Gobernadores patagónicos exigen a Milei declarar emergencia nacional por los incendios forestales

27/01/2026La Política AmbientalLa Política Ambiental
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La Patagonia argentina enfrenta una de las peores crisis ambientales de los últimos años: los incendios forestales que arrasan territorios, consumen bosques nativos y ponen en riesgo fuentes de agua, comunidades y ecosistemas clave llevan semanas fuera de control. Frente a este escenario, los gobernadores de cinco provincias del sur realizaron una reunión de trabajo con autoridades nacionales para exigir que se declare la emergencia nacional por incendios, una herramienta que permitiría acelerar recursos, coordinar esfuerzos y reforzar la respuesta integral ante la emergencia ambiental.

Un llamado urgente al Gobierno nacional

Este martes, los mandatarios provinciales de Chubut, La Pampa, Río Negro, Neuquén y Santa Cruz mantuvieron un encuentro virtual en el que coincidieron en la gravedad de la situación que atraviesa la región patagónica como consecuencia de los incendios forestales y la crisis climática que los intensifica. En ese marco, solicitaron formalmente al Congreso de la Nación que trate con carácter de urgencia el proyecto de ley de Emergencia Ígnea durante el período de sesiones extraordinarias, que se extenderá en los próximos días. La iniciativa también fue planteada ante autoridades del Ejecutivo, en particular a través del ministro del Interior, con miras a lograr apoyo político y recursos destinados desde la Casa Rosada.

El reclamo no solo pone el foco en la asistencia técnica y logística, sino también en la necesidad de liberar fondos extraordinarios que permitan reforzar la lucha contra las llamas, sumar equipamiento especializado como medios aéreos, y brindar apoyo directo a las comunidades afectadas.

Balance por provincia: alcance de los incendios

La dimensión territorial de los incendios en la Patagonia es significativa. En conjunto, las cinco provincias registran casi 230.000 hectáreas afectadas por el fuego en los últimos meses, con impactos que van desde la pérdida de bosques nativos hasta la degradación de pastizales y zonas rurales.

  • La Pampa: con la mayor superficie quemada en términos acumulados, supera las 168.000 hectáreas afectadas. Las llamas avanzaron principalmente sobre campos y pastizales, dificultando los controles y generando pérdidas productivas.
  • Chubut: los incendios en esta provincia suman aproximadamente 45.000 hectáreas, con focos activos cerca de áreas naturales protegidas y comunidades rurales que requieren atención constante.
  • Río Negro: se registran unos 10.000 hectáreas consumidas por el fuego, con varios focos dispersos que mantienen la alerta, especialmente en zonas periurbanas y recreativas.
  • Neuquén: cerca de 6.000 hectáreas han sido afectadas por incendios que avanzaron en quebradas, bosques y áreas de interfaz urbano-rural.
  • Santa Cruz: aunque con menor superficie en comparación, alrededor de 700 hectáreas se vieron afectadas, con impactos puntuales en ambientes de transición que son vitales para la regulación hídrica local.

Impactos ambientales y recursos hídricos en riesgo

La pérdida de cobertura vegetal no solo representa una tragedia para los paisajes y la biodiversidad, sino que tiene consecuencias directas sobre los recursos de agua en la región. Los bosques y pastizales cumplen funciones esenciales en la captación y regulación del agua: retienen humedad, controlan la erosión y sostienen cuencas que alimentan ríos y lagos. Cuando estas estructuras naturales se degradan por el fuego, los ciclos hidrológicos se alteran, aumentando la vulnerabilidad ante sequías prolongadas e inestabilidad de los cursos de agua.

La sequía histórica y las olas de calor que acompañan esta temporada favorecen la propagación de los incendios y agravan las condiciones de estrés hídrico para ecosistemas y comunidades, afectando no solo el consumo humano, sino también actividades productivas y la disponibilidad futura de agua para sectores clave.

El desafío de políticas públicas en plena emergencia

La solicitud de los gobernadores para declarar la emergencia nacional tiene implicancias políticas claras: busca asegurar una respuesta federal coordinada y con recursos suficientes, en un contexto donde los efectos de la crisis climática y la gestión del fuego ponen a prueba las capacidades institucionales y técnicas del Estado. La discusión pasará ahora por el Congreso, donde el proyecto de Emergencia Ígnea será debatido junto con otras iniciativas durante las sesiones extraordinarias.

Más allá de la discusión legislativa, esta crisis ambiental plantea interrogantes sobre las políticas de prevención, manejo del fuego y adaptación al cambio climático en Argentina. La frecuencia e intensidad de los incendios en la Patagonia evidencian la necesidad de enfoques integrales que fortalezcan la resiliencia de los ecosistemas y las comunidades frente a eventos extremos que, según múltiples señales climáticas, se volverán más recurrentes.

Mientras tanto, el humo sigue presente en los cielos del sur y la región aguarda no solo decisiones urgentes, sino acciones sostenibles que permitan no solo apagar las llamas, sino reconstruir territorios y garantizar la seguridad ambiental y de los recursos hídricos a largo plazo.

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