Protesta, represión y polémica: tensión en el Congreso por la Ley de Glaciares y una violación a la libertad de prensa

ACTUALIDAD26/02/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

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Escalinatas, glaciares y libertad de prensa: una jornada de tensión frente al Congreso

La discusión por la posible modificación de la Ley de Glaciares sumó este jueves un nuevo capítulo cargado de tensión política, ambiental y social. Activistas de Greenpeace realizaron una protesta en las escalinatas del Congreso de la Nación para rechazar los cambios impulsados en el Senado, mientras que en paralelo se produjo la violenta detención de un camarógrafo que cubría los hechos. El episodio abrió un debate que va mucho más allá de la reforma ambiental: también interpela el respeto a la libertad de prensa.

Una protesta directa contra la reforma

La acción fue tan simbólica como provocadora. Integrantes de Greenpeace desplegaron una intervención en las escalinatas del Palacio Legislativo con consignas dirigidas a los senadores, cuestionando el proyecto que busca modificar aspectos centrales de la Ley de Glaciares.

La norma, sancionada en 2010, estableció presupuestos mínimos para la protección de glaciares y del ambiente periglacial, considerados reservas estratégicas de agua dulce. Para organizaciones ambientales, cualquier flexibilización en sus criterios abre la puerta a actividades extractivas —especialmente minería metalífera— en zonas sensibles de alta montaña.

Desde sectores que respaldan la reforma sostienen que es necesario actualizar definiciones técnicas para permitir inversiones productivas en determinadas áreas. Sin embargo, especialistas en derecho ambiental advierten que cambiar el alcance de conceptos como “ambiente periglacial” o “función hídrica relevante” podría debilitar la protección efectiva de fuentes de agua clave en un contexto de crisis climática y retroceso glaciar acelerado.

Intervención policial y detenciones

La protesta fue rápidamente interrumpida por fuerzas de seguridad que actuaron en el lugar. Varios manifestantes fueron detenidos durante el operativo de desalojo. Testigos registraron momentos de forcejeo y uso de la fuerza para retirar a los activistas de las escalinatas.

El episodio se dio en un clima político ya cargado por el debate legislativo y por el trasfondo económico de la discusión: el rol de la minería, el litio y los proyectos extractivos en la matriz productiva argentina. En ese marco, la calle se convirtió en escenario de una disputa más amplia sobre el modelo de desarrollo y el equilibrio entre crecimiento económico y protección ambiental.

Grave denuncia por violación a la libertad de prensa

En medio del operativo, un camarógrafo de televisión que estaba cubriendo la protesta fue reducido y detenido por efectivos de la Policía Federal. Según las imágenes difundidas y los relatos de colegas presentes, el trabajador de prensa se encontraba desempeñando tareas profesionales cuando fue empujado, inmovilizado y retirado del lugar.

El hecho generó fuertes cuestionamientos por parte de periodistas y organizaciones vinculadas a la defensa de la libertad de expresión, que señalaron que la detención constituye una grave vulneración del derecho a informar y a registrar hechos de interés público.

La libertad de prensa no es un privilegio corporativo, sino una garantía constitucional que protege el derecho de la sociedad a estar informada. En contextos de protesta social y operativos de seguridad, el respeto por el trabajo periodístico es un indicador central de la calidad democrática.

Glaciares, agua y futuro

Más allá del impacto inmediato de la jornada, el trasfondo del conflicto es estructural. Argentina posee más de 16.000 cuerpos de hielo inventariados que cumplen funciones clave: regulan caudales, alimentan cuencas hídricas y sostienen ecosistemas andinos.

En un escenario global atravesado por el calentamiento climático, la protección de estas reservas naturales adquiere una dimensión estratégica. El debate legislativo no solo involucra intereses económicos y productivos, sino también compromisos internacionales en materia ambiental y el derecho de las futuras generaciones a acceder al agua.

La jornada dejó una postal potente: activismo ambiental, intervención policial y cuestionamientos por la detención de un trabajador de prensa. El Senado deberá ahora discutir el contenido de la reforma, pero también queda abierta otra discusión igual de relevante: cómo se gestionan los conflictos sociales y qué lugar ocupan los derechos fundamentales en ese proceso.

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