
Ajuste y vaciamiento: el Gobierno avanza sobre el Servicio Meteorológico y el INTA
20/05/2026
La Política Ambiental
El ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei volvió a golpear de lleno a dos organismos estratégicos para el desarrollo científico, climático y productivo de Argentina: el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Mientras el Servicio Meteorológico sufrió el despido de 140 trabajadores que ya afecta el funcionamiento operativo de estaciones en distintas provincias, el INTA atraviesa un fuerte proceso de vaciamiento marcado por retiros voluntarios, recortes presupuestarios y temor por la pérdida de capacidades técnicas construidas durante décadas.
Trabajadores, investigadores y especialistas advierten que el impacto ya comenzó a sentirse sobre áreas sensibles vinculadas a prevención de fenómenos climáticos extremos, producción agropecuaria, investigación científica y asistencia territorial.
El Servicio Meteorológico pierde observaciones nocturnas

Uno de los casos que más preocupación generó en las últimas semanas fue el del Servicio Meteorológico Nacional.
Tras el despido de 140 trabajadores, gran parte de las estaciones meteorológicas del país dejarán de realizar observaciones nocturnas, reduciendo significativamente la capacidad de monitoreo atmosférico en tiempo real.
El recorte impactó principalmente sobre observadores meteorológicos y personal técnico especializado, responsables de registrar variables como temperatura, humedad, presión atmosférica, precipitaciones y fenómenos extremos durante las 24 horas.
Actualmente Argentina cuenta con alrededor de 115 estaciones meteorológicas distribuidas en distintas provincias, muchas de las cuales todavía dependen de observaciones manuales además de sistemas automatizados.
Sin embargo, luego de los despidos, más de la mitad de esas estaciones ya no podrán sostener guardias nocturnas, generando extensos períodos sin carga de datos meteorológicos.
Especialistas del sector advierten que esto podría afectar la precisión de pronósticos y alertas tempranas vinculadas a tormentas severas, inundaciones, incendios forestales y otros eventos extremos cada vez más frecuentes por el cambio climático.
Además, remarcan que el Servicio Meteorológico no solamente cumple funciones civiles, sino también estratégicas para aviación, navegación marítima, producción agropecuaria y monitoreo del Atlántico Sur.
Un organismo clave para la prevención climática
Dentro del SMN existe creciente preocupación por el deterioro operativo de áreas sensibles que requieren observación constante y personal altamente capacitado.
Meteorólogos sostienen que la automatización no puede reemplazar completamente la experiencia humana en tareas de análisis atmosférico y seguimiento de fenómenos complejos.
También alertan que Argentina ya posee una red meteorológica limitada para la dimensión territorial del país y que los despidos profundizan aún más esa fragilidad.
En medio de un escenario global atravesado por olas de calor, inundaciones, sequías y eventos extremos, distintos especialistas consideran contradictorio que el Estado reduzca justamente las capacidades vinculadas a monitoreo climático y prevención.
El vaciamiento del INTA

En paralelo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria atraviesa uno de los momentos más delicados desde su creación.
Según datos difundidos por trabajadores del organismo, al menos 420 empleados ya aceptaron adherirse al programa de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional.
La administración de Javier Milei busca avanzar sobre aproximadamente 1200 desvinculaciones, lo que representaría más del 20% de toda la planta laboral del instituto.
El proceso se da en un contexto de fuerte caída presupuestaria, paralización de programas y creciente incertidumbre sobre el futuro del organismo.
Trabajadores y sectores científicos denuncian que el INTA viene sufriendo un proceso sistemático de desfinanciamiento que ya impacta sobre investigaciones, asistencia técnica y proyectos territoriales en distintas regiones del país.
Según denuncian desde el sector, el presupuesto real del instituto cayó más de un 36% respecto de 2023 y el deterioro continuó profundizándose durante 2026.
Qué es el INTA y por qué preocupa el ajuste
El INTA fue creado en 1956 y desde entonces se convirtió en uno de los organismos científicos y técnicos más importantes de Argentina.
A lo largo de décadas desarrolló investigaciones vinculadas a producción agropecuaria, semillas, tecnología rural, agricultura familiar, manejo de suelos, adaptación climática y desarrollo regional.
También cumple un rol central en asistencia técnica para productores, especialmente pequeños y medianos establecimientos rurales en distintas provincias.
Además de investigación científica, el organismo trabaja sobre soberanía alimentaria, innovación tecnológica y desarrollo de economías regionales.
Por eso, distintos sectores advierten que el ajuste no solamente afecta puestos laborales, sino capacidades estratégicas vinculadas a producción de alimentos, conocimiento científico y desarrollo nacional.
Temor por venta de tierras y pérdida de infraestructura
Uno de los temas que más alarma genera dentro del INTA es la posibilidad de venta de tierras e infraestructura estratégica.
Según trascendió, existen alrededor de 42 mil hectáreas pertenecientes al organismo bajo análisis por parte de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE).
Trabajadores denuncian que el Gobierno podría avanzar en transferencias o ventas de predios utilizados para investigación, experimentación y producción científica.
También alertan sobre el deterioro de laboratorios, estaciones experimentales y programas territoriales fundamentales para distintas regiones productivas del país.
La preocupación por la fuga de profesionales
Tanto en el SMN como en el INTA crece el temor por la pérdida de personal altamente especializado.
Meteorólogos, técnicos, ingenieros agrónomos, investigadores y científicos requieren años de formación y experiencia acumulada, algo que difícilmente pueda recuperarse rápidamente una vez destruida la estructura estatal.
Sectores científicos sostienen que Argentina construyó durante décadas capacidades estratégicas reconocidas internacionalmente en áreas climáticas, agropecuarias y tecnológicas.
Ahora, advierten que el ajuste impulsado por el gobierno libertario podría generar una fuga irreversible de profesionales hacia el sector privado o directamente al exterior.
El debate de fondo
Desde el oficialismo sostienen que los recortes forman parte de un proceso de “modernización” y reducción del gasto estatal impulsado por el ministro Federico Sturzenegger.
Sin embargo, las críticas no dejan de crecer.
Especialistas remarcan que los países desarrollados fortalecen sus sistemas científicos, climáticos y tecnológicos en medio de la crisis ambiental global, mientras Argentina avanza en sentido inverso.
Para trabajadores e investigadores, el problema excede el ajuste económico.
Lo que está en juego, sostienen, es la capacidad del país para producir conocimiento propio, sostener investigación estratégica y garantizar herramientas fundamentales para enfrentar desafíos climáticos, productivos y ambientales cada vez más complejos.


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