
Nación intervino el Parque Nacional Los Alerces en medio de incendios, denuncias y vacío de autoridad
25/01/2026
La Política Ambiental
En el punto más crítico de los incendios forestales en la Patagonia, el Gobierno nacional decidió intervenir el Parque Nacional Los Alerces, una medida excepcional que expone la gravedad de la situación y la acumulación de denuncias por falta de conducción, censura interna e inacción operativa frente al avance del fuego.
La decisión llega tarde, cuando miles de hectáreas ya fueron afectadas y crece el malestar entre brigadistas, trabajadores del parque y vecinos de la zona, que desde hace semanas advertían sobre desorganización, ausencia de presencia política y fallas en la gestión de la emergencia.
Denuncias desde el territorio
En los últimos días, brigadistas y pobladores denunciaron:
falta de coordinación en el combate del fuego,
escasez de recursos y logística,
restricciones para comunicar la situación real del incendio,
y ausencia de autoridades con capacidad de decisión en el territorio.
La Cámara de Turismo del Chubut también reclamó públicamente cambios en la conducción del parque, señalando que la crisis impacta de lleno en la seguridad, el ambiente y la economía regional.
Un parque estratégico sin conducción efectiva
El Parque Nacional Los Alerces no es un área cualquiera: es Patrimonio Mundial de la Humanidad, resguarda bosques milenarios y cuencas hídricas clave. La falta de una conducción sólida durante una emergencia de este nivel no solo agrava el daño ambiental, sino que pone en riesgo a brigadistas y comunidades cercanas.
La intervención nacional busca recomponer el mando y ordenar la respuesta, pero también funciona como reconocimiento implícito de un fracaso previo en la gestión del parque.
Incendios, ajuste y responsabilidad política
La crisis en Los Alerces no puede separarse del contexto general: recortes presupuestarios, debilitamiento del Sistema Federal de Manejo del Fuego y una política ambiental relegada. Cuando la prevención falla y la respuesta llega tarde, la intervención se convierte en la última herramienta para evitar un colapso mayor.
Vecinos y organizaciones ambientales remarcan que la emergencia no es solo natural, sino también política. La falta de inversión, planificación y conducción explica por qué el fuego avanzó sin control durante días.
Brigadistas en el centro del conflicto
Mientras se anunciaba la intervención, los brigadistas continuaban trabajando en condiciones extremas, con jornadas extenuantes y recursos limitados. Las denuncias de censura y disciplinamiento interno agravan el cuadro y abren interrogantes sobre el trato a quienes sostienen la primera línea del combate.
Especialistas advierten que sin transparencia y respaldo político, la respuesta al fuego se debilita aún más.
Una medida excepcional que no resuelve el fondo
La intervención del Parque Nacional Los Alerces puede ordenar la coyuntura, pero no reemplaza una política estructural. La repetición de incendios, la falta de prevención y las crisis de conducción en áreas protegidas muestran un problema más profundo: el ambiente dejó de ser prioridad.
Mientras el fuego sigue activo, la pregunta que queda abierta es inevitable:
¿la intervención será un punto de inflexión para fortalecer la gestión de los parques nacionales, o solo una respuesta tardía frente a una crisis que se pudo evitar?
En la Patagonia que arde, la conducción política importa tanto como el agua y el viento.


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