
Una tormenta solar podría afectar a la Tierra durante este viernes y abrir la puerta a auroras en el hemisferio sur
La Política Ambiental
El Sol vuelve a mostrar una intensa actividad y durante este viernes 28 de agosto la Tierra atraviesa un período de tormenta geomagnética asociado a material expulsado desde nuestra estrella.
El Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA mantiene vigente una alerta de tormenta geomagnética G2, considerada moderada, para el 28 y 29 de agosto. El organismo estadounidense señaló que la actividad está relacionada con eyecciones de masa coronal que abandonaron el Sol el pasado 25 de agosto, además de la influencia de una corriente de viento solar proveniente de un agujero coronal.
El fenómeno forma parte de un episodio de actividad solar que comenzó a intensificarse durante los últimos días y que podría extenderse hasta el sábado.
¿Qué es una tormenta solar?
Las tormentas geomagnéticas se producen cuando partículas y campos magnéticos provenientes del Sol interactúan con la magnetósfera terrestre.
Una de las principales fuentes de estos eventos son las eyecciones de masa coronal (CME), enormes expulsiones de plasma solar que pueden viajar millones de kilómetros hasta alcanzar nuestro planeta.
Cuando ese material interactúa con el campo magnético terrestre, puede generar perturbaciones que afectan principalmente a la ionosfera y a las capas superiores de la atmósfera.
Uno de los efectos más espectaculares es la aparición de auroras polares, cuando las partículas solares interactúan con los gases de la atmósfera y producen las conocidas luces verdes, rojas o violetas.
¿Podrían verse auroras en Argentina?
Es uno de los puntos que genera mayor expectativa.
Una tormenta geomagnética de categoría G2 puede hacer que las auroras sean visibles a latitudes más bajas que las habituales. Sin embargo, esto no significa que necesariamente puedan observarse desde Buenos Aires o desde el centro del país.
Las posibilidades aumentan cuanto más al sur se encuentre el observador, por lo que las regiones australes de Argentina presentan mejores condiciones.
Además, la intensidad real de una tormenta geomagnética puede variar considerablemente respecto de los pronósticos iniciales. La trayectoria, velocidad y orientación del material expulsado por el Sol son factores determinantes para conocer cuánto impacto tendrá sobre la Tierra.
Tecnología bajo vigilancia
Aunque una tormenta G2 no representa un escenario de catástrofe para la población, sí puede generar perturbaciones en determinados sistemas tecnológicos.
Entre los posibles efectos se encuentran interferencias en comunicaciones de radio de alta frecuencia, alteraciones en sistemas de navegación satelital y perturbaciones en satélites. También pueden producirse corrientes geomagnéticamente inducidas que afectan determinadas infraestructuras eléctricas, aunque los efectos dependen de la intensidad y duración del evento.
Los sistemas de monitoreo espacial siguen la evolución del fenómeno para determinar si la actividad finalmente alcanza los niveles previstos o si se produce una intensificación.
El Sol atraviesa un período de gran actividad
El episodio ocurre en un contexto de elevada actividad solar. El Sol atraviesa actualmente una etapa cercana al máximo del ciclo solar 25, un período de aproximadamente 11 años durante el cual aumenta y disminuye la cantidad de manchas solares y la frecuencia de fenómenos eruptivos.
Las tormentas geomagnéticas forman parte natural de la actividad de nuestra estrella y, pese a sus posibles consecuencias tecnológicas, no representan por sí mismas una amenaza directa para las personas en la superficie terrestre, ya que la atmósfera y el campo magnético del planeta actúan como una protección fundamental.
Durante las próximas horas, la evolución del viento solar será clave para determinar la intensidad definitiva del fenómeno.
Y si la actividad se fortalece lo suficiente, el cielo austral podría convertirse en uno de los grandes protagonistas de la noche: las auroras podrían desplazarse hacia latitudes mucho más bajas de lo habitual y ofrecer un espectáculo poco frecuente en el hemisferio sur.


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