
Continúa la polémica por el evento deportivo en el Glaciar Perito Moreno: la organización casi provoca un desastre ambiental en 2024
27/05/2026
La Política Ambiental
La decisión de volver a realizar el “Winter Swimming World Cup” frente al Glaciar Perito Moreno reactivó una fuerte controversia ambiental en Santa Cruz. Detrás de la imagen promocional de nadadores en aguas heladas y escenarios glaciales, trabajadores del Parque Nacional Los Glaciares recuerdan un episodio ocurrido en 2024 que estuvo a punto de convertirse en un grave problema ecológico para el Lago Argentino.
El evento es impulsado localmente por la organización Nadando Argentina, encabezada por el nadador tucumano Matías Ola, quien desde hace años promueve competencias de natación extrema en aguas frías de la Patagonia junto a la International Winter Swimming Association (IWSA), entidad internacional que regula este tipo de campeonatos.
Sin embargo, la edición realizada en 2024 terminó generando fuertes cuestionamientos dentro del parque nacional luego de que guardaparques y agentes de conservación detectaran que la pileta flotante que pretendía instalar la organización ingresó al área protegida con organismos invasores adheridos a la estructura.
La rápida intervención del personal técnico evitó que especies exóticas terminaran liberadas dentro de uno de los ecosistemas más sensibles y valiosos de la Patagonia.
La pileta venía del Río de la Plata
La competencia internacional de natación en aguas heladas se realizó en agosto de 2024 dentro del Parque Nacional Los Glaciares. Para montar el circuito de competición, la empresa organizadora solicitó autorización para instalar una gran pileta flotante en la Bahía de los Témpanos, frente al Glaciar Perito Moreno.
La estructura estaba compuesta por cerca de 800 bloques flotantes de polietileno que previamente habían sido utilizados en el Río de la Plata, una de las zonas donde proliferan especies invasoras acuáticas en Argentina.
Antes de aprobar el ingreso del equipamiento, la Administración de Parques Nacionales había impuesto una condición central e innegociable: absolutamente toda la infraestructura que ingresara al parque debía atravesar un proceso completo de limpieza y desinfección para evitar contaminación biológica en el Lago Argentino.

Las exigencias habían sido notificadas a la organización con más de un mes y medio de anticipación. El protocolo incluía el desarmado total de los módulos flotantes y la inmersión completa de cada pieza durante el tiempo indicado en soluciones desinfectantes específicas.
Sin embargo, según los informes técnicos posteriores, la empresa organizadora no cumplió correctamente con esos procedimientos, algo que generó fuertes críticas internas dentro del área de conservación del parque.
El hallazgo que frenó la instalación
El 8 de agosto comenzaron a ingresar los módulos flotantes al área protegida. Los bloques fueron trasladados primero en camiones hasta el estacionamiento inferior del Glaciar Perito Moreno y luego movidos hacia la costa de la Bahía de los Témpanos mediante camionetas.
Fue durante esa descarga cuando guardaparques y personal técnico detectaron algo alarmante: los módulos tenían adheridas algas, restos biológicos y moluscos incrustados entre las uniones de las piezas flotantes.
Algunos organismos incluso caían directamente sobre el suelo mientras se descargaba la estructura.
La situación fue comunicada de inmediato al Departamento de Conservación y Manejo del parque, cuyos biólogos inspeccionaron el material y confirmaron la presencia de bivalvos de agua dulce, incluyendo ejemplares del mejillón dorado, una de las especies invasoras más peligrosas para ecosistemas acuáticos de Sudamérica.
El peligro del mejillón dorado en un ecosistema glaciar único

El principal organismo detectado fue el mejillón dorado (Limnoperna fortunei), una especie exótica invasora originaria de China y del sudeste asiático que llegó a Sudamérica décadas atrás a través del agua de lastre de embarcaciones comerciales.
Desde entonces, el molusco se expandió rápidamente por distintos ríos y cuencas de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, generando graves impactos ambientales y económicos.
El problema principal del mejillón dorado es su capacidad extrema de reproducción y adaptación. En poco tiempo puede formar colonias gigantescas adheridas a rocas, estructuras, embarcaciones, cañerías y otros organismos vivos.
Estudios realizados en Argentina demostraron que una población puede pasar de apenas unos pocos individuos a más de 30.000 ejemplares por metro cuadrado en solamente un año.
Además de desplazar especies nativas, el mejillón modifica completamente el equilibrio biológico de los ecosistemas acuáticos. Filtra enormes cantidades de agua, altera cadenas alimenticias y cambia las condiciones químicas y físicas del ambiente.
En distintos lugares del país ya provocó obstrucciones en sistemas hidráulicos, tomas de agua, centrales hidroeléctricas y estructuras acuáticas.
Pero en el caso del Lago Argentino, el riesgo era todavía mayor.
El lago glaciar, alimentado por deshielos patagónicos y protegido dentro del Parque Nacional Los Glaciares, constituye uno de los ecosistemas de agua dulce más prístinos y frágiles de Argentina. La posible introducción de una especie invasora como el mejillón dorado podría haber alterado irreversiblemente un ambiente natural prácticamente único en el mundo.
Especialistas advierten que, una vez instalada, este tipo de especie es extremadamente difícil —y muchas veces imposible— de erradicar completamente.
Cómo lograron evitar el desastre
Frente al hallazgo, los biólogos del área protegida recomendaron inmediatamente retirar toda la estructura flotante antes de que fuera instalada sobre el lago.
La pileta nunca llegó a utilizarse.
Además, guardaparques realizaron recorridas completas por las zonas de descarga para recolectar manualmente los organismos que habían quedado dispersos tanto en el estacionamiento como sobre la costa de la Bahía de los Témpanos.

En algunos sectores encontraron colonias enteras de mejillón dorado adheridas a los bloques. También detectaron fragmentos de valvas destruidas por el tránsito vehicular y ejemplares que todavía seguían vivos.
La rápida intervención evitó que los organismos alcanzaran el agua del Lago Argentino.
Trabajadores del parque sostienen que, de no haberse detectado a tiempo la contaminación biológica, el impacto ambiental podría haber sido extremadamente grave y muy difícil de revertir.
Las fallas de organización que quedaron expuestas
Los informes técnicos posteriores dejaron además fuertes cuestionamientos hacia la organización del evento por no haber respetado adecuadamente las condiciones ambientales exigidas por Parques Nacionales.
Según el Departamento de Conservación y Manejo, los bloques flotantes jamás fueron completamente desarmados para su limpieza, tal como establecía el protocolo oficial.
Tampoco permanecieron sumergidos el tiempo mínimo requerido dentro de la solución desinfectante.
Para los especialistas, esas irregularidades demostraron que el proceso de sanitización fue incompleto y deficiente, permitiendo que especies invasoras llegaran hasta el corazón del parque nacional.
A eso se sumaron otros problemas vinculados a la logística del evento, como el uso de kayaks y embarcaciones de apoyo sin tiempo suficiente para verificar correctamente su desinfección antes de ingresar al lago.
Toda esa situación obligó a modificar el desarrollo de la competencia sobre la marcha. Finalmente, las pruebas se realizaron sin la pileta flotante originalmente anunciada, algo que generó enojo y desconcierto entre varios participantes internacionales.
Muchos recién fueron informados de los cambios durante la inauguración del campeonato.
El informe fue contundente: “No debería volver a realizarse”
Tras el episodio, el Departamento de Conservación y Manejo del Parque Nacional Los Glaciares elaboró un informe crítico sobre el evento.
Allí se concluyó que la Bahía de los Témpanos no reúne condiciones adecuadas para este tipo de infraestructura y actividades masivas debido a los riesgos ambientales y a la fragilidad del entorno glaciar.
El documento además dejó una definición contundente: desde el punto de vista ambiental, el evento no debería volver a desarrollarse dentro de la jurisdicción del Parque Nacional.
Pese a eso, la organización confirmó una nueva edición para agosto de 2026, nuevamente frente al Glaciar Perito Moreno y con intención de reinstalar una pileta flotante sobre el Lago Argentino.
La decisión volvió a encender alarmas entre trabajadores ambientales y sectores vinculados a la conservación, que consideran que los antecedentes de 2024 demostraron los riesgos concretos que implica realizar este tipo de espectáculos deportivos dentro de un ecosistema glaciar protegido.
Con Fotos e Información de Señal Calafate


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