Tierra del Fuego contra la Milei: fuerte rechazo a la intervención del Puerto de Ushuaia y advertencias sobre su proyección internacional

23/01/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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La intervención del Puerto de Ushuaia sigue sumando capítulos y ampliando su impacto político más allá de Tierra del Fuego. A las acusaciones por un supuesto avance sobre la soberanía y a las advertencias sobre la creciente sintonía del presidente Javier Milei con los Estados Unidos —y en particular con Donald Trump— ahora se suma otro frente sensible: el posible efecto de la decisión sobre la relación comercial y estratégica con China, uno de los principales socios económicos de la Argentina.

Desde el gobierno fueguino y sectores opositores nacionales sostienen que la medida no puede analizarse de forma aislada. En su lectura, la combinación entre la intervención administrativa del puerto, el giro en política exterior impulsado por Milei y su afinidad ideológica con Washington podría reconfigurar equilibrios delicados en el Atlántico Sur y generar fricciones con Pekín, que en los últimos años incrementó su presencia económica en América Latina y en proyectos vinculados a infraestructura y logística.

El eje Washington–Buenos Aires bajo la lupa

La cercanía política de Milei con Trump y con sectores conservadores estadounidenses es vista en Tierra del Fuego como un dato clave para interpretar el contexto de la decisión. Funcionarios provinciales subrayan que el Presidente ha hecho explícito su alineamiento con Estados Unidos como socio prioritario y advierten que esa orientación podría traducirse en acuerdos estratégicos que modifiquen el perfil de instalaciones sensibles, como el principal puerto argentino de acceso a la Antártida.

Sin acusar la existencia de pactos cerrados, desde la provincia señalan que el solo hecho de que Ushuaia pueda quedar integrada a una agenda geopolítica definida desde el eje norteamericano genera inquietud en una región atravesada históricamente por disputas de soberanía y por la competencia entre potencias globales.

China en la ecuación

En paralelo, dirigentes fueguinos y analistas en comercio exterior alertan que cualquier movimiento que sea interpretado como una alineación exclusiva con Estados Unidos podría tensar la relación con China, socio clave para las exportaciones argentinas de productos agroindustriales, energía y minerales.

“Argentina no puede darse el lujo de quedar atrapada en una lógica de bloques”, repiten en ámbitos provinciales. Temen que una redefinición del rol estratégico del puerto austral, si se la vincula con intereses militares o logísticos extranjeros, sea leída en Pekín como un gesto hostil o como un corrimiento geopolítico que complique futuras inversiones y acuerdos comerciales.

El argumento se apoya en una preocupación más amplia: la política exterior del actual Gobierno, percibida por sus críticos como fuertemente inclinada hacia Washington, podría reducir el margen de maniobra diplomática con otros actores centrales del escenario global.

Federalismo, soberanía y pragmatismo económico

Para el gobernador Gustavo Melella y su entorno, la discusión no es sólo internacional sino también institucional. Insisten en que la Nación avanzó sin diálogo previo con la provincia y que se está definiendo el destino de un activo estratégico sin un debate profundo en el Congreso ni en las jurisdicciones involucradas.

En ese marco, la eventual afectación de las relaciones con China se suma a las advertencias sobre soberanía y ambiente como uno de los ejes de la crítica. El puerto no sólo es una pieza geopolítica: es un motor económico regional y una plataforma clave para la ciencia antártica, el turismo y la logística marítima.

Un tablero global que llega al fin del mundo

Desde la Casa Rosada sostienen que no existe ninguna intención de ceder control territorial ni de afectar vínculos comerciales con terceros países, y que la política exterior apunta a diversificar relaciones y atraer inversiones. Sin embargo, para sus detractores, el caso Ushuaia se transformó en un símbolo de un debate mayor: hasta qué punto el alineamiento internacional de Milei redefine la tradicional estrategia argentina de equilibrio entre potencias.

En el extremo sur del mapa, el movimiento de buques continúa y la temporada turística sigue su curso. Pero en los despachos políticos, Ushuaia ya dejó de ser sólo un puerto: es el escenario donde confluyen soberanía, ambiente, federalismo y la compleja pulseada global entre Estados Unidos y China, con la Argentina intentando —o, según sus críticos, arriesgando— su lugar en ese tablero.

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