El acuerdo UE–Mercosur, cuestionado por su impacto ambiental y climático

21/01/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur volvió al centro del debate público por sus impactos ambientales y climáticos, en un contexto regional atravesado por incendios forestales, desmontes persistentes y retrocesos en políticas de protección. Organizaciones socioambientales, académicos y sectores productivos advierten que el tratado podría profundizar un modelo extractivo sin garantías suficientes para los bosques, el agua y las comunidades.

Un acuerdo con costos ambientales subestimados
Las críticas apuntan a que el acuerdo incentiva la expansión de actividades intensivas —como la ganadería industrial, la soja y la minería— orientadas a la exportación, sin mecanismos vinculantes que aseguren el cumplimiento de estándares ambientales y climáticos. En países del Mercosur, esto podría traducirse en más presión sobre bosques nativos, aumento de emisiones y conflictos territoriales.

En paralelo, los capítulos ambientales del tratado son señalados como declarativos: carecen de sanciones efectivas ante incumplimientos y no establecen obligaciones claras de trazabilidad y control para evitar que productos asociados a la deforestación ingresen al mercado europeo.

Deforestación, incendios y comercio
El debate se da en un momento crítico. En la región se multiplican los incendios forestales y persisten los desmontes ilegales, fenómenos que diversos informes vinculan a la expansión agroindustrial y a la falta de control estatal. Especialistas alertan que abaratar aranceles y ampliar cupos para commodities sin salvaguardas robustas puede acelerar la pérdida de ecosistemas y agravar la crisis climática.

Desde Europa, sindicatos agrarios y organizaciones ambientales también expresan reparos: temen competencia desleal por estándares ambientales más laxos y cuestionan que el acuerdo contradiga los objetivos del Pacto Verde Europeo.

¿Quién controla y quién paga?
Un punto central es la asimetría de responsabilidades. Mientras el Mercosur asumiría el costo ambiental de expandir la frontera productiva, los beneficios comerciales se concentran en grandes exportadores. Sin cláusulas exigibles de no deforestación, restauración y derechos humanos, el riesgo es externalizar los daños hacia los territorios del Sur Global.

Además, organizaciones reclaman participación ciudadana real y evaluaciones de impacto acumulativo —no solo proyecto por proyecto— para medir efectos sobre biodiversidad, agua y comunidades rurales.

Alternativas en discusión
Las críticas no niegan el comercio, pero proponen condiciones claras:

cláusulas vinculantes de no deforestación y trazabilidad,
mecanismos de sanción por incumplimientos,
cooperación y financiamiento para transición productiva,
protección reforzada de bosques nativos y áreas protegidas,
respeto a derechos territoriales y consulta previa.
Un debate estratégico
El acuerdo UE–Mercosur expone una pregunta de fondo: qué tipo de inserción internacional quiere la región. Avanzar sin garantías ambientales puede profundizar la dependencia extractiva y comprometer bienes comunes estratégicos. En tiempos de crisis climática, los tratados comerciales ya no pueden evaluarse solo por aranceles: deben medirse por su huella ambiental y social.

Mientras crecen las críticas, el futuro del acuerdo sigue abierto. Lo que está claro es que sin reglas ambientales exigibles, el comercio puede convertirse en un acelerador de la deforestación y el conflicto. Y ese costo, una vez más, lo pagan los territorios.
 
 
 

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