
Misiones puso en marcha un plan binacional para evitar la extinción del mono carayá rojo
La provincia aprobó un programa para reintroducir ejemplares provenientes de Brasil en sectores de la Selva Paranaense donde la especie desapareció. Los animales serán vacunados contra la fiebre amarilla, atravesarán dos períodos de cuarentena y pasarán por una etapa de adaptación antes de ser liberados.
La Política Ambiental
El Gobierno de Misiones oficializó el Plan Binacional de Reintroducción del Mono Carayá Rojo, una iniciativa destinada a recuperar las poblaciones de uno de los primates más amenazados de la Argentina y repoblar sectores de la Selva Paranaense en los que la especie prácticamente desapareció.
La medida fue aprobada por el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables y publicada en el Boletín Oficial provincial con la firma del gobernador Hugo Passalacqua. La primera etapa se desarrollará en el Parque Provincial Cruce Caballero, ubicado en el departamento San Pedro, donde serán liberados ejemplares trasladados desde centros especializados de manejo de fauna de Brasil.
El programa será ejecutado mediante la cooperación de organismos ambientales, instituciones científicas y organizaciones de ambos países. Participarán el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad de Brasil, Neotropical Primate Conservation Argentina, el Instituto Misionero de Biodiversidad, el Conicet y las autoridades ambientales provinciales.
Una población al borde de desaparecer
El mono carayá rojo, también conocido como mono aullador rojo o carayá pitá, es una especie propia del Bosque Atlántico que en territorio argentino solamente conserva poblaciones en la provincia de Misiones.
Las estimaciones difundidas por las autoridades y los equipos científicos indican que quedarían menos de 30 individuos adultos en el país. La población sobreviviente se encuentra concentrada principalmente en sectores de la Reserva de Biosfera Yabotí, una situación que expone a la especie a un elevado riesgo de extinción local.
El Plan Nacional de Conservación de Primates de la Argentina reconoce al mono aullador rojo como la especie de primate más comprometida del país y lo clasifica en peligro crítico. Las restantes especies presentes en el territorio nacional también se encuentran bajo alguna categoría de amenaza.
La destrucción y fragmentación del hábitat, la captura ilegal para el comercio de mascotas y las enfermedades infecciosas se encuentran entre sus principales amenazas. En Misiones, los brotes de fiebre amarilla registrados entre 2007 y 2008 provocaron una mortandad especialmente severa y eliminaron grupos completos en áreas donde el carayá rojo era parte habitual del paisaje selvático.
Ejemplares provenientes de Brasil
El plan contempla el traslado de animales que actualmente permanecen en establecimientos especializados de Brasil. Según explicaron los impulsores del proyecto, en el país vecino existen ejemplares que no pueden ser liberados por la falta de ambientes apropiados o por las condiciones de fragmentación de sus zonas de origen.
Misiones, en cambio, conserva áreas de bosque con características adecuadas para recibirlos. La estrategia busca combinar la disponibilidad de ejemplares bajo cuidado humano en Brasil con la existencia de hábitat protegido en la Argentina.
El traslado no será inmediato ni concluirá con una liberación directa. Cada individuo deberá superar evaluaciones sanitarias, genéticas y comportamentales destinadas a determinar si se encuentra en condiciones de incorporarse a una población silvestre.
El análisis genético resulta particularmente importante para evitar incompatibilidades y preservar la diversidad de la población que se busca restaurar. El proyecto cuenta con respaldo técnico de investigadores e instituciones especializados en conservación, biodiversidad y manejo de primates.
Dos cuarentenas y vacunación contra la fiebre amarilla
Uno de los principales desafíos será reducir los riesgos sanitarios tanto para los monos trasladados como para los animales que ya habitan la selva misionera.
Antes de ingresar a la Argentina, los ejemplares deberán estar vacunados contra la fiebre amarilla y cumplir una cuarentena de 30 días en Brasil. Durante ese período serán sometidos a controles clínicos y estudios destinados a descartar enfermedades que puedan comprometer el operativo.
Una vez trasladados a Misiones, permanecerán durante otro mes en aislamiento en el Centro de Rescate de Fauna Silvestre Güirá Oga, en Puerto Iguazú. Allí serán evaluados por veterinarios y especialistas antes de avanzar hacia la etapa de adaptación en el área protegida.
El protocolo sanitario constituye un componente central del proyecto. Los monos aulladores son especialmente sensibles al virus de la fiebre amarilla y suelen actuar como indicadores tempranos de su circulación selvática. Por ese motivo, cualquier programa de traslado debe extremar las medidas de prevención, vigilancia epidemiológica y seguimiento posterior.
Cruce Caballero, el primer lugar elegido
La primera liberación se realizará en el Parque Provincial Cruce Caballero, un área protegida donde históricamente existieron poblaciones de carayá rojo.
La elección no es casual. El parque conserva sectores de Selva Paranaense con disponibilidad de alimento, cobertura vegetal y conectividad adecuadas para la especie. Además, los registros históricos confirman que el mono habitaba la zona antes de que los brotes de fiebre amarilla redujeran drásticamente sus poblaciones.
Dentro del parque existe incluso un recorrido conocido como “Sendero de los Monos”, aunque actualmente ya no se observan allí ejemplares de carayá rojo. El objetivo del plan es que el área vuelva a albergar una población estable y reproductivamente viable.
La liberación se realizará mediante un sistema de “suelta blanda”. Los animales permanecerán inicialmente en un recinto de presuelta instalado dentro del ambiente natural, donde podrán familiarizarse con los sonidos, las temperaturas, la vegetación y los alimentos disponibles.
Durante esa etapa recibirán asistencia y serán observados por guardaparques, técnicos y voluntarios. Cuando los especialistas determinen que están preparados, se abrirá el recinto para permitir su salida gradual. El seguimiento continuará después de la liberación para evaluar sus desplazamientos, alimentación, estado sanitario, adaptación y eventual reproducción.
Una estrategia que deberá sostenerse en el tiempo
La llegada de los primeros ejemplares será apenas el comienzo de un proceso prolongado. Una reintroducción no se considera exitosa solamente porque los animales sobrevivan durante los primeros días. El verdadero objetivo es lograr que puedan adaptarse, reproducirse y formar grupos capaces de mantenerse a largo plazo sin asistencia humana permanente.
El proyecto también contempla actividades de educación ambiental en escuelas y comunidades cercanas. Los responsables del programa consideran fundamental que la población conozca la importancia del regreso del carayá rojo, evite interferir en el proceso y comunique rápidamente cualquier situación de caza, captura o riesgo sanitario.
La conservación de la especie dependerá, además, de la protección efectiva de la Selva Paranaense. La pérdida de bosque, el aislamiento entre áreas protegidas, los incendios, la caza y el avance de actividades humanas continúan representando amenazas capaces de comprometer el resultado del programa.
El regreso del mono carayá rojo a Cruce Caballero constituye una oportunidad para reparar parcialmente una pérdida provocada por enfermedades y por décadas de presión sobre el ambiente. También representa un desafío científico: trasladar animales entre dos países, reducir los riesgos sanitarios y lograr que formen una nueva población en libertad.
Con la puesta en marcha del plan binacional, Misiones busca impedir que el característico aullido del carayá rojo desaparezca definitivamente de la selva argentina. El resultado dependerá del seguimiento científico, la cooperación con Brasil y, especialmente, de la conservación del bosque que deberá recibir nuevamente a la especie.


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