sergio Ziliotto volvió a reclamar su ejecución efectiva y responsabilizó a Mendoza por mantener una situación que, según afirmó, continúa generando graves daños ambientales.
El mandatario definió nuevamente la situación como un "ecocidio", al considerar que la falta de escurrimiento suficiente del río sigue destruyendo ecosistemas completos y afectando a las comunidades del oeste provincial.
Además, recordó que ya transcurrieron más de 2.190 días desde que la Corte dictó la sentencia sin que el caudal establecido llegue de manera permanente al territorio pampeano.
Para el gobernador, el incumplimiento no sólo implica desobedecer una decisión del máximo tribunal del país, sino también prolongar un daño ambiental que se acumula desde hace generaciones.
Las consecuencias ambientales continúan
La ausencia de un caudal permanente sigue teniendo efectos sobre uno de los ecosistemas más frágiles de la región.
Especialistas vienen advirtiendo desde hace años que la falta de agua aceleró procesos de desertificación, redujo la cobertura vegetal, afectó la fauna silvestre, modificó el funcionamiento de humedales y deterioró la calidad ambiental de amplias zonas del oeste pampeano.
A ello se suman las dificultades que enfrentan productores rurales y pobladores que dependen del agua para desarrollar actividades agropecuarias y sostener sus medios de vida.
Para el gobierno provincial, la recuperación ambiental del área sólo será posible cuando el fallo judicial se cumpla plenamente y el río vuelva a aportar el caudal mínimo establecido por la Corte.
Un conflicto político que sigue abierto
La controversia también mantiene enfrentadas a La Pampa y Mendoza respecto de la administración del recurso hídrico.
Mientras el gobierno pampeano insiste en que existe una obligación judicial clara de garantizar el caudal fijado por la Corte Suprema, desde Mendoza históricamente sostuvieron posiciones diferentes sobre el manejo del río y la disponibilidad efectiva del recurso.
La falta de un acuerdo definitivo mantiene abierto uno de los conflictos interprovinciales más importantes de Argentina en materia de agua.
Un debate que trasciende a ambas provincias
El caso del río Atuel se convirtió en un símbolo del debate sobre el acceso al agua, la protección de los ecosistemas y el cumplimiento de las decisiones judiciales en materia ambiental.
Para numerosos especialistas, el conflicto refleja las dificultades que enfrenta el país para administrar recursos naturales compartidos entre distintas jurisdicciones y garantizar que los fallos judiciales se traduzcan en soluciones concretas.
Mientras La Pampa insiste en que el daño ambiental continúa agravándose, el reclamo por el cumplimiento de la sentencia permanece vigente.
A casi ocho décadas del desvío del río y seis años después del fallo de la Corte Suprema, el Atuel sigue siendo uno de los mayores conflictos ambientales e hídricos de Argentina, con consecuencias que todavía afectan tanto a la naturaleza como a las comunidades que históricamente dependieron de sus aguas.


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