
Chubut: YPF llega a un acuerdo con Nacho Torres y paga solo 25 millones de dólares para cerrar un pasivo ambiental que podría costar hasta 400 millones
La Política Ambiental
Un acuerdo entre el Gobierno de Chubut y YPF volvió a poner en discusión una de las grandes deudas ambientales de la actividad petrolera en la Patagonia: quién debe hacerse cargo de los impactos acumulados después de décadas de extracción de hidrocarburos.
El convenio establece que la empresa entregue aproximadamente 25 millones de dólares para atender pasivos ambientales vinculados a áreas petroleras que dejará de operar, mientras la provincia asumiría la administración de esos territorios y las tareas necesarias para avanzar con su saneamiento.
La polémica surgió porque distintos sectores advierten que el costo real de remediar la contaminación podría ser muy superior. Algunas estimaciones ubican el valor de recuperación ambiental en cifras cercanas a los 400 millones de dólares.
El debate que atraviesa a Chubut no es solamente económico: pone en discusión el principio de responsabilidad ambiental y el rol del Estado frente a los daños generados por industrias extractivas.

Una salida para áreas petroleras maduras con una deuda ambiental pendiente
El acuerdo fue impulsado por el Gobierno de Chubut, encabezado por el gobernador Ignacio Torres, en el marco del proceso de salida de YPF de distintos yacimientos maduros de la provincia.
Las zonas involucradas forman parte de la histórica cuenca del Golfo San Jorge, una región clave para la producción petrolera argentina y especialmente vinculada con Comodoro Rivadavia, uno de los principales centros hidrocarburíferos del país.
Durante más de un siglo, la explotación petrolera generó empleo, crecimiento económico y convirtió a Chubut en una provincia estratégica para el abastecimiento energético nacional. Pero también dejó una enorme infraestructura abandonada: pozos fuera de producción, ductos, instalaciones industriales, residuos y suelos afectados por hidrocarburos.
Ese conjunto de impactos es conocido como pasivo ambiental.
La remediación implica mucho más que retirar equipos en desuso. Requiere estudios de suelo, tratamiento de zonas contaminadas, recuperación de áreas afectadas, control de residuos peligrosos y seguimiento ambiental durante años.
Críticas al convenio: “se paga por contaminar”
Uno de los principales cuestionamientos al acuerdo surgió desde sectores políticos y sociales de la provincia, que consideran que el monto pactado no representa el verdadero costo del daño ambiental acumulado.
El intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, manifestó críticas al convenio y señaló que la ciudad podría quedar afectada por una problemática generada durante décadas de actividad petrolera.
Desde el municipio plantearon que existe una preocupación por el futuro de los territorios impactados y por la posibilidad de que el Estado provincial termine absorbiendo una responsabilidad que debería recaer sobre la empresa que explotó esos recursos.
El eje del conflicto gira alrededor del principio ambiental de “quien contamina paga”, incorporado en la normativa argentina. Para quienes rechazan el acuerdo, la compensación económica acordada no alcanza para cubrir el daño generado.
La Legislatura deberá definir el futuro del acuerdo
El convenio entre YPF y Chubut deberá ser analizado por la Legislatura provincial, que tendrá la última palabra sobre su aprobación.
Desde el oficialismo sostienen que el acuerdo permite ordenar la situación de áreas petroleras con baja rentabilidad, infraestructura antigua y obligaciones ambientales pendientes.
Los sectores críticos, en cambio, advierten que aceptar una suma considerada insuficiente podría significar que la provincia reciba territorios contaminados sin contar con los recursos necesarios para recuperarlos.
El debate también abre una discusión sobre el modelo energético argentino: cómo avanzar hacia nuevas inversiones sin repetir esquemas donde la extracción genera beneficios inmediatos pero deja costos ambientales para las generaciones futuras.
La huella petrolera en la Patagonia
La cuenca del Golfo San Jorge es una de las zonas petroleras más antiguas de la Argentina. La actividad transformó el paisaje patagónico y fue durante décadas uno de los motores económicos de Chubut.
Pero esa historia también dejó miles de instalaciones distribuidas en grandes extensiones de territorio. En una provincia con ecosistemas sensibles como la estepa patagónica, los impactos de la actividad hidrocarburífera pueden permanecer durante años si no existe una remediación adecuada.
La contaminación por hidrocarburos puede afectar suelos, vegetación, fauna local y recursos hídricos, generando consecuencias que superan los límites de los yacimientos.
Una discusión que excede a YPF
El caso Chubut vuelve a instalar un debate nacional sobre el futuro de los recursos naturales y el costo ambiental de las industrias extractivas.
La producción de petróleo y gas continúa siendo una actividad central para la economía argentina, pero los pasivos ambientales muestran una de las principales tensiones del modelo: qué ocurre cuando la explotación termina y quedan los impactos.
Para los críticos del acuerdo, el riesgo es que los daños ambientales se transformen en una deuda pública. Para la provincia, el desafío será demostrar que los fondos obtenidos alcanzan para reparar una parte de una problemática que lleva décadas acumulándose.
La pregunta que queda planteada es directa: si el pasivo ambiental podría costar cientos de millones de dólares, ¿alcanza con un acuerdo de 25 millones para cerrar una deuda que todavía no fue resuelta?



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