Drones, inteligencia artificial y semillas nativas: el proyecto que busca reforestar el Gran Chaco

14/05/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental

La crisis forestal en Argentina abrió paso a nuevas estrategias de restauración ambiental. En el Gran Chaco, una de las regiones con mayores índices de deforestación de Sudamérica, un proyecto impulsado por TNC Argentina y ReForest Latam apuesta por combinar drones, inteligencia artificial y biotecnología para recuperar ecosistemas degradados a gran escala.

La iniciativa se desarrolla actualmente en Tostado, Santa Fe, y Bandera, Santiago del Estero, donde comenzaron pruebas piloto de siembra aérea con cápsulas biodegradables cargadas con semillas nativas. Hasta el momento ya lograron plantar unos 8.000 árboles mediante drones y más de 20.000 de manera manual. El objetivo es alcanzar los 100.000 plantines en las próximas etapas.

Entre las especies seleccionadas aparecen árboles emblemáticos del monte chaqueño, como el algarrobo blanco, el palo borracho amarillo, el guayacán y el quebracho colorado santiagueño. Se trata de especies adaptadas a las condiciones extremas del Gran Chaco y fundamentales para recuperar funciones ecológicas, conservar humedad en los suelos, capturar carbono y restaurar biodiversidad.

Detrás del proyecto está la historia de Damián Rivadeneira y Paula Gianserra, dos emprendedores tucumanos que comenzaron realizando pequeñas experiencias de restauración junto a estudiantes y voluntarios. En 2022 lograron recuperar tres hectáreas de bosque en Tucumán, pero mientras celebraban ese trabajo recibieron una noticia que los marcó: un incendio en el norte de Salta había destruido cerca de 50.000 hectáreas de yungas y monte nativo.

Ese contraste entre el enorme ritmo de destrucción y la lentitud de los métodos tradicionales de plantación fue el punto de partida para crear ReForest Latam, una startup de base tecnológica orientada a la restauración ecológica a gran escala.

La empresa funciona como una plataforma que combina análisis satelital, inteligencia artificial y drones de precisión para optimizar las tareas de reforestación. El proceso comienza en laboratorio, donde desarrollan cápsulas biodegradables llamadas “iSeeds”, que contienen semillas de árboles, arbustos y gramíneas nativas recolectadas localmente y sometidas a tratamientos biotecnológicos para mejorar la germinación y el crecimiento.

Luego intervienen algoritmos de inteligencia artificial que analizan imágenes satelitales y variables ambientales para identificar microzonas específicas dentro de cada terreno. Esa información permite definir qué especies tienen mayores probabilidades de prosperar en cada punto exacto del ecosistema.

Con esos datos, drones equipados con sistemas de siembra aérea distribuyen miles de cápsulas por jornada, incluso en áreas de difícil acceso o afectadas por incendios forestales.

Según sus impulsores, esta metodología permite acelerar los tiempos de restauración y reducir costos logísticos frente a los modelos tradicionales de plantación manual, especialmente en regiones extensas y con topografías complejas.

Actualmente, ReForest Latam desarrolla validaciones en siete ecorregiones y lleva adelante proyectos en el norte argentino, Patagonia, Córdoba, Misiones y Brasil. En total, las áreas intervenidas superan las 400 hectáreas.

El crecimiento del mercado de restauración ambiental también impulsa este tipo de iniciativas. Cada vez más gobiernos, organizaciones y empresas buscan compensar emisiones de carbono o recuperar ecosistemas degradados, generando demanda de servicios de reforestación y regeneración ecológica.

En ese contexto, la startup apunta a trabajar con desarrolladores de proyectos de biodiversidad, mercados de carbono y programas de resiliencia climática, ofreciendo soluciones integrales que van desde el diagnóstico del terreno hasta el monitoreo posterior de las áreas restauradas.

Argentina perdió 173.816 hectáreas de bosques nativos solo en 2023, según el último informe oficial disponible. Frente a ese escenario, los impulsores del proyecto sostienen que la restauración ecológica ya no puede pensarse únicamente desde modelos artesanales o de pequeña escala.

Sin embargo, especialistas remarcan que la reforestación por sí sola no alcanza si no se frenan los desmontes y el avance sobre ecosistemas nativos. En regiones como el Gran Chaco, donde la expansión agropecuaria continúa presionando sobre los bosques, las tareas de restauración conviven con una disputa permanente por el uso del territorio y la conservación ambiental.

Frente a ese escenario, proyectos de restauración ecológica comienzan a ganar protagonismo como herramientas para mitigar los efectos de la crisis climática y recuperar ecosistemas degradados. Aunque especialistas advierten que la reforestación no reemplaza la necesidad urgente de frenar los desmontes, destacan que este tipo de iniciativas pueden contribuir a regenerar territorios ya afectados y fortalecer corredores biológicos en zonas críticas del norte argentino.

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