
Nepal: el aluvión que llegó desde el Tíbet ya dejó 362 muertos y casi 1.400 desaparecidos
27/08/2026
La Política Ambiental
Una de las peores catástrofes naturales de los últimos años golpeó al Himalaya y dejó una enorme zona de destrucción a ambos lados de la frontera entre Nepal y China. Una avalancha de hielo y rocas provocó el bloqueo temporal de un río en el Tíbet y, cuando la barrera natural cedió, una gigantesca masa de agua, barro y sedimentos descendió hacia Nepal.
El último balance disponible indica que 359 personas murieron en Nepal y otras tres en el Tíbet, mientras que 1.384 permanecen desaparecidas entre ambos países: 826 en Nepal y 558 en territorio chino. Las cifras continúan actualizándose mientras los equipos de rescate buscan víctimas a lo largo de los ríos Bhotekoshi y Trishuli.
Una pared de agua apareció sin aviso
El desastre comenzó durante la mañana del miércoles 26 de agosto en la zona del río Lhende Khola, en el lado tibetano de la frontera.
Según la reconstrucción realizada a partir de imágenes satelitales y análisis geológicos, una enorme masa de hielo y roca se desprendió de una zona glaciar ubicada a unos 5.200 metros de altura y cayó aproximadamente 1.200 metros hasta el fondo del valle.
El desprendimiento arrastró rocas y sedimentos y terminó bloqueando temporalmente el río Lhende. La acumulación generó una represa natural que finalmente cedió, liberando una enorme cantidad de agua y material hacia aguas abajo.
La violencia del fenómeno tomó completamente por sorpresa a las comunidades nepalesas.
No había lluvias intensas en la zona cuando ocurrió la inundación. Rajendra Dhungana, jefe de la oficina de Aduanas de Rasuwa, contó a The Kathmandu Post que inicialmente creyó que se había producido un terremoto. Cuando salió del edificio vio una enorme pared de agua descendiendo hacia el poblado de Timure.
Más de 300 camiones y vehículos que se encontraban esperando en el puesto fronterizo fueron arrastrados por la corriente.
No fue un terremoto
Durante las primeras horas, una de las hipótesis fue que un terremoto de magnitud 4,4 había desencadenado el desastre.
Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos revisó posteriormente esa interpretación. El movimiento registrado por los instrumentos sísmicos habría sido producido por el propio deslizamiento de hielo y roca y no por un terremoto que lo hubiera provocado.
El desprendimiento llegó a generar una señal equivalente a un evento sísmico de magnitud 5,2.
La secuencia habría sido, entonces:
colapso glaciar → avalancha de hielo y roca → bloqueo del río → formación de una represa natural → ruptura de la barrera → aluvión de agua, barro y sedimentos.
Y todo ocurrió en cuestión de minutos.
El río Trishuli subió nueve metros en media hora
Después de atravesar la zona fronteriza, la enorme masa de agua ingresó al Bhotekoshi, que posteriormente desemboca en el sistema del río Trishuli.
La crecida avanzó rápidamente hacia el sur y arrasó comunidades, rutas, puentes y establecimientos ubicados a lo largo de los valles.
En algunos sectores, el nivel del Trishuli llegó a aumentar aproximadamente nueve metros en apenas 30 minutos.
El agua no avanzaba sola: transportaba toneladas de rocas, árboles, vehículos, estructuras metálicas y sedimentos.
El resultado fue un aluvión capaz de modificar el paisaje de los valles y borrar sectores completos de poblaciones que se encontraban a orillas de los ríos.
40 kilómetros de rutas y 41 puentes destruidos
La infraestructura de la región quedó prácticamente devastada.
Los medios nepaleses reportan que alrededor de 40 kilómetros de rutas y 41 puentes fueron destruidos o gravemente afectados. La pérdida de estas conexiones terrestres complicó todavía más la búsqueda de sobrevivientes y obligó a utilizar helicópteros para acceder a numerosas comunidades.
También fueron destruidos al menos nueve proyectos hidroeléctricos y numerosas instalaciones comerciales.
La zona de Rasuwagadhi, uno de los principales pasos fronterizos entre Nepal y China, quedó particularmente afectada.
Del lado tibetano, el aluvión alcanzó el área de Gyirong, donde también destruyó infraestructura y obligó a evacuar poblaciones consideradas vulnerables. China confirmó tres víctimas fatales y 558 personas desaparecidas en ese sector.
Casi 1.400 personas siguen desaparecidas
Este es uno de los datos que más confusión generó durante las primeras horas de la tragedia.
En Nepal, el último reporte de las autoridades contabiliza 826 personas fuera de contacto. Entre ellas hay residentes, integrantes de las fuerzas de seguridad y turistas.
El Consejo de Turismo de Nepal informó inicialmente cifras de 579 turistas desaparecidos, pero el último reporte del Kathmandu Post elevó esa cifra a 590 turistas: 476 extranjeros y 114 ciudadanos nepaleses.
Entre los extranjeros que todavía no fueron localizados figuran:
- 177 ciudadanos de India
- 63 de Estados Unidos
- 53 de Ucrania
- 34 de Australia
- 33 del Reino Unido
- 25 de Canadá
También hay ciudadanos de Alemania, Singapur, Sudáfrica y otros países.
A esos 826 desaparecidos de Nepal hay que sumar los 558 reportados por China en el Tíbet, incluidos 260 extranjeros.
Por eso, el total regional asciende a 1.384 personas desaparecidas, es decir, casi 1.400.
La diferencia entre las cifras que circularon durante el día se debe a que los partes de Nepal fueron actualizándose rápidamente y algunos organismos contabilizan únicamente turistas, mientras que otros incluyen a todas las personas cuyo paradero todavía se desconoce.
El balance de muertos también se actualizó rápidamente
La cantidad de víctimas fatales aumentó de manera vertiginosa a medida que los equipos pudieron recuperar cuerpos río abajo.
Un informe de Onlinekhabar, basado en datos de la Policía de Nepal, contabilizó 289 cuerpos recuperados a las 15 horas del jueves. Posteriormente, otro reporte del mismo medio indicó que la cifra había ascendido a 359 cuerpos.
A esos 359 fallecidos en Nepal se suman tres víctimas confirmadas en el Tíbet.
Por eso, el balance regional más actualizado alcanza 362 muertos.
La cifra, sin embargo, todavía puede aumentar.
El rescate se hace desde el aire
La destrucción de las rutas convirtió a los helicópteros en una herramienta fundamental para llegar hasta las comunidades aisladas.
El Ejército de Nepal desplegó aeronaves, equipos de búsqueda, drones y perros especializados para localizar personas entre los escombros y a lo largo de los cauces.
Hasta este jueves, al menos 125 personas habían sido evacuadas en helicópteros desde la zona de Timure, una de las áreas más afectadas.
Pero las condiciones siguen siendo extremadamente difíciles. Los caminos desaparecieron, varios puentes fueron arrastrados y el barro continúa cubriendo amplios sectores.
En muchos lugares, los equipos de rescate deben desplazarse por los propios cauces de los ríos para intentar encontrar sobrevivientes o recuperar cuerpos.
Ahora existe otro peligro: un nuevo lago podría provocar otra inundación
La emergencia tampoco terminó.
Las enormes cantidades de hielo, rocas y sedimentos desplazadas por el desastre formaron nuevas obstrucciones naturales en los cursos de agua.
China detectó particularmente un lago formado por una barrera de escombros en una zona ubicada aguas arriba. Las autoridades están monitoreando su evolución debido al riesgo de que la estructura natural se rompa y genere una nueva inundación.
Según The Kathmandu Post, China advirtió que alrededor de 3 millones de metros cúbicos de agua podrían ingresar al lago durante los próximos tres días, aumentando la presión sobre la barrera natural.
Esto significa que los equipos de emergencia no solamente están buscando sobrevivientes de la primera catástrofe: también deben prepararse para una posible segunda crecida.
Un Himalaya cada vez más inestable
El desastre vuelve a poner en discusión el impacto del calentamiento global sobre las regiones de alta montaña.
Los científicos todavía estudian las causas exactas del colapso que desencadenó el aluvión, por lo que sería incorrecto atribuir este episodio exclusivamente al cambio climático.
Pero existe una relación cada vez más estudiada entre el calentamiento del Himalaya y la pérdida de estabilidad de glaciares, laderas y lagos de origen glaciar.
Cuando una masa de hielo colapsa desde miles de metros de altura, puede arrastrar enormes cantidades de roca y sedimentos. Si además bloquea un río, el peligro se multiplica: se forma una represa natural que puede acumular millones de metros cúbicos de agua y liberar toda esa energía de manera súbita.
Por eso, el Himalaya enfrenta una amenaza que no se limita al retroceso de sus glaciares.
El problema también es qué ocurre cuando esos glaciares dejan de ser estructuras estables.
Una catástrofe que todavía no terminó
El aluvión atravesó la frontera entre China y Nepal y se transformó rápidamente en una emergencia humanitaria de enormes dimensiones.
362 personas murieron, casi 1.400 continúan desaparecidas y cientos de kilómetros de infraestructura quedaron destruidos. Entre los desaparecidos hay cientos de turistas extranjeros, trabajadores, habitantes de las comunidades ribereñas y miembros de las fuerzas de seguridad.
Mientras los equipos continúan buscando sobrevivientes, las autoridades mantienen la vigilancia sobre los nuevos embalses naturales que quedaron formados en las montañas.
La tragedia dejó además una advertencia que excede las fronteras de Nepal y China: en un Himalaya sometido a un rápido calentamiento, un desprendimiento ocurrido a más de 5.000 metros de altura puede transformarse en cuestión de minutos en una pared de agua, hielo, barro y rocas capaz de recorrer decenas de kilómetros y destruir comunidades enteras.
Y mientras las familias siguen esperando noticias de casi 1.400 personas, el peligro de una segunda inundación todavía permanece latente.


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