
Abrió la primera carnicería de guanaco del país y la iniciativa desata polémica por el uso comercial de fauna silvestre
17/07/2026
La Política Ambiental
La apertura de la primera carnicería especializada en carne de guanaco en Argentina volvió a instalar un intenso debate sobre los límites del aprovechamiento comercial de la fauna silvestre. Mientras sus impulsores sostienen que se trata de un modelo de manejo sustentable que puede beneficiar a las economías regionales, organizaciones ambientalistas y defensores de los animales cuestionan que una especie nativa y emblemática de la Patagonia pase a ser comercializada como un producto más de consumo.
El comercio abrió sus puertas en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, y ofrece distintos cortes de carne de guanaco con precios que parten desde los $5.800, en una experiencia inédita para el mercado argentino.
Una especie emblemática de la Patagonia
El guanaco (Lama guanicoe) es uno de los mamíferos silvestres más representativos de Sudamérica y cumple un papel fundamental en los ecosistemas patagónicos. Durante décadas fue perseguido por la caza y la pérdida de hábitat, aunque en algunas regiones sus poblaciones aumentaron debido a las políticas de conservación implementadas.
En Santa Cruz, productores ganaderos sostienen desde hace años que el crecimiento de la población de guanacos genera una fuerte competencia por el pastizal con las ovejas, afectando la producción ovina. Sobre ese argumento se impulsaron programas de manejo que autorizan la extracción de un número determinado de ejemplares bajo control estatal.
La carne que hoy llega a la carnicería proviene de esos planes de manejo habilitados por la provincia y de animales sometidos a controles sanitarios.
Cómo funciona el proyecto
El emprendimiento comercializa distintos productos elaborados con carne de guanaco, entre ellos milanesas, hamburguesas, pulpas y cortes para estofados.
Sus responsables sostienen que el objetivo es aprovechar de manera sustentable una población considerada abundante en algunas zonas de la Patagonia, generar empleo y abrir una nueva alternativa para la producción regional.
Además, destacan las propiedades nutricionales de la carne, caracterizada por su bajo contenido graso, alto nivel de proteínas y elevado aporte de hierro.
Las críticas no tardaron en aparecer
La iniciativa generó una inmediata reacción de organizaciones ambientalistas, especialistas en conservación y sectores vinculados al bienestar animal, que cuestionan convertir a una especie silvestre en un producto de consumo masivo.
Entre las principales críticas aparece el temor de que el desarrollo de un mercado estable aumente la presión sobre las poblaciones de guanacos y termine incentivando la captura de animales por encima de los niveles considerados sustentables.
También advierten que la existencia de una demanda comercial podría favorecer el crecimiento de circuitos ilegales de caza y venta clandestina si los controles estatales resultan insuficientes.
Para distintos especialistas, el debate no pasa únicamente por la cantidad de ejemplares disponibles, sino por el precedente que implica incorporar especies silvestres nativas al circuito comercial.
¿Conservación o explotación?
Otro de los cuestionamientos apunta al mensaje que transmite este tipo de iniciativas.
Diversas organizaciones sostienen que una especie protegida y símbolo de la Patagonia debería ser promovida desde el ecoturismo, la educación ambiental y la conservación, en lugar de transformarse en un recurso alimenticio.
En ese sentido, advierten que el valor ecológico del guanaco excede ampliamente su posible aprovechamiento económico, ya que cumple funciones esenciales en el equilibrio de los ecosistemas patagónicos y constituye una pieza clave para numerosas especies de flora y fauna.
Un debate que divide posiciones
Quienes apoyan el proyecto sostienen que el aprovechamiento controlado puede transformarse en una herramienta de conservación al generar recursos económicos para mantener poblaciones saludables y reducir conflictos con la producción ganadera.
Sus detractores, en cambio, consideran que existen alternativas menos invasivas para abordar esos conflictos y alertan sobre el riesgo de abrir un mercado que, con el tiempo, demande cada vez más animales.
También recuerdan que el manejo de fauna silvestre debe priorizar criterios científicos y ecológicos por encima de los intereses comerciales.
Una discusión que recién comienza
La apertura de la primera carnicería de guanaco en Argentina trasciende el plano comercial y reabre una discusión de fondo sobre el futuro de la fauna silvestre en el país.
Mientras algunos sectores la presentan como un ejemplo de aprovechamiento sustentable, otros sostienen que la biodiversidad no debe convertirse en una nueva fuente de explotación económica.
El desafío, coinciden especialistas, será garantizar que cualquier política vinculada al manejo de especies nativas esté respaldada por estudios científicos independientes, controles permanentes y mecanismos transparentes que aseguren que la conservación continúe siendo la prioridad por encima de los intereses del mercado.


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