En un contexto nacional atravesado por tensiones energéticas, ajuste fiscal y debate sobre el futuro de las energías renovables, la provincia de Santiago del Estero avanza con una apuesta concreta: la construcción de dos nuevos parques solares en las localidades de Añatuya y Bandera. La iniciativa busca reforzar la matriz energética provincial y ampliar la generación eléctrica a partir de fuentes limpias.
Los proyectos se desarrollan en el interior santiagueño, una región con altos niveles de radiación solar y disponibilidad territorial, condiciones clave para la expansión de la energía fotovoltaica en el norte argentino.
Dos parques solares para diversificar la matriz
Las obras corresponden a dos emprendimientos independientes que, en conjunto, sumarán 26 megavatios de potencia instalada. El parque ubicado en Bandera será el de mayor escala, con una capacidad estimada de 20 MW, mientras que el de Añatuya aportará otros 6 MW al sistema eléctrico.
Una vez en funcionamiento, la energía generada permitirá abastecer a miles de hogares y reducir la presión sobre fuentes tradicionales, especialmente en períodos de alta demanda estacional.
Ubicación estratégica y conexión al sistema
La elección de los emplazamientos no es casual. Tanto Añatuya como Bandera cuentan con condiciones óptimas de radiación solar y cercanía a líneas de media tensión, lo que facilita la inyección de energía al sistema interconectado y reduce costos de infraestructura adicional.
Desde el sector energético destacan que este tipo de proyectos descentralizados contribuye a mejorar la estabilidad del sistema y a reducir pérdidas asociadas al transporte de electricidad a largas distancias.
Impacto productivo y empleo local
Más allá de la generación eléctrica, la construcción de los parques solares implica un impacto directo en la economía regional. Durante la etapa de obra se generan puestos de trabajo vinculados a montaje, logística y servicios, mientras que en la fase operativa se requieren perfiles técnicos para mantenimiento y control de las instalaciones.
En este sentido, la provincia viene fortaleciendo la formación técnica vinculada a energías renovables, con egresados capacitados para integrarse a este tipo de emprendimientos, reduciendo la necesidad de mano de obra externa.
Energía solar en el norte argentino
Santiago del Estero se suma así a un proceso más amplio de incorporación de energías renovables en el norte del país, donde la energía solar aparece como una de las alternativas más viables para diversificar la matriz y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Si bien estos proyectos no reemplazan la necesidad de una política energética nacional integral, representan avances concretos en un escenario donde la transición energética suele quedar atrapada entre discursos y falta de inversión sostenida.
Un paso en medio de un debate abierto
La puesta en marcha de los parques solares de Añatuya y Bandera refuerza una idea central: la transición energética no ocurre solo en los grandes centros urbanos o en megaproyectos, sino también en el interior profundo, donde la energía puede transformarse en una herramienta de desarrollo territorial.
En un país con abundante sol y necesidades energéticas crecientes, cada nuevo parque solar no es solo una obra de infraestructura, sino una señal de hacia dónde puede —y debería— orientarse el modelo energético argentino.











