
Bolivia queda bajo la nieve: más de 121.000 familias afectadas por un temporal que golpea a seis departamentos
La Política Ambiental
Bolivia atraviesa una de las situaciones meteorológicas más complejas de este invierno. Las intensas nevadas, acompañadas por temperaturas extremadamente bajas, ya afectaron a más de 121.000 familias en seis departamentos del país, según el último balance del Viceministerio de Defensa Civil.
El temporal golpeó a Potosí, Oruro, La Paz, Cochabamba, Chuquisaca y Tarija, con especial impacto sobre las comunidades ubicadas en las zonas altas del país.
Del total informado por las autoridades, 96.462 familias fueron consideradas afectadas y otras 25.269 damnificadas. El balance continúa siendo preliminar y podría aumentar a medida que los municipios completen el relevamiento de daños.
La nieve no solamente cubrió caminos y comunidades. También provocó importantes pérdidas en la producción agropecuaria, particularmente entre las poblaciones que dependen de la cría de llamas, alpacas y ovejas para subsistir.
Casi 94.000 hectáreas de cultivos afectadas
Uno de los principales impactos se concentra en el sector productivo.
Las autoridades reportaron daños sobre 93.934 hectáreas de cultivos, mientras que otras 1.289 hectáreas fueron consideradas completamente perdidas.
El frío extremo y la acumulación de nieve también provocaron la muerte de al menos 897 animales camélidos, aunque los relevamientos continúan y el número podría incrementarse.
Para las comunidades rurales del altiplano, la situación representa un problema que va mucho más allá de algunos días de frío.
La nieve cubre los pastizales utilizados para alimentar al ganado y dificulta el acceso a agua y alimentos. Las bajas temperaturas también aumentan el riesgo de mortalidad entre los animales que permanecen expuestos durante períodos prolongados.
Por eso, una de las prioridades de la asistencia estatal es el envío de forraje, vitaminas e insumos veterinarios, además de alimentos y ayuda humanitaria para las familias afectadas.
Potosí, el epicentro del temporal
Potosí se convirtió en una de las regiones más golpeadas por el fenómeno.
Días atrás, la Gobernación declaró la emergencia regional debido a la magnitud de los daños. En el municipio de Uyuni, uno de los principales destinos turísticos del país, miles de familias fueron afectadas y decenas de miles de animales quedaron expuestos a las condiciones extremas.
La nieve también alcanzó sectores cercanos al Salar de Uyuni y la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, ubicada a más de 4.200 metros de altura y próxima a la frontera con Chile.
En algunos sectores, la acumulación de nieve obligó a cerrar rutas y dejó vehículos varados durante horas.
Turistas quedaron atrapados en las rutas
El temporal también afectó al turismo.
Durante los momentos más intensos de la nevada, cientos de personas quedaron varadas en rutas de alta montaña. Entre ellas había turistas extranjeros que regresaban desde el Salar de Uyuni.
Las autoridades bolivianas debieron desplegar operativos para auxiliar a los viajeros y liberar las vías bloqueadas por la nieve.
En uno de los operativos fueron asistidas más de 360 personas, entre ellas alrededor de 60 turistas italianos. También se registraron casos de ciudadanos estadounidenses y franceses que necesitaron asistencia debido al cierre de las rutas.
El fenómeno afectó además la actividad del aeropuerto de Uyuni y generó interrupciones en distintos corredores viales de la región andina.
Seis departamentos bajo los efectos del frío
Aunque Potosí aparece como el epicentro de la emergencia, el fenómeno tuvo un alcance mucho mayor.
Las autoridades reportaron impactos en seis de los nueve departamentos bolivianos: Potosí, Oruro, La Paz, Cochabamba, Chuquisaca y Tarija.
En Cochabamba, por ejemplo, el municipio de Cocapata también sufrió importantes consecuencias. En esa zona más de un millar de familias fueron afectadas por la intensa nevada y las temperaturas extremas.
La situación obligó a distintos gobiernos municipales a avanzar con declaratorias de desastre y emergencia para poder acceder a recursos y asistencia.
Una nevada excepcional en un país acostumbrado al frío
Bolivia tiene una extensa región de altiplano y numerosas comunidades ubicadas a gran altura, por lo que las nevadas forman parte de su clima invernal.
Sin embargo, la magnitud territorial y los daños provocados por este episodio son los que convirtieron al fenómeno en una emergencia.
La acumulación de nieve durante varios días, combinada con temperaturas muy bajas, dejó caminos intransitables, cubrió pasturas y afectó tanto a las comunidades rurales como a las actividades productivas y turísticas.
El fenómeno también expone la vulnerabilidad de las poblaciones que viven en zonas de montaña frente a eventos meteorológicos extremos.
El frío extremo también puede convertirse en una emergencia ambiental
Las imágenes de Bolivia cubierta de blanco pueden parecer, a primera vista, solamente un fenómeno invernal extraordinario.
Pero detrás de la nieve hay un impacto ambiental y social considerable.
La pérdida de ganado significa también pérdida de recursos para comunidades que dependen de la actividad ganadera. Los daños en cultivos afectan la producción de alimentos y los ingresos de pequeños productores. Y los cortes de rutas dificultan la llegada de asistencia precisamente a las zonas donde más se necesita.
A esto se suma la vulnerabilidad de los ecosistemas de altura, donde las condiciones extremas pueden afectar la disponibilidad de alimento para la fauna y modificar temporalmente el funcionamiento de los ambientes altoandinos.
Una emergencia que todavía continúa
El último balance muestra que la situación está lejos de haber terminado.
Las autoridades bolivianas continúan recibiendo reportes de municipios afectados y advierten que la emergencia no se resolverá simplemente cuando deje de nevar, ya que los daños sobre la producción, el ganado y las rutas persistirán durante los próximos días.
El Gobierno puso en marcha medidas de asistencia que incluyen distribución de forraje, medicamentos veterinarios y alimentos, además de trabajos para recuperar caminos y apoyar a las comunidades rurales.
Mientras tanto, continúa el monitoreo de las condiciones meteorológicas.
Bolivia quedó cubierta de nieve, pero detrás del paisaje blanco hay una emergencia que ya alcanzó a más de 121.000 familias, dañó decenas de miles de hectáreas productivas y puso en riesgo a miles de animales. El temporal todavía no terminó y el verdadero impacto sobre las comunidades del altiplano recién comienza a dimensionarse.


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