Los océanos alcanzaron una temperatura récord y el planeta vuelve a recibir una señal de alarma climática

La temperatura media de la superficie de los océanos llegó a 21,1 °C el pasado 22 de agosto, el valor diario más alto registrado desde que existen datos comparables. El calentamiento global y un intenso fenómeno de El Niño están detrás del nuevo récord.
28/08/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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El planeta acaba de atravesar un nuevo récord climático que vuelve a poner el foco sobre uno de los principales reguladores del sistema terrestre: los océanos.

El pasado 22 de agosto, la temperatura media diaria de la superficie de los océanos del planeta, excluyendo las regiones polares, alcanzó los 21,1 °C, según los datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, de la Unión Europea.

La cifra superó por un estrecho margen el anterior récord de 21,09 °C, registrado en marzo de 2024. Pero hay un elemento que vuelve especialmente llamativo al nuevo máximo: se produjo en pleno agosto, un momento del año en el que normalmente las temperaturas medias globales del océano se encuentran lejos de sus máximos anuales.

No se trata simplemente de un día excepcional. Copernicus viene registrando durante 2026 temperaturas oceánicas extraordinariamente elevadas. Julio también fue el mes con la temperatura superficial oceánica más alta registrada para ese mes, en un contexto marcado por el desarrollo de un nuevo episodio de El Niño.

 Un océano cada vez más caliente

Los océanos cumplen un papel fundamental en la regulación del clima. Absorben una enorme cantidad del exceso de calor generado por el calentamiento global y también capturan parte del dióxido de carbono presente en la atmósfera.

Pero esa capacidad tiene un límite.

El aumento sostenido de la temperatura del agua provoca una cadena de consecuencias que va mucho más allá de las costas. Los ecosistemas marinos quedan sometidos a un estrés térmico cada vez mayor, mientras las olas de calor marinas se vuelven más frecuentes e intensas.

Los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas más vulnerables. El aumento de la temperatura puede provocar episodios de blanqueamiento y mortalidad, afectando posteriormente a numerosas especies que dependen de estos ambientes.

También están en riesgo las pesquerías. El calentamiento modifica la distribución de las especies y puede obligarlas a desplazarse hacia aguas más frías, alterando cadenas alimentarias y economías que dependen de la actividad pesquera.

 El Niño vuelve a sumar calor

El récord no puede atribuirse a una única causa.

Por un lado está el calentamiento global provocado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero acumuladas durante décadas. Sobre ese escenario se está desarrollando actualmente un fuerte episodio de El Niño, que agrega todavía más calor al sistema oceánico.

Los especialistas esperan que El Niño continúe fortaleciéndose durante los próximos meses, por lo que la temperatura de los océanos podría mantenerse en niveles excepcionalmente elevados.

Esto también puede modificar los patrones atmosféricos a escala planetaria y favorecer fenómenos meteorológicos extremos en distintas regiones.

 Más calor en el mar, más riesgos en tierra

El océano y la atmósfera están permanentemente conectados. Cuando el agua superficial se encuentra anormalmente caliente, aumenta la cantidad de energía disponible para el sistema climático.

Las temperaturas oceánicas elevadas pueden favorecer precipitaciones extremas, tormentas más intensas y olas de calor marinas, además de contribuir al aumento del nivel del mar mediante la expansión térmica del agua.

El calentamiento también reduce la capacidad de determinados ecosistemas oceánicos para funcionar como grandes reservorios naturales de carbono.

En otras palabras: un océano más caliente no solamente es una consecuencia del cambio climático, sino que puede modificar los mecanismos que regulan el clima del planeta.

 ¿Qué significa para Argentina?

Aunque el récord corresponde a un promedio global, sus consecuencias también pueden sentirse en América del Sur.

Las aguas del Atlántico cumplen un papel fundamental en el clima argentino. Las variaciones de temperatura del océano pueden modificar la circulación atmosférica, las precipitaciones y la frecuencia o intensidad de determinados eventos extremos.

Además, Argentina posee una de las plataformas continentales más extensas del mundo y una importante actividad pesquera. Los cambios persistentes en la temperatura del Atlántico pueden modificar la distribución de especies y afectar ecosistemas y actividades económicas vinculadas al mar.

El fenómeno de El Niño también resulta particularmente relevante para Sudamérica porque puede alterar los patrones de lluvia en distintas regiones del continente.

 Una señal que llega en un año de récords

El nuevo máximo de 21,1 °C se suma a una larga sucesión de indicadores que muestran el rápido calentamiento del sistema climático.

Lo más preocupante no es únicamente que se haya roto un récord, sino la velocidad con la que los océanos están alcanzando temperaturas excepcionalmente altas y la época del año en la que se produjo este nuevo máximo.

Los océanos son, en muchos sentidos, el gran termómetro del planeta. Y mientras continúen acumulando calor, sus efectos no quedarán confinados al mar: llegarán a las costas, las ciudades, la producción de alimentos, la biodiversidad y los sistemas meteorológicos.

El océano acaba de marcar un nuevo récord. Y, detrás de esos 21,1 °C, hay una advertencia que alcanza a todo el planeta.

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