El “Falso Gaucho”: El Gobernador de Salta Gustavo Sáenz se viste de Güemes mientras Negocia la venta de tierras a extranjeros que quiere Milei

28/07/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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Hay símbolos que no deberían utilizarse a la ligera. En Salta, el histórico poncho rojo con la franja negra no es una prenda más. Representa la memoria de Martín Miguel de Güemes, el caudillo que defendió la frontera norte de la naciente Argentina frente a las invasiones realistas y que hizo de la soberanía sobre la tierra una causa por la que estuvo dispuesto a morir. Cada vez que un dirigente decide vestir ese poncho, también asume la responsabilidad de honrar los valores que representa.

Sin embargo, hoy esa imagen parecería entrar en tensión con el escenario político nacional. Mientras el Gobierno de Javier Milei intensifica las negociaciones con gobernadores y bloques dialoguistas para conseguir los votos necesarios que permitan tratar el próximo 6 de agosto la reforma de la Ley de Tierras, luego de que el debate previsto quedara postergado, todas las miradas apuntan hacia aquellos espacios políticos que podrían inclinar la balanza en el Congreso. Entre ellos aparece el del gobernador salteño Gustavo Sáenz, cuyos legisladores serán claves en una discusión que vuelve a poner la Soberanía Territorial en el centro del debate.

Si finalmente ese acompañamiento se concretara, la contradicción sería difícil de explicar para una provincia cuya identidad política está profundamente ligada a la figura de Martín Miguel de Güemes. Porque el mismo gobernador que suele mostrarse envuelto en el histórico poncho del héroe salteño podría terminar siendo quien pueda darle los votos a Milei  a una de las reformas más importe de la historia Argentina, la cual facilitaría la Compra de Tierras a Extranjeros SIN LIMITES, es decir que cualquier Ingles, Español, Estadunidense, Israelí, Qatarí, Chileno, Brasilero, Ruso, Chino, etc, podría adquirir las hectáreas que quiera sin limite, literalmente entregar la Soberanía al mejor postor.

¿Qué papel jugará Salta?

En ese contexto, la posición de los legisladores vinculados políticamente al gobernador Gustavo Sáenz adquiere una importancia decisiva. Aunque el mandatario no haya expresado públicamente un respaldo explícito a la reforma, su espacio político aparece como uno de los sectores que podría tener un rol relevante si el proyecto avanza en el Congreso. Esa posibilidad genera expectativas y también cuestionamientos entre quienes consideran que una provincia cuya identidad está profundamente ligada a la figura de Güemes debería asumir una postura firme en defensa de la soberanía territorial.

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Por eso la contradicción resulta inevitable. Mientras el gobernador se muestra frecuentemente envuelto en el histórico poncho salteño, muchos esperan que ese símbolo encuentre una traducción concreta en las decisiones políticas. Porque la historia demuestra que Güemes nunca utilizó la identidad gaucha como un elemento decorativo. La convirtió en una forma de resistencia frente a quienes pretendían dominar el territorio argentino.

El hombre que defendió la tierra cuando la Patria recién nacía

Martín Miguel de Güemes jamás entendió la tierra como un bien comercial. Para él, el territorio era la condición indispensable para que existiera una Nación libre. Mientras Buenos Aires discutía los primeros pasos de la independencia y José de San Martín preparaba el Cruce de los Andes, Güemes organizó en Salta un ejército integrado por campesinos, baqueanos y gauchos que conocían cada rincón del norte argentino.

Aquellos hombres, conocidos como Los Infernales, no luchaban por riquezas ni privilegios. Defendían los cerros, los caminos, los ríos y las quebradas que permitían contener el avance de las tropas españolas provenientes del Alto Perú. Entre 1814 y 1821 resistieron sucesivas invasiones realistas mediante una guerra de guerrillas que terminó siendo decisiva para el éxito de la independencia. Sin esa resistencia, difícilmente San Martín habría podido desarrollar la campaña libertadora hacia Chile y Perú.

El poncho que recuerda un sacrificio

Tras la muerte de Güemes, ocurrida el 17 de junio de 1821 luego de agonizar diez días por una herida de bala, el pueblo salteño inmortalizó su memoria incorporando una franja negra al tradicional poncho rojo utilizado por sus gauchos. Esa franja representa el luto por el caudillo caído y recuerda el precio que pagó por defender la soberanía argentina.

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Por eso el poncho salteño nunca fue un simple elemento folclórico. Cada una de sus franjas representa una historia de sacrificio, resistencia y amor por la tierra. No es un accesorio para las fotografías oficiales ni una herramienta para construir una imagen política. Es uno de los símbolos más profundos de la identidad salteña.

La tierra vuelve a dividir posiciones

Más de dos siglos después, la discusión vuelve a girar alrededor del mismo eje: quién controla la tierra argentina.

El Gobierno nacional sostiene que la reforma de la Ley de Tierras busca eliminar restricciones para atraer "inversiones y generar desarrollo". Pero en cambio,  especialistas y juristas advierten que la modificación podría facilitar una mayor concentración y extranjerización de tierras rurales, incluyendo zonas con recursos estratégicos como agua, bosques nativos, minerales y áreas de enorme valor ambiental.

Frente a ese escenario, el oficialismo inició conversaciones con distintos gobernadores y bloques provinciales para reunir los votos necesarios que permitan avanzar con el proyecto en el Senado. Si ese respaldo finalmente se concretara, también abriría un fuerte debate sobre el papel que asumirían las provincias cuyos representantes resulten determinantes para la aprobación de la iniciativa.

¿Qué pensaría Güemes?

Nadie puede asegurar cuál habría sido la posición de Martín Miguel de Güemes frente a una ley del siglo XXI. Sería una afirmación imposible de demostrar. Pero la historia sí permite conocer cuáles fueron los principios que guiaron toda su vida.

Nunca aceptó que intereses ajenos decidieran sobre el territorio que defendía. Nunca eligió el camino más cómodo cuando entendía que estaba en juego la soberanía. Murió combatiendo precisamente para impedir que fuerzas extranjeras recuperaran el control del norte argentino.

Por eso, si los legisladores vinculados al gobernador Gustavo Sáenz terminaran acompañando una reforma que amplíe las posibilidades de adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros, muchos salteños probablemente se preguntarían si ese gesto político es compatible con el legado del hombre cuyo poncho el gobernador luce con orgullo en cada acto oficial.

El legado no se hereda con un poncho

Los símbolos no hablan por quienes los usan. Hablan por quienes les dieron significado.

Vestir el poncho de Güemes no convierte automáticamente a nadie en continuador de su legado. Ese legado se construye con decisiones concretas, especialmente cuando la soberanía vuelve a convertirse en un tema de debate nacional.

Porque el verdadero homenaje al héroe salteño no consiste en ponerse su poncho frente a una cámara. Consiste en demostrar, con los hechos, que la defensa de la tierra argentina sigue siendo un principio irrenunciable, tal como lo fue para el hombre cuya memoria continúa viva en cada franja roja y negra que identifica al pueblo de Salta.

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