Mataron a Acaí, la yaguareté reinsertada en El Impenetrable Chaqueño

ACTUALIDAD11/11/2025La Política AmbientalLa Política Ambiental
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En el norte del país, donde el silencio del monte suele ser interrumpido solo por el viento y el canto de las aves, una noticia estremeció a la comunidad ambiental: Acaí, una joven yaguareté liberada hace apenas un mes en el Parque Nacional El Impenetrable, fue asesinada.

Su collar satelital, diseñado para monitorear sus movimientos y garantizar su adaptación al entorno, fue hallado en el río Bermejo. Todo apunta a la caza furtiva. No hay rastros del cuerpo, pero las señales son claras: Acaí fue víctima de un acto deliberado.

Una vida reinsertada, un proyecto en riesgo

Acaí tenía casi tres años. Había nacido en libertad en Corrientes, dentro del proyecto de reintroducción del yaguareté en los Esteros del Iberá, y su traslado al Chaco representaba una apuesta científica y simbólica: repoblar una región donde el gran felino había desaparecido hace décadas.

El 5 de octubre fue liberada como la quinta yaguareté del programa de recuperación de la especie en El Impenetrable. La joven hembra mostraba un comportamiento exploratorio normal, desplazándose por nuevas zonas y cazando sin dificultad. Pero el 25 de octubre, su collar dejó de emitir señal.

Durante días, el equipo de la Fundación Rewilding Argentina y la Administración de Parques Nacionales desplegó una búsqueda aérea y terrestre. Finalmente, hallaron el dispositivo enterrado en el barro del río Bermejo. Según los especialistas, el hecho de que el collar haya aparecido sin el cuerpo, y en un sitio distante de la última ubicación registrada, refuerza la hipótesis de un asesinato: la mataron lejos del río y arrojaron el collar para eliminar las pruebas.

La caza, una amenaza que no cede

Aunque pueda parecer un hecho aislado, la caza furtiva del yaguareté sigue siendo una práctica frecuente en distintas regiones del país. Por ignorancia, prejuicios o simple codicia, el felino más emblemático del continente es perseguido incluso en zonas donde su caza está penada con prisión y multas millonarias.

El yaguareté —declarado Monumento Natural Nacional y protegido en todas las provincias donde habita— cumple un rol vital como depredador tope: regula poblaciones de otras especies, mantiene el equilibrio de los ecosistemas y su presencia indica la buena salud del ambiente.

Cada individuo perdido representa un retroceso inmenso. En Argentina, se estima que quedan apenas unos 200 ejemplares distribuidos en pequeños núcleos en Misiones, Salta, Jujuy, Formosa y Corrientes.

La investigación judicial

Tras el hallazgo del collar, la Fundación Rewilding Argentina informó inmediatamente a la Administración de Parques Nacionales, que presentó una denuncia en la Justicia. La causa busca determinar quiénes fueron los responsables y bajo qué circunstancias ocurrió el crimen.

El seguimiento satelital será clave: los registros del collar podrían aportar información precisa sobre los últimos movimientos de Acaí antes de desaparecer. Testimonios de vecinos de la zona sostienen que un hombre habría cazado a un yaguareté días antes de la pérdida de señal.

Una pérdida que duele más allá del ambiente

La muerte de Acaí no es solo la de un animal silvestre. Es un símbolo del esfuerzo conjunto entre científicos, guardaparques y comunidades locales que desde hace años intentan recuperar al gran felino del norte argentino. Es también una alerta sobre la fragilidad de nuestros ecosistemas y la urgencia de reforzar el vínculo entre la conservación y la gente que habita el monte.

Los especialistas coinciden: es necesario aumentar el trabajo de educación ambiental, el patrullaje y la vigilancia, pero también acompañar a las comunidades con alternativas productivas que integren al yaguareté como parte del paisaje, no como un enemigo.

El futuro del yaguareté argentino

Pese a la tristeza, los equipos que trabajan en El Impenetrable mantienen la convicción. Acaí formaba parte de un proyecto que ya había logrado un hito histórico: el nacimiento del primer cachorro silvestre en libertad en esa zona, luego de 35 años sin registros de hembras libres.

“Es un retroceso, pero no una derrota”, sostienen los conservacionistas. La pérdida de Acaí reafirma la necesidad de ampliar el monitoreo, colocar collares a más ejemplares y fortalecer la protección legal y territorial.

El desafío no es menor:

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